El conflicto en Irán tensiona el turismo de lujo en Mallorca: "Habrá más inconvenientes que ventajas"
El consejero delegado de Cap Vermell Group, Toni Mir, señala que el sector, aunque sigue siendo "muy resiliente", no es ajeno a los efectos de la crisis
El directivo ha asegurado que uno de sus objetivos es obtener, "de forma natural", una tercera estrella Michelin para el restaurante VORO, ubicado en el Cap Vermell Grand Hotel

Toni Mir, CEO de Cap Vermell Group, durante el encuentro con periodistas. / GUILLEM BOSCH

El CEO de Cap Vermell Group y vicepresidente de la IHG Owners Association de la región IMEA, Toni Mir, advierte de que la actual inestabilidad geopolítica, marcada por el conflicto en Irán y su impacto en el mercado energético, ya está empezando a trasladarse al turismo de lujo. Durante un encuentro con periodistas celebrado en el Cap Vermell Grand Hotel con motivo del décimo aniversario del complejo turístico de lujo, el directivo ha señalado que el sector, aunque sigue siendo "muy resiliente", no es ajeno a los efectos de esta crisis.
Mir ha explicado que la guerra en Oriente Medio está generando tensiones en el mercado de la aviación debido a la dependencia del estrecho de Ormuz, por donde transita el 37% del combustible de aviación a nivel mundial. "Hemos observado que los vuelos han incrementado un 7% en tarifas por la falta de queroseno", ha indicado, alertando además de que algunas compañías ya se plantean reducir rutas o cancelar operaciones.
Este escenario, ha subrayado, repercutirá directamente en el cliente final. "En nuestro sector el del lujo es muy resiliente a estas crisis internacionales, pero aun así vamos a ver incrementados los costes", ha afirmado, señalando no solo el aumento de la energía, sino también un posible encarecimiento de los alimentos. En este sentido, ha advertido de que la escasez de materias primas para fertilizantes podría afectar a la producción agrícola en el hemisferio norte.
A ello se suma, según Mir, el contexto europeo, condicionado por las sanciones a Rusia y la falta de acceso a energía más competitiva. "Si a nivel continental sucede eso, a nivel insular siempre salimos perjudicados", ha apuntado.
Pese a este panorama, el directivo ha reconodido que toda crisis abre oportunidades, como una posible redistribución del turismo de lujo hacia destinos considerados seguros en el Mediterráneo. Sin embargo, se ha mostrado prudente ante la el contexto mundial actual: "Tengo la impresión de que vamos a tener más inconvenientes que ventajas por esta situación".
Consolidación del modelo en el Cap Vermell Grand Hotel
En cuanto a la evolución del complejo de lujo Cap Vermell Grand Hotel, situado frente a la bahía de Canyamel, Mir ha destacado que las previsiones de ocupación mejoran respecto al año pasado, aunque sin buscar grandes volúmenes. Para los meses de mayo y junio, el hotel prevé una ocupación del 60%, frente al 55% de 2025. En temporada alta, la media se sitúa en el 65% (dos puntos por encima del año anterior), mientras que para septiembre y octubre se estima un 55%, seis puntos más que en 2025.
El precio medio en temporada alta rondará los 700 euros por habitación, en un contexto de incremento de costes que, según Mir, pone en duda la rentabilidad global en Europa. "No sé si Europa está para cubrir los gastos a final de temporada", ha reconocido.
Por mercados, Alemania y Reino Unido se mantienen como principales emisores, seguidos por Corea del Sur -un caso poco habitual-, Estados Unidos, con previsión de crecimiento, y España. "Que el cliente español nos tenga como referencia de hotel de lujo y destino gastronómico me enorgullece particularmente", ha afirmado.
El comportamiento del cliente también está cambiando: menos del 30% de las reservas se realizan con más de 90 días de antelación y la estancia media ha pasado de 2,5 noches a algo más de tres. Además, aumenta el número de clientes repetidores y la demanda de experiencias, especialmente vinculadas al golf, con cuatro campos cercanos al complejo.
En el plano gastronómico, el restaurante VORO -con dos estrellas Michelin y tres soles Repsol- se consolida como uno de los pilares del proyecto. "Nuestra máxima ambición es obtener la tercera estrella", ha asegurado Mir, destacando que el objetivo se persigue "de forma natural" bajo la dirección del chef Álvaro Salazar y un equipo de 27 profesionales.
El hotel, que cuenta con 250 trabajadores de 22 nacionalidades -más del 50% con una antigüedad superior a cinco años-, afronta también el reto de la escasez de mano de obra en el sector. Aun así, mantiene su apuesta por la excelencia y por consolidar el destino como referente internacional del lujo. "Mallorca debe consolidarse como destino de lujo y estamos aportando nuestro grano de arena", ha concluido Mir.
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