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Opinión

El precio de las mansiones de Mallorca es contagioso

Las mansiones en la costa de Mallorca

Las mansiones en la costa de Mallorca / Juan Luis Iglesias

Matías Vallés

Matías Vallés

La reducción en las compras de casas por extranjeros en Balears equivale a decir que Estados Unidos ha lanzado 5.601 bombas sobre Irán, en lugar de las 6.112 arrojadas la semana anterior sobre el mismo país. Sin duda, un gran alivio para los afectados, iraníes o mallorquines ya que se han empleado los datos reales del cañoneo del ladrillo extranjero. Y los misiles utilizados para la destrucción voluntaria del territorio son tan dañinos como los desplegados en una guerra.

Con la estimación conservadora de dos residentes por vivienda, Balears recibió en un solo año la inmigración de doce mil millonarios extranjeros, la región contiene cincuenta municipios con menos población. Los indígenas desplazados por la inmigración de lujo disfrutan de dos opciones, apretujarse o marcharse. Se comprobará que no pueden esperar clemencia del mercado ni de sus gobernantes.

Los suecoalemanes que han adquirido una casa en Balears durante 2025 pueden permitirse pagar un nueve por ciento más que en 2024. La escalofriante media de 5.201 euros el metro cuadrado supone que abonan un 35 por ciento más que en Madrid, casi el doble que en las míseras Cataluña o Valencia. Se entra así en el punto más litigioso de la invasión, ¿estos precios venenosos se transmiten al resto del mercado inmobiliario?

No hay discusión, el precio de las mansiones es contagioso. Los magnates que adquieren chalets o fincas no solo blindan dichas propiedades lejos del alcance de los nativos, sino que bombardean el resto de las viviendas hasta precios inalcanzables. La contaminación por este virus es visual. Cada vez que un mallorquín se extasía mirando la publicidad de una finca lejos de sus posibilidades en un portal de internet, está subiendo el precio del piso al que debería tener acceso. Peor todavía, está racionalizando que disfrutar de la isla exige un dispendio desorbitado. El esclavo asume su condición.

No supone una revelación que los muy ricos se ensañan con las clases medias por todos los caminos posibles, pero la reducción cosmética en el desembarco durante 2025 demuestra que los precios mallorquines también son prohibitivos para extranjeros desahogados, pero que no pueden atribuirse la etiqueta de magnates. De nuevo, esta aparente liberación de inmuebles no incrementa el abanico al alcance del mercado local, porque son todavía más inasequibles para los indígenas. Tampoco hallarán consuelo en PP/Vox, centrados en castigar a la inmigración pobre pero reacios a limitar las ventas a extranjeros. Al contrario que en Canarias, también cogobernada por los populares, aunque allí con Coalición Canaria.

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