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Baleares se reivindica como "destino refugio" ante la incertidumbre: "Tenemos la confianza de los principales mercados emisores de turistas a nivel mundial"

El Govern quiere enviar un mensaje de tranquilidad tras el derrumbe en el hotel Zafiro Rey Don Jaime de Santa Ponça

El vicepresidente del Govern, Antoni Costa.

El vicepresidente del Govern, Antoni Costa. / CAIB

Guillem Porcel

Guillem Porcel

Palma

El portavoz del Govern y vicepresidente, Antoni Costa, ha apelado a la prudencia tras el derrumbe en el hotel Zafiro Rey Don Jaime de Santa Ponça y ha rechazado cualquier lectura alarmista sobre la evolución de la demanda en Baleares, en un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica y el encarecimiento de los costes de transporte.

"No hay que generar ningún tipo de alarma", ha afirmado Costa, quien ha insistido en que el archipiélago mantiene intactos sus principales activos como destino. "Baleares es un destino tranquilo, seguro, que tiene la confianza de los principales mercados emisores de turistas a nivel mundial", ha señalado. A su juicio, esta percepción consolidada en los mercados internacionales permite afrontar el inicio de la temporada con cierta solidez. "Es una destinación que inspira confianza, nos podemos dar por satisfechos en este sentido", ha añadido.

El vicepresidente ha enmarcado sus declaraciones en un escenario complejo, en el que confluyen factores externos que dificultan cualquier previsión. "Es muy difícil hacer previsión de la demanda turística en la temporada", ha reconocido, subrayando que la evolución del sector dependerá en buena medida de variables que escapan al control de las administraciones, como la situación en Oriente Medio o la evolución de los costes energéticos.

En este sentido, Costa ha apuntado a un doble efecto sobre la demanda turística. Por un lado, Baleares podría verse beneficiada por su condición de "destino refugio" en un contexto de inestabilidad en otros enclaves competidores. "Otros destinos cercanos a Oriente Medio tienen dificultades para ser considerados seguros, y eso puede provocar que determinados flujos turísticos decidan venir aquí", ha explicado. Este desplazamiento de la demanda, habitual en escenarios de incertidumbre, podría reforzar la posición del archipiélago en los mercados internacionales.

Sin embargo, el portavoz del Govern ha advertido de que existen también factores que pueden jugar en sentido contrario. Entre ellos, ha destacado el impacto del encarecimiento del transporte aéreo. "El aumento de los precios del transporte, las compañías aéreas que reducen frecuencias o incluso dejan de volar a Baleares por el incremento de costes puede provocar un resentimiento de la demanda turística y jugar en contra", ha señalado. Este elemento, vinculado al contexto energético y a la operativa de las aerolíneas, introduce un grado adicional de incertidumbre sobre el volumen final de visitantes.

Ante este escenario de fuerzas contrapuestas, el Govern evita fijar previsiones cerradas y apuesta por una posición de cautela. "Es muy pronto para hacer una previsión", ha reiterado Costa, que ha insistido en que la evolución de la temporada dependerá de cómo se equilibren estos factores en los próximos meses.

Pese a todo, el Ejecutivo autonómico mantiene una expectativa moderadamente optimista y confía en que el comportamiento del sector turístico se mantenga en línea con el ejercicio anterior. "Deseamos una temporada turística tranquila, segura y similar a la de 2025", ha concluido el vicepresidente, situando como prioridad la estabilidad y la normalidad en el principal motor económico de Baleares.

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