Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Mujeres costaleras de Palma sobre la polémica de Sagunto: "Es una vergüenza, en según que partes es extraordinario ver a una mujer debajo del paso"

La cuadrilla del cristo de Jesús del Buen Perdón, la única íntegramente formada por mujeres en Palma, abre camino en una tradición aún marcada por el género

VÍDEO | Mujeres costaleras: el relevo generacional ya es femenino

Manu Mielniezuk

"No se puede explicar", así responde María del Señor Urbano cuando se le pregunta qué siente al cargar el cristo de Jesús del Buen Perdón. A sus 65 años, es la veterana de la cuadrilla y continúa saliendo como costalera en el único Cristo de Palma formado íntegramente por mujeres.

Aunque reconocen que es difícil ponerlo en palabras, algunas costaleras intentan describir lo que pasa por sus mentes cuando están debajo del paso. "Cada uno piensa en los suyo y en su fe. Yo, por ejemplo, este año estoy pidiendo sobre todo por mi madre, mi familia y mi pareja", cuenta la más joven de las costaleras, Sámara Aliaga de 19 años.

Por su parte, Elena Gómez lo describe como una sensación de calma: "Te mueve la fe. Sientes una paz más cerca a la meditación que a cualquier otra cosa. Antes de entrar o salir sí pienso en algún ser querido o en alguna situación compleja de salud, pero si no, la paz que te da ya es motivación suficiente".

"Creo que es un momento en el que piensas muchas cosas, pero ninguna a la vez", resume la vocera de la cuadrilla, Ana Florida Portillo.

Tradición familiar

Mientras trasladan la Virgen de las Angustias desde la Plaza de Toros hasta la Virgen de la Merced, para después trasladar al Cristo del Buen Perdón a la misma sede, las costaleras comparten los motivos que les han hecho llegar hasta debajo del trono. La mayoría coinciden en que hay una tradición familiar detrás.

"Mi padre es de Andalucía y nosotros íbamos cada año, entonces yo lo llevo desde pequeñita. Siempre había querido salir en un paso y ya llevo cuatro años como costalera", comenta Marina Moreno de 25 años. Otra mujer que lleva procesionando muchos años es Sámara Aliaga, también por motivos familiares: "Antes estaba en la banda, ahora llevo cuatro años de costalera y ya no me sacan de ahí".

Ana Florida Portillo es una de las más veteranas, pese a su juventud (28 años). Empezó con 11 años en las Cruces de Mayo y lleva 12 en la cofradía del Buen Jesús, esta experiencia acumulada la convierte en vocera. "Mi padre empezó cuando yo tenía siete años y me metió de monaguilla con mi hermano. Con 16 años salió la oportunidad de la cuadrilla de mujeres y desde entonces estoy aquí", explica.

Aunque no lo menciona, su papel como vocera es fundamental, Jordi Nadal, uno de los capataces, pone en valor su trabajo. "Ella tiene la capacidad de estar debajo del paso y recibir las órdenes. Nosotros los capataces hablamos desde fuera y ella va dando las instrucciones dentro".

Otras historias no parten del vínculo familiar. "En mi familia no tenemos ningún costalero pero siempre ha habido la tradición de ir a ver la Semana Santa. Una amiga estaba en la hermandad y me dijo que buscaban gente, y me animé", narra Elena Gómez, de 35 años. Algo similar le ocurrió a María Carné (23 años), la nueva integrante de la cuadrilla: "A la familia de mi novio les gusta mucho la Semana Santa y de alguna forma me han hecho quererla".

Pese a que Semana Santa suele legarse de padres a hijos, en el caso de la veterana, María de Señor Urbano, fue al revés: "A mí me lo inculcó mi hija. Un día me preguntó si quería ser costalera, y le dije: "Bueno, no hay ningún problema"".

Preparación y experiencia

Las costaleras coinciden en que no hay una preparación específica más allá de los ensayos previos. "Tenemos horas de ensayo suficientes. Si alguien está mejor o peor preparado física o mentalmente, depende de cada uno", explica Elena Gómez.

La vocera Ana Florida Portillo sí incide en su importancia: "Son clave para fortalecer el cuello y ensayar en conjunto, en equipo". Pese a la experiencia, los nervios no desaparecen. "Nunca te terminas de acostumbrar", reconoce Sámara Aliaga, que bromea con su preparación personal: "Me paso todo el año escuchando marchas de Semana Santa, tengo a mi madre harta".

Para las nuevas, la experiencia es más intensa. "Estoy muy ilusionada y con sentimientos encontrados. El Domingo de Ramos fue la primera vez que cargué y me voy a acordar siempre", cuenta María Carné, que asegura "no haber tenido agujetas" pese al esfuerzo.

Perspectiva de género y polémica de Sagunto

En la cofradía de Jesús Buen Perdón la presencia de mujeres está normalizada, con una cuadrilla íntegramente femenina y otra mixta. Aun así, las costaleras reconocen que esta realidad no se reproduce en todos los lugares de España. En la cofradía de la Sang de Sagunt, en Valencia, han vuelto a votar en contra de la inclusión de las mujeres en la Semana Santa.

"Aquí está normalizado que haya mujeres en las hermandades y como costaleras. Pero en según que partes, como Sevilla, ver a una mujer debajo del paso es algo extraordinario", señala Elena Gómez.

Las costaleras insisten en que no es únicamente una cuestión de fuerza física. "Todo el mundo tiene derecho a hacer lo que quiera. No solo se necesita fuerza, también mental, y está demostrado que las mujeres tenemos la misma o más, sobre todo mental", afirma Sámara Aliaga.

En la misma línea y en referencia a la polémica de Sagunto, Gómez rechaza algunos de los argumentos habituales en contra: "No tienen ningún sentido que no se acepte. Y el que venga a decir que no podemos con tantas horas o peso, es mentira. Mira en Granada, que suben las calles del Albaicín, no tiene razón de ser".

La vocera, Ana Florida Portillo, admite que le da "vergüenza", especialmente en un contexto en el que las mujeres están más interesadas en participar: "Yo creo que está creciendo más el número de mujeres costaleras que de hombres". María del Señor sentencia: "Queremos igualdad, ¿no?. Pues hombres y mujeres en el paso".

La familia cofrade

La cofradía de Jesús del Buen Perdón y Nuestra Señora de las Angustias se define como "una familia" y las costaleras coinciden con esa idea. Más allá del esfuerzo físico y de los ensayos, generan un sentimiento de pertenencia y momentos colectivos que difícilmente olvidarán.

"Nos llevamos todos súper bien y hemos hecho una piña", comenta María del Señor Urbano. El mismo sentimiento lo comparte uno de los capataces, Jordi Nadal: "Ahora tengo el honor de ser su capataz. Siempre han sido muy buenas costaleras, lo saben llevar muy bien". Además, insiste en que se siente "orgulloso" de ellas.

Ana Florida Portillo recuerda un momento de unión: "Si me tengo que quedar solo con uno, era cuando salía la Virgen de las Angustias con hombres y el Buen Perdón con mujeres. Antes de salir de la Sang, el jueves, estábamos un paso al lado del otro y las dos cuadrillas, cada uno con los suyos debajo y rezábamos a la vez. Era un momento bonito".

Pese a que no salir el Jueves Santo fue al principio un "jarro de agua fría", las costaleras admiten haber "disfrutado mucho" del Domingo de Ramos, día en el que procesionaron al Cristo.

El Lunes y Viernes Santo procesiona la cuadrilla mixta con la Virgen de las Angustias. "El viernes Santo solían salir solo hombres, pero este año ellas podrán tener el gusto y el privilegio de salir con la virgen", explica Nadal.

Bajo el peso, la fe

María del Señor lleva 16 años como costalera. Su sabiduría y experiencia le permetirían dar consejos, pero no lo hace. "No hace falta", dice. "Son gente que ya sabe".

Quizá son cosas que no se enseñan, ni aprenden, que se deben vivir. Porque, como repite en más de una ocasión: "No se puede explicar".

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • mujeres
  • Familia
  • semana santa
  • La Virgen
  • Florida
  • Mallorca
  • Cristo
  • Semana Santa 2026
Tracking Pixel Contents