Un programa pionero en Mallorca adapta el tratamiento del cáncer hematológico a los pacientes mayores
Los hospitales Son Llàtzer y Joan March coordinan un modelo que analiza no solo la enfermedad, sino también la situación física, emocional y social del paciente
"La idea es no tratar solo el cáncer, sino a la persona en su conjunto para mejorar su calidad de vida", resume la geriatra Beatriz Fuertes

El equipo de Hematología de Son Llàtzer y Joan March que participa en el programa. / HSLL

Los hospitales Son Llàtzer y Joan March han puesto en marcha un programa pionero en Baleares para mejorar la atención a pacientes mayores de 65 años con cáncer hematológico, un perfil cada vez más frecuente y también más complejo de tratar. La iniciativa, que cumple ahora un año, introduce un cambio de enfoque por el que ya no se trata solo la enfermedad, sino a la persona en su conjunto. "Intentamos tener una visión global porque todo contribuye a mejorar la calidad de vida", resume la geriatra y coordinadora médica del Hospital Joan March, Beatriz Fuertes.
El programa integra de forma coordinada a hematólogos, geriatras, enfermeras, fisioterapeutas, psicólogos y trabajadores sociales, y conecta distintos niveles asistenciales: hospital de agudos, hospital de atención intermedia y Atención Primaria. El objetivo es adaptar los tratamientos a la situación real de cada paciente, que a menudo presenta fragilidad, varias enfermedades a la vez o problemas funcionales.

La doctora Beatriz Fuertes, geriatra y coordinadora médica del Hospital Joan March. / HSLL
"En el abordaje clásico cada médico trata una parte, pero el paciente mayor no funciona así", explica Fuertes: "Tiene necesidades a nivel físico, emocional, social, nutricional… y todo eso influye en cómo va a tolerar el tratamiento", añade. El eje del programa es la llamada valoración geriátrica integral, una evaluación que analiza desde la autonomía del paciente hasta su estado cognitivo o su situación social. A partir de ahí, el equipo diseña un plan individualizado.
"En una sola visita abordamos todo y tomamos decisiones conjuntas", señala la geriatra: "Vemos si el paciente come bien, si duerme, si tiene dolor, si ha dejado de caminar… cosas que a veces pasan desapercibidas, pero que marcan la diferencia". Ese enfoque permite ajustar mejor los tratamientos: "Hay pacientes mayores que pueden recibir un tratamiento completo y otros que necesitan adaptaciones”, explica.
El circuito arranca en Son Llàtzer, donde el hematólogo hace un primer cribado y deriva a los pacientes más complejos. A partir de ahí, Fuertes se desplaza periódicamente al hospital para pasar consulta conjunta y también atiende a pacientes ingresados. Si necesitan recuperación funcional o convalecencia, se trasladan al Hospital Joan March. "Nos adaptamos al paciente, no al revés", resume: "Si tiene que estar en agudos, en consulta o en un hospital de atención intermedia, lo organizamos nosotros".
El programa atiende a una veintena de pacientes al mes entre consultas y hospitalización, aunque la cifra varía en función de la demanda: "Lo importante es que identificamos a pacientes frágiles a tiempo y podemos intervenir antes de que se compliquen", apunta. Después de su primer año, aseguran desde Son Llàtzer, se ha constatado un mejor control de otras enfermedades, menos efectos secundarios de los tratamientos y menos ingresos evitables: "Si mejoramos factores como la nutrición, el sueño o el dolor, el paciente tolera mejor la quimioterapia, evoluciona mejor y tiene más calidad de vida", explica Fuertes.
La geriatra asegura además que el modelo también beneficia al sistema: "Es más eficiente, porque evitamos complicaciones y visitas innecesarias", añade. El programa, liderado por el jefe de Hematología de Son Llàtzer, Joan Bargay, junto con la hematóloga Raquel del Campo y la doctora Fuertes, es el único de estas características en Baleares, aunque ya existen modelos similares en la Península.
Arrancó de forma progresiva y ha ido creciendo a medida que se incorporaban más profesionales; ahora, el objetivo es consolidarlo e incluso extender el modelo: "Es replicable y se podría llevar a otros hospitales, porque está demostrado que mejora la calidad de vida y la atención a estos pacientes".
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