Vox se dispara en Mallorca, se sitúa como segunda fuerza y reordena el tablero político a costa de PP y PSOE
Una encuesta interna de Més sitúa a la formación de Abascal en el 21,6% del voto decidido, superando al PSIB y acercándose al PP
Los ecosoberanistas ganan un diputado en la isla mientras Podemos y Sumar no consiguen representación

Marga Prohens y Gabriel Le Senne, en una reunión en el Parlament. / CAIB

Vox ha dejado de ser un actor periférico en Mallorca. La formación se sitúa ya como segunda fuerza política en la isla, con un 21,59% del voto decidido, superando al PSIB-PSOE (20,37%) y quedando a apenas cuatro puntos del PP (25,46%), según la última encuesta interna de Més per Mallorca elaborada por el Institut Opinòmetre a partir de 800 entrevistas realizadas entre finales de enero y mediados de febrero. Estos datos vislumbran una transformación política de fondo: por primera vez, la formación de Santiago Abascal desplazaría al socialismo como segunda opción mayoritaria en la isla más poblada del archipiélago.
El movimiento no es solo cuantitativo. Supone un cambio de jerarquía dentro del sistema político balear, una alteración del equilibrio que había estructurado la competencia electoral durante los últimos años. Vox no solo crece más de seis puntos respecto a las últimas autonómicas, sino que lo hace en el mismo movimiento en que PP y PSOE retroceden con claridad, perdiendo ambos más de seis puntos en relación con 2023. Ese doble desgaste simultáneo en los dos grandes partidos abre un espacio que Vox ocupa con rapidez y con una eficacia que sus rivales no han sabido anticipar.
El Partido Popular mantiene la primera posición, pero lo hace con una ventaja mucho más estrecha que hace tres años. Pierde casi nueve puntos y deja de dominar con holgura el espacio de la derecha. El PSOE, por su parte, no consigue consolidarse como alternativa y queda relegado a la tercera posición, atrapado entre el ascenso de Vox por la derecha y la fragmentación del bloque progresista por su izquierda. Es un retroceso que no puede leerse como un trasvase directo de votos hacia la formación de Abascal, sino como una pérdida de densidad electoral: parte de su voto se desplaza hacia Més, parte se diluye en la abstención y otra porción queda atrapada en la fragmentación de un espacio que no termina de articularse.
Un Parlament más fragmentado, una derecha más dependiente. La proyección en escaños confirma el alcance del movimiento: el PP obtendría 11 diputados, Vox 9, el PSOE 8 y Més 5. La aritmética es reveladora. El bloque de derechas suma mayoría, pero la distancia entre sus dos componentes se estrecha de forma significativa. En esta legislatura, Vox es un socio necesario pero subordinado. En el escenario que dibuja esta encuesta, pasa a ser un competidor con capacidad de disputar el liderazgo simbólico y la agenda política. No es un matiz menor: cuanto más crece Vox, mayor es su capacidad de condicionar el Govern, no solo en términos de votos parlamentarios, sino también en el terreno de las prioridades, los discursos y los ritmos de la política balear.
La relación entre ambas formaciones dejaría de ser de dependencia unilateral y pasaría a ser de competencia dentro del mismo espacio ideológico. Esa competencia tiene consecuencias: el PP no puede ignorar a Vox sin perder terreno, pero tampoco puede abrazarlo sin alienar al electorado de centro que le garantiza la primera posición.
Més, el único que avanza en la izquierda. En ese escenario de retroceso general del bloque progresista, la formación ecosoberanista se mantiene como cuarta fuerza y mejora su posición hasta el 12,63% del voto decidido, con una estimación de cinco escaños. Sin embargo, ese crecimiento no es suficiente para compensar la caída socialista ni para reequilibrar un bloque que, en conjunto, pierde peso. Por detrás, Sumar (4,27%) y Podemos (2,44%) quedan fuera de la disputa real, sin capacidad para influir en la aritmética parlamentaria y confirmando que la fragmentación del espacio a la izquierda del PSOE ya no es una novedad sino una constante estructural.
Más allá de la distribución del voto entre partidos, la encuesta vuelve a señalar un elemento que los estrategas electorales conocen bien pero los análisis tienden a subestimar: la desmovilización. Un 13,29% de los encuestados declara que se abstendría, al que se suman el voto en blanco (7,33%) y el voto nulo (3,07%). A esto se añade un volumen elevado de indecisos: un 25% de los encuestados no sabe a quién votará o no contesta. En conjunto, más de una cuarta parte del electorado potencial queda fuera de una decisión clara de voto.
Esa desmovilización no es neutra ni homogénea. Afecta de forma desigual a las distintas formaciones y, en un sistema donde las victorias se construyen sobre diferencias de pocos puntos, la capacidad de movilizar al propio electorado es tan determinante como la capacidad de convencer al ajeno. Las formaciones con un electorado más movilizado y definido ideológicamente parten con ventaja estructural, y esa es precisamente una de las claves del crecimiento de Vox: no tanto porque amplíe de forma masiva su base de apoyo como porque optimiza mejor la participación de su electorado potencial.
La encuesta no anticipa un cambio de gobierno inmediato. El PP seguiría en condiciones de liderar el Ejecutivo, pero lo haría con una dependencia más marcada de Vox y con un margen de maniobra más estrecho. El movimiento relevante no está en quién gana, sino en cómo se redistribuye el poder dentro del sistema: Vox crece, el PP pierde margen, el PSOE retrocede y Més avanza sin alterar el equilibrio general.
Ficha técnica
La encuesta se ha realizado sobre una muestra de 800 entrevistas a población residente en Mallorca mayor de 18 años con derecho a voto, distribuidas de forma equilibrada entre Palma (400 encuestas) y la Part Forana (400). El trabajo de campo se llevó a cabo entre el 28 de enero y el 18 de febrero de 2026, mediante entrevistas telefónicas asistidas por ordenador (sistema CATI). El diseño muestral es proporcional al universo de cada ámbito territorial y se ha estructurado a partir de cuotas cruzadas de género y edad, con el objetivo de garantizar la representatividad. El estudio presenta un margen de error de ±3,46% para el conjunto de la muestra, con un nivel de confianza del 95,5% (dos sigmas) y bajo el supuesto de máxima indeterminación (p=q=50%). La grabación, depuración, validación y elaboración de la base de datos, así como el informe final, han sido realizados por el Institut Opinòmetre. En cuanto a la composición de la muestra, el 100% de los entrevistados tiene nacionalidad española, el 48,5% son hombres y el 50,9% mujeres, con una distribución por edades que abarca desde el 25,4% entre 18 y 34 años hasta el 20,5% mayores de 60. Por lugar de nacimiento, el 69,1% ha nacido en Mallorca, el 17,9% en el resto de España, el 7,6% en el extranjero y el resto se reparte entre otras comunidades, reflejando la diversidad demográfica actual de la isla.
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