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Las viviendas en suelo rústico ya tienen cifra: Mallorca suma 55.256 casas

El estudio 'Cases que no existeixen', elaborado por Miquel Roselló Xamena, cuantifica y analiza el número de construcciones habitables en suelo rústico

El interior de la isla y la segunda corona metropolitana concentran la mayor densidad, mientras zonas como Pollença o Santanyí destacan por la presión turística

Miquel Rosselló Xamena presenta el proyecto sobre suelo rústico en Mallorca 'Cases que no existeixen'

Miquel Rosselló Xamena presenta el proyecto sobre suelo rústico en Mallorca 'Cases que no existeixen' / Gemma Barra

Un mallorquín, que actualmente cursa un máster en el Massachusets Institute of Technology (MIT), ha cuantificado por primera vez la magnitud de la construcción en suelo rústico en Mallorca. Su investigación, que recibe el nombre de 'Cases que no existeixen,' cifra en 55.256 las viviendas levantadas en este tipo de suelo, muchas de ellas fruto de décadas de crecimiento sin una planificación clara.

El estudio de Miquel Roselló Xamena parte de una premisa básica: no se puede intervenir sobre el territorio sin conocer previamente que hay en él. Según explica, durante años estas edificaciones "no existían" a efectos de análisis, lo que "dificulta cualquier intento de planificación o debate informado". Así, la investigación pretende establecer cifras, teniendo en cuenta las particularidades y circunstancias de cada municipio.

A su juicio, Mallorca se ha pensado tradicionalmente "desde el espacio urbano", cuando en realidad es "un territorio construido también sobre el rústico". Se trata de un suelo que ha sufrido "una presión constructiva muy fuerte durante décadas" y que, en muchos casos (el 51.1%), "en contravención de la normativa urbanística".

La densidad por municipios

El estudio analiza los diversos municipios de la isla, donde "cada uno tiene circunstancias muy distintas". Las mayores densidades se concentran en la corona metropolitana y en municipios del interior como Inca, Lloseta, Binissalem, Costitx o Búger, lugares que "tienen más presión por el territorio que disponen".

En cifras absolutas, los municipios con más viviendas son Palma, Llucmajor o Manacor, aunque Rosselló insiste en que "no interesa tanto hacer un ranking", sino entender los patrones y características territoriales: "no es lo mismo la densidad que volumen total".

Asimismo, algunas de estas se dedican al alquiler turístico, aproximadamente un 14% del total (7.831 casas). En Pollença, municipio que tiene especial interés al ser su tierra natal, detecta "una gran especialización en alquiler vacacional". En Santanyí y otras zonas costeras también identifica una "presión turística muy clara".

Por otro lado, el Pla de Mallorca es el espacio que más transformación está experimentando. "Históricamente estaba más vacío, pero en los últimos años es donde más se ha construido", señala y explica que se debe a las "nuevas dinámicas de presión".

Riesgos

Además del debate moral y social, las casas construidas sobre suelo rústico pueden presentar riesgos para la integridad física de las personas. Un total de 5.066 viviendas se encuentran en zonas inundables, es decir, el 9,17%.

En la misma línea, y considerando la regulación actual sobre el suelo rústico protegido y el suelo rústico general, el 73% (40.574) de las viviendas no cumplirían la normativa si se construyeran hoy.

Metodología

Para llegar a estas conclusiones el investigador ha trabajado principalmente con datos del catastro. La complejidad no reside en obtenerlos, "sino en limpiarlos", puesto que cada municipio tiene "su propia manera de entender este organismo", cuestión que obliga a un proceso de homogeneización.

La investigación ha supuesto un año y medio de explotación intensiva de datos, en los que ha cruzado información de distintas capas urbanísticas. Ante la falta de datos como el consumo de agua o la movilidad, ha recurrido a técnicas de machine learning. "Hemos entrenado modelos a partir de lo que ocurre en suelo urbano para poder hacer una predicción en suelo rústico", explica y matiza que "toda predicción tiene un margen de error, pero permite tener una aproximación clara".

Además, incorpora una dimensión participativa basada en las preocupaciones ciudadanas. "El futuro pasa por lo que preocupa a la gente", sentencia. En este caso, las principales inquietudes son "el agua y la movilidad".

Políticas públicas

El investigador identifica una tendencia común en las políticas públicas de Baleares, independientemente del partido que gobernara: "Ha habido una lógica de permisividad, centrada en analizar caso por caso". Es decir, se han centrado en estudiar "parcela a parcela", sin una visión global del territorio.

Además, explica que los cambios legislativos producidos en la isla han sido "constantes, sin criterios claros y con un cierto sentimiento de emergencia". Por ello, defiende un "cambio de paradigma" que pase por construir un "nuevo pacto sobre el suelo rústico".

Este planteamiento apuesta por "no proliferar más, apostar por la mitigación de daños y diseñar intervenciones adaptadas a cada zona". En esta misma línea explica que es un elemento clave: "sin suelo rústico no tenemos paisaje, ni recursos naturales, ni modelo económico, ni justicia social".

El proyecto de un mallorquín

La investigación se desarrolla a cargo de Miquel Rosselló Xamena (Pollença, 1998). Es jurista, politólogo y estudiante del Máster en Planificación Urbana del Massachusstes Institue os Technology (MIT). 'Cases que no existeixen' se trata de un proyecto colectivo, en el que "ha contribuido mucha gente" y ha participado a través de diversas acciones de colaboración ciudadana.

Aunque no sabe cual será el siguiente paso, tiene claro que "huirá de Estados Unidos para intentar volver a Mallorca", bromea. Aunque cree que el futuro "no es fácil para los jóvenes" en la isla.

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