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Migración

Cáritas guía en Mallorca a cientos de migrantes ante la regularización extraordinaria: “Ojalá pueda traer a mi familia”

La entidad asesora estos días, en diferentes puntos de la isla, a cientos de personas en situación administrativa irregular ante la ventana de regularización extraordinaria prevista para los próximos meses, un proceso clave que podría sacarles de la sombra y permitirles «estar de forma digna» en su nuevo hogar

Crespí y González en un momento de la charla, con la sala completamente llena.

B. Ramon

Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Palma

El trasiego habitual de la Parroquia de Santa Catalina Thomàs mutó este pasado viernes en un centro de asesoramiento legal. No se trataba de una misa ni de un acto litúrgico común, sino de la charla informativa que Càritas Mallorca había organizado para desbrozar el camino hacia la regularización extraordinaria de personas extranjeras. Tras la aprobación por parte del Gobierno, el 27 de enero, de iniciar esta tramitación, miles de personas en Balears vislumbran una salida al laberinto de la irregularidad, aunque el éxito de su solicitud depende de una carrera contrarreloj contra la burocracia y los plazos estipulados por el Ejecutivo central.

La abogada de Càritas y experta en migraciones, María Crespí, ha sido la encargada de traducir el lenguaje jurídico a la realidad cotidiana de los asistentes. Con el texto definitivo aún pendiente de publicación oficial, la estrategia consiste en preparar a los potenciales solicitantes para que no pierdan ni un segundo. «Les explico en qué punto está este proceso y cuáles pensamos que van a ser los requisitos que nos van a solicitar, porque normalmente son comunes a todas las autorizaciones de residencia», explica Crespí. La clave reside en la anticipación: «Lo que pueden ir haciendo desde ya es, sobre todo, fijarse en el pasaporte, que no esté caducado. Si estuviese caducado, que soliciten en sus consulados o embajadas la renovación. Pueden ir pidiendo también los antecedentes penales de país de origen, porque tienen una vigencia de tres meses y ya caería dentro del tiempo previsto para que empiece este proceso», añade.

La letrada recalca que la preparación debe ser minuciosa para evitar que errores evitables den al traste con la solicitud. «Deben empezar a recopilar documentación que demuestre su permanencia en España. Si han hecho algún tipo de curso, si son atendidos por alguna entidad, el historial de viajes del transporte público..., detalla la experta. Además, pone el foco en situaciones familiares específicas: «Para menores que convivan con un solo progenitor en España, necesitarán una autorización paterna por notario y apostillada. Dependiendo de la situación familiar o de los medios económicos, igual esto también es una dificultad que debemos prever con antelación».

El 56% de las personas atendidas por Càritas en 2024 no tenían su situación regularizada

El proceso extraordinario se presenta como una tabla de salvación para aquellos que no encajan en las vías de arraigo habituales. Según datos de la entidad, el 56,06% de las personas atendidas por Càritas en 2024 no tenían su situación regularizada. «La idea del Gobierno con esta iniciativa es precisamente poder favorecer a todas aquellas personas que no entran por la vía ordinaria», señala la letrada. Especialmente relevante es la situación de los solicitantes de asilo; la reforma previa los había dejado en un limbo si no contaban con una denegación anterior a cierta fecha. «Con esta vía todas aquellas personas que hasta el 1 de enero del 2026 hubiesen sido solicitantes de asilo podrán acogerse», matiza Crespí.

Sin embargo, el camino tiene obstáculos. La experta en extranjería y migraciones señala las dificultades para obtener certificados penales en países como, por ejemplo, Nigeria o Angola. «Habrá gente que no podrá presentar los antecedentes penales dependiendo del país del que sea», advierte. Desde Càritas apuntan que se realiza una labor de incidencia política para buscar soluciones flexibles, por lo que se recuerda que esta medida no es un «efecto llamada», sino una respuesta a una realidad social consolidada.

María Crespí, abogada de Càritas, explica a este diario las claves del proceso.

María Crespí, abogada de Càritas, explica a este diario las claves del proceso. / B. Ramon

Al finalizar la sesión, Álex González, del Observatorio de Migraciones en el Mediterráneo de la Universitat de les Illes Balears (UIB), distribuyó formularios para iniciar un estudio longitudinal. «Como desde 2005 no existe un proceso extraordinario de regularización que moviliza tantas expectativas, queríamos hacer seguimiento y análisis de este proceso», comenta. El objetivo es identificar qué perfiles logran regularizarse y cuáles quedan fuera. «Queremos ver qué situaciones les han mantenido en la irregularidad, cómo funciona el proceso y ver a posteriori, 12 o 18 meses después, cómo han cambiado sus vidas».

Aunque el permiso inicial permite trabajar, la incertidumbre económica planea sobre el proceso. Càritas defiende que la regularización no quitará trabajo a la población local, sino que permitirá que empleos en sectores con falta de mano de obra se desarrollen con derechos.

El anhelo de la dignidad

Para Paula Vieira y Outaleb Hssaine, el acto del viernes no ha sido una charla técnica; ha sido la posibilidad de dejar de ser invisibles. Paula, de origen brasileño, lleva catorce años en España. «Llevo todo este tiempo encontrándome con el mismo problema de que tienes que conseguir una oferta de trabajo donde el empleador no quiere arriesgar sin conocer a la persona», explica. Para ella, esta noticia ha sido una sorpresa: «Nosotros solo queremos trabajar y estar de forma digna; yo pienso que esta iniciativa es buena para nosotros mismos y para los otros. Trabajar y ayudar, servir a la comunidad es importante», enfatiza.

Nosotros solo queremos trabajar y estar de forma digna; yo pienso que esta iniciativa es buena para nosotros mismos y para los otros. Trabajar y ayudar, servir a la comunidad es importante

Paula Vieira

— Brasileña, 14 años en España

Paula Vieira relata su historia.

Paula Vieira relata su historia. / B. Ramon

A su lado, Outaleb Hssaine comparte un sentimiento similar tras ocho años en el país. «Yo he venido para cambiar mi vida aquí en España, quiero traerme a mis hijos y a mi mujer cuando tenga papeles», confiesa. Ahora, mientras se forma como electricista, mira este proceso como la llave definitiva: «Estoy haciendo este curso, pero es complicado conseguir un contrato si la gente no trabaja contigo. Tenemos suerte de que se haya aprobado esta regularización extraordinaria. Tengo muchas ganas de pedirla, ojalá que me abra las puertas que necesito y mi familia y yo podamos seguir con nuestra vida. Quiero traerles a vivir aquí».

Outaleb Hssaine asistió esperanzado al asesoramiento grupal de Càritas.

Outaleb Hssaine asistió esperanzado al asesoramiento grupal de Càritas. / B. Ramon

La sesión de esta semana en Santa Catalina Thomàs forma parte de un calendario intenso que Càritas Mallorca ha desplegado por toda la isla este mes de marzo. Estas jornadas han recorrido ya puntos como Es Rafal, Campos o Manacor y con gran afluencia de público. El despliegue continuará en los próximos días por Palmanova (24 de marzo), Inca (25 de marzo) y s’Arenal (27 de marzo). El objetivo es asegurar que la falta de asesoramiento no sea el motivo par que un ciudadano pierda la oportunidad de acceder a una vida con plenos derechos.

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