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Elisa Langley, sobre la contaminación de plásticos en Baleares: "El turismo y la navegación ejercen una gran presión sobre nuestra costa"

Junto a Carla Alfonso Mihi, ha liderado un estudio que pone nombre y apellidos a los responsables de la degradación de los ecosistemas subacuáticos de las islas

Plásticos hallasdos en el mar, en Andratx, durante una de las inmersiones del estudio.

Plásticos hallasdos en el mar, en Andratx, durante una de las inmersiones del estudio. / Mallorca Preservation

Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Palma

El fondo del mar Balear no es solo un refugio de biodiversidad; se ha convertido en el espejo que refleja el impacto directo del modelo de ocio y transporte en las islas. El reciente estudio técnico de Mallorca Preservation liderado por Carla Alfonso Mihi y Elisa Langley Ribas, pone nombre y apellidos a los responsables de la degradación de los ecosistemas subacuáticos de las islas, señalando una relación directa entre la presencia humana y la basura acumulada a menos de doce metros de profundidad.

Tras analizar los residuos mediante inmersiones científicas, los datos obtenidos por Alfonso y Langley no dejan lugar a dudas sobre qué sectores ejercen una mayor presión. La actividad náutica se sitúa como el principal foco emisor de contaminación en el litoral. «Se ha podido asociar un 33,5% de los objetos identificados a la navegación», destaca Langley, quien subraya que el impacto de las embarcaciones es constante y va más allá del simple descuido estético. Muy cerca de esta cifra se encuentra la presión ejercida por el sector servicios, con un 32,2% de los residuos vinculados directamente al turismo, el comercio y la hostelería de costa.

Se están abandonando ahí residuos y no se está haciendo nada

Esta radiografía realizada por las expertas desmitifica que la contaminación provenga exclusivamente de fallos en las infraestructuras públicas. De hecho, los objetos de higiene que llegan directamente sin filtrar por las depuradoras representan apenas un 2% del total, según señala la experta. «Donde hay más navegación y más afectación turística y zona urbana, hay más residuos en esos fondos», afirma con contundencia. Los resultados de la investigación muestran que el turismo actúa como un factor que intensifica la presión sobre el archipiélago, convirtiendo las bahías y los sistemas de fondeo en puntos críticos de acumulación de plásticos y otros materiales densos.

El estudio, que ha contado con la colaboración del Instituto Español Oceanográfico (IEO), pretende ser la palanca necesaria para que las administraciones pasen de la observación a la acción. El siguiente paso, por lo tanto, es -asegura Langley- trasladar estos datos a las mesas de gestión de los espacios protegidos. La evidencia científica acumulada por las autoras, junto a los 60 voluntarios y los centros de buceo colaboradores, señala que la libertad de recreo en el mar debe ir acompañada de un control mucho más estricto. «Se están abandonando ahí residuos y no se está haciendo nada», advierte, haciendo un llamamiento para diseñar estrategias que controlen el impacto de la náutica de recreo y aseguren que el fondo marino deje de ser el vertedero invisible de la economía balear.

Dos buceadores recogen residuos en s'Espalmador, en Formentera.

Dos buceadores recogen residuos en s'Espalmador, en Formentera. / José A Arribas

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