El aeropuerto de Palma aún en obras se somete a otra prueba de estrés con el inicio de la Semana Santa y la temporada turística
Los trabajos, que terminarán a finales de año tras una inversión de 560 millones de euros, se centran en dos de las zonas más transitadas por los pasajeros, la zona exterior de llegadas, capaz de acumular a 6.000 personas a la hora en temporada alta, y la planta de salidas
Son Sant Joan ejecuta la pasarela elevada que unirá el aparcamiento con las plantas de llegadas y salidas, está última pendiente todavía de gran parte de su reordenación

Una grúa traslada una estructura de la pasarela elevada exterior / Miguel Vicens

Las obras ponen a prueba al aeropuerto de Palma a las puertas de la Semana Santa y el inicio de la temporada turística, lo someten a otra prueba de estrés, centradas como están en estos momentos en dos de las zonas más transitadas por los pasajeros: la explanada exterior de llegadas y la planta de salidas.
En la zona exterior, entre el edificio terminal y el del aparcamiento, se ejecuta la doble pasarela elevada que unirá la planta de llegadas de la terminal con la primera planta del parking, así como la primera planta del edificio del aparcamiento con la planta de salidas. Todo parece patas arriba, pero nada se detiene. Una gran grúa descargaba ayer por la mañana dos enormes piezas metálicas que formarán parte de la infraestructura, que se encuentra en el ecuador del montaje, mientras una decena de operarios vigilaban la comprometida operación de desplazar una pieza tan pesada hasta el punto requerido.
El aeropuerto no detenía su actividad. Se mantenía el tráfico incesante de coches y autobuses que circulaban por debajo del puente. Los pasajeros, que mientras dura la obra entran y salen de la terminal por los laterales, circulaban por las proximidades cargando sus equipajes y sorteando obstáculos. Y otros operarios trabajaban en altura en los tramos de la pasarela ya montada, mientras, a unos metros de allí, unos operarios reasfaltaban la zona destinada a aparcamientos de vehículos VTC.

Obras en la pasarela elevada mientra unos operarios reasfaltan, ayer miércoles, el aparcamiento de vehículos VTZ / Miguel Vicens
La pasarela, cuyas obras empezaron en noviembre y tenía que entrar en funcionamiento en marzo, va con algo de retraso y tiene el objetivo de reducir el número de personas que circulan por la zona exterior de llegadas en los meses de temporada alta, entre cinco mil y seis mil viajeros a la hora. La reforma eliminará de ese espacio a los que aterrizan en Palma y se dirigen al aparcamiento a recoger su coche o el vehículo que han alquilado, así como a los que dejan su coche en el aparcamiento y se dirigen a la planta de salidas para embarcar o para acompañar a un pasajero.
La nueva infraestructura está relacionada con los trabajos anteriores: la redistribución del área, que ha desplazado la parada de taxis para evitar que la cola de espera se adentre en la terminal; la ampliación del espacio para autobuses de transporte discrecional; la nueva estación de autobuses del TIB y la EMT —también con una entrada y salida diferenciadas del resto de vehículos—, y el aparcamiento de los vehículos VTC y microbuses abonados.
Hay más novedades en la explanada exterior de llegadas, donde se está construyendo un nuevo filtro de acceso para acabar con el problema de las colas de coches que esperan fuera antes de acceder al parking exprés, donde también se están instalando cargadores para vehículos eléctricos, que todavía no han entrado en funcionamiento.

Los filtros de seguridad de seguridad estrenan nuevos paneles de información de vuelos / Miguel Vicens
Redistribución de la zona la planta de salidas y nueva conexión con llegadas
En la planta de salidas, la otra zona en las obras con más presencia de pasajeros, las entradas de las tres zonas de filtros de seguridad estrenan otros tantos grandes paneles de información de vuelos. La planta también estrena baños nuevos, un filtro de seguridad especial para personas con movilidad reducida, otro para equipajes especiales, así como una séptima zona de embarque de equipajes que ha sido posible gracias al espacio ganado con la ampliación del edificio terminal.
El área de salidas está todavía llena de paneles modulares que esconden otros trabajos en ejecución. El principal de ellos, el módulo de conexión que unirá las plantas de llegadas y salidas desde el centro del edificio terminal y no desde los extremos, como antes, con escaleras mecánicas, un ascensor y una escalera convencional.
Al mismo tiempo se está ejecutando la reordenación de los bares y cafeterías, así como de las oficinas de venta de pasajes y atención al cliente de las compañías aéreas. Los locales de restauración pasarán al frente, junto a la zona exterior, con lo que ganarán una zona de terrazas al aire libre. Y las oficinas de las aerolíneas se situarán en el centro, frente a los módulos de facturación de equipajes, dejando más espacio libre entre ellas. La zona también está pendiente de estrenar la conexión directa y definitiva con el módulo B, el interislas. Y temporalmente ha convertido parte de su zona exterior en un gran almacén al aire libre de chatarra de la obra.

El módulo D, el de los vuelos nacionales, vuelve a abrir en abril, ampliado, con tres nuevos fingers, y con nueva climatización e iluminación / Miguel Vicens
Todos estos cambios, así como la incorporación de la terraza exterior a la zona restringida de la cuarta planta y su zona comercial, entrarán en funcionamiento antes del verano de forma progresiva. Pero antes, en abril, volverá a abrir el módulo D, cerrado desde finales de octubre de 2025, desde donde operan la mayoría de los vuelos nacionales, que se amplía, estrena nueva climatización e iluminación y gana tres nuevos fingers. Con su próxima apertura, estos vuelos abandonarán el módulo C, donde fueron desviados de manera temporal, y regresarán a la renovada zona, con lo que sus pasajeros se evitarán los largos recorridos a los que se han visto obligados durante casi seis meses para salir de la terminal.
Las obras de remodelación y ampliación del aeropuerto de Palma, que empezaron en octubre de 2022, está previsto que terminen, salvo detalles, a finales del año 2026, después de una inversión global de 560 millones de euros.
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