Baleares pide al Gobierno medidas específicas por el conflicto en Irán: "El impacto puede ser peor que el de la guerra de Ucrania"
Antoni Costa explica que hace cuatro años el encarecimiento del petróleo fue progresivo, pero ahora se ha producido "algo parecido a un tsunami", con subidas muy intensas en muy poco tiempo

El conseller d’Economia, Hisenda i Innovació, Antoni Costa, junto a la directora general, Catalina Barceló. / CAIB

El Govern balear ha reclamado al Gobierno de España la adopción de medidas específicas para el archipiélago ante el impacto económico derivado de la guerra de Irán, en un contexto marcado por la incertidumbre y la imposibilidad de anticipar la evolución de la economía en 2026.
El vicepresidente y conseller de Economía, Antoni Costa, ha defendido que Baleares venía de un 2025 "realmente muy favorable", con una economía que había iniciado una senda de transformación hacia un modelo más resiliente y con mayor capacidad de generar valor añadido. Sin embargo, ese escenario ha quedado alterado por el conflicto internacional, que ha introducido un nivel de "incerteza y volatilidad" que impide realizar previsiones. "No somos capaces de hacer una previsión del crecimiento en 2026", ha afirmado Costa, quien ha insistido en que la volatilidad actual de los mercados es "enorme".
El giro es abrupto. Tras un año de crecimiento sólido, el arranque de 2026 muestra una economía que resiste, pero empieza a evidenciar síntomas de enfriamiento en sectores clave, especialmente en los servicios, que pierden impulso, y en el turismo, donde el aumento del gasto convive con una caída del volumen de visitantes. A este cambio de tendencia se suma el impacto inmediato del encarecimiento energético, que se está trasladando al conjunto de la economía. Costa ha comparado la situación actual con la crisis derivada de la guerra de Ucrania, pero ha subrayado una diferencia esencial: la velocidad del shock.
Mientras que en el conflicto anterior el encarecimiento del petróleo fue progresivo, ahora se ha producido "algo parecido a un tsunami", con subidas muy intensas en muy poco tiempo. "Los mercados no han tenido tiempo de anticipar nada", ha señalado. En este contexto, ha advertido de que, si la situación se prolonga, "el impacto puede ser igual o peor que el de la guerra de Ucrania", con más inflación, pérdida de poder adquisitivo y subidas de tipos de interés.
El Govern prevé que la inflación repunte en los próximos meses, especialmente a partir de abril, y que Baleares registre incrementos de precios superiores a la media española, debido a su dependencia del transporte y a su estructura económica basada en los servicios. El encarecimiento del combustible puede trasladarse al precio de los vuelos, lo que podría provocar una reformulación de la demanda turística: algunos visitantes podrían dejar de viajar por el aumento de costes, mientras que otros perfiles con mayor capacidad adquisitiva podrían sustituirlos. Pese a ello, el Ejecutivo autonómico considera que Baleares mantiene una posición favorable como destino "refugio", seguro y estable en comparación con otras zonas turísticas.
Petición al Estado y referencia a Canarias
Ante este escenario, el Govern ha remitido una carta al ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, en la que solicita medidas específicas para Baleares que tengan en cuenta el hecho diferencial de la insularidad. El Ejecutivo autonómico considera que el paquete estatal aprobado para hacer frente a la crisis es positivo, pero "manifiestamente insuficiente", y critica que "obvia la insularidad", un factor que agrava el impacto del encarecimiento de los hidrocarburos en territorios como Baleares.
En la carta, el Govern subraya la dependencia del transporte aéreo y marítimo y pide abrir una vía de diálogo para acordar mecanismos de compensación. Además, introduce una comparación con Canarias, que ya ha alcanzado un acuerdo con el Estado para paliar los efectos del conflicto. "No pedimos ser más que nadie, sino que se nos trate igual que a los demás territorios", ha señalado Costa, quien ha tendido la mano al Gobierno y ha asegurado que no espera "un no por respuesta".
El vicepresidente ha dejado claro que, en el contexto actual, la prioridad no es la contención económica, sino la respuesta al impacto de la guerra. "Lo urgente es afrontar una situación que preocupa, y mucho", ha afirmado. El Govern asume así un cambio de escenario: de una economía en expansión a una fase marcada por la gestión de un shock externo, en la que la evolución dependerá en gran medida de la duración del conflicto y del comportamiento de los precios energéticos.
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