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La batalla por el ayuntamiento de Palma lleva a un empate técnico entre PP, PSOE y Vox

La capital se acerca a un escenario de fragmentación sin precedentes en el que el PP gobierna, pero con un margen que se estrecha, con un triple empate con Vox y PSOE

Jaime Martínez y Fulgencio Coll, en la presentación de su último acuerdo de gobernabilidad.

Jaime Martínez y Fulgencio Coll, en la presentación de su último acuerdo de gobernabilidad. / DM

Guillem Porcel

Guillem Porcel

Palma

Palma empieza a moverse. La última encuesta interna de Més per Mallorca, elaborada por el Institut Opinòmetre a partir de 800 entrevistas realizadas entre finales de enero y mediados de febrero, sitúa a Vox en el 20,73% del voto decidido en la capital balear, apenas tres puntos por detrás del PP (23,98%) y prácticamente empatado con el PSIB-PSOE (22,76%). El resultado dibuja un Ayuntamiento más abierto y menos predecible del que cualquiera de los tres grandes partidos habría querido heredar. El dato central no es quién lidera, sino la magnitud con que se estrechan las distancias. Los tres partidos principales se mueven dentro de un margen de apenas tres puntos. En términos electorales, eso no es una ventaja sino un empate técnico con etiqueta de primera fuerza.

Un triple empate en el corazón de la ciudad. La proyección en escaños sintetiza con claridad el nuevo escenario: PP 9, PSIB 8, Vox 8, Més 4. No hay mayorías cómodas. No hay un socio menor y un socio mayor. Hay bloques en tensión y dos formaciones de derechas que compiten entre sí con idéntica representación y objetivos políticos que no siempre coinciden. El Partido Popular seguiría liderando el Ayuntamiento, pero pierde dos concejales respecto a 2023. El PSOE resiste en términos de representación, pero sin capacidad de crecimiento. Y Vox, con una subida que lo lleva de seis a ocho ediles, se sitúa en condiciones de disputar no solo la agenda sino el liderazgo simbólico del espacio conservador en la ciudad.

El sistema municipal de Palma empieza a mostrar síntomas de fragmentación estructural que hasta ahora se consideraban propios de otras escalas políticas. Lo que antes era una dinámica de dos bloques con aliados secundarios se convierte en una competencia abierta en la que ninguna fuerza tiene capacidad de imponer por sí sola un proyecto de ciudad.

Vox crece donde el PP se desgasta. El avance de la formación de Santiago Abascal en Palma responde a una lógica que ya se observa en el conjunto de Mallorca y que las encuestas municipales confirman con nitidez. No amplía el espacio de la derecha tanto como lo reorganiza. El PP, al frente del gobierno municipal, asume el coste de gestionar: el coste de las decisiones impopulares, el desgaste de la administración cotidiana, la distancia inevitable entre el discurso electoral y la realidad de la gestión. Vox capitaliza ese desgaste con un discurso más directo y menos condicionado por la responsabilidad institucional.

El PSOE resiste, pero no avanza. Los socialistas mantienen una posición relevante con ocho concejales, pero no logran traducir el desgaste del PP en crecimiento propio. Es una constante que se repite en encuesta tras encuesta: la izquierda no capitaliza automáticamente el desgaste de la derecha. El voto progresista en Palma aparece más fragmentado y menos movilizado, sin un relato que permita retener a los electores que se sienten tentados por la abstención u otras opciones.

Més per Mallorca alcanza el 10,97% y consolida cuatro concejales, confirmando que su crecimiento no es coyuntural. Sin embargo, ese avance no es suficiente para compensar la debilidad del conjunto del bloque progresista. Por detrás, Sumar y Podem quedan fuera de la representación, por lo que el espacio a la izquierda del PSOE en la capital balear ha perdido el poder de movilización que en legislaturas anteriores le permitió ser decisivo.

La abstención, el factor silencioso. El otro dato relevante de la encuesta es el volumen de electores fuera de una decisión clara de voto. Un 9,72% declara que se abstendría, al que se suman el voto en blanco (6,94%) y el nulo (4,86%), además de un número elevado de indecisos que no aparecen en los porcentajes de voto decidido pero que representan una masa de electores potenciales que ningún partido ha logrado fidelizar. En conjunto, más de una quinta parte del electorado de Palma queda al margen de una decisión firme.

Esta desmovilización no afecta a todos los partidos por igual. En un escenario donde las diferencias entre las tres primeras fuerzas se miden en tres puntos porcentuales, la capacidad de movilizar al propio electorado resulta tan determinante como la capacidad de persuadir al ajeno. Las formaciones con un electorado más definido e ideológicamente comprometido parten con ventaja estructural en cualquier escenario de baja participación. Y esa asimetría de movilización explica, en gran medida, por qué Vox sigue creciendo en encuestas donde la participación general no aumenta.

Una ciudad que cambia de lógica política. La conclusión de la encuesta es menos espectacular que sus implicaciones. El PP seguiría siendo la primera fuerza y estaría en condiciones de gobernar, pero lo haría con un margen más estrecho, una dependencia más pronunciada de Vox y una capacidad de iniciativa más limitada.

Ficha técnica

La encuesta se ha realizado sobre una muestra de 800 entrevistas a población residente en Mallorca mayor de 18 años con derecho a voto, distribuidas de forma equilibrada entre Palma (400 encuestas) y la Part Forana (400). El trabajo de campo se llevó a cabo entre el 28 de enero y el 18 de febrero de 2026, mediante entrevistas telefónicas asistidas por ordenador (sistema CATI). El diseño muestral es proporcional al universo de cada ámbito territorial y se ha estructurado a partir de cuotas cruzadas de género y edad, con el objetivo de garantizar la representatividad.

El estudio presenta un margen de error de ±3,46% para el conjunto de la muestra, con un nivel de confianza del 95,5% (dos sigmas) y bajo el supuesto de máxima indeterminación (p=q=50%). La grabación, depuración, validación y elaboración de la base de datos, así como el informe final, han sido realizados por el Institut Opinòmetre. En cuanto a la composición de la muestra, el 100% de los entrevistados tiene nacionalidad española, el 48,5% son hombres y el 50,9% mujeres, con una distribución por edades que abarca desde el 25,4% entre 18 y 34 años hasta el 20,5% mayores de 60. Por lugar de nacimiento, el 69,1% ha nacido en Mallorca, el 17,9% en el resto de España, el 7,6% en el extranjero y el resto se reparte entre otras comunidades, reflejando la diversidad demográfica actual de la isla.

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