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Guerra en Oriente Medio

La amenaza de Irán a destinos turísticos añade tensión a las inversiones de Estados Unidos e Israel en Mallorca

Baleares recibió en 2025 más de 333.500 turistas de EE UU y concentra hoteles, fondos y grandes marcas ligados a ambos países, como Leonardo, Marriott, Hilton, Hyatt o Four Seasons

La tripulación del primer vuelo Palma-Nueva York, durante la presentación oficial en Son Sant Joan en el año 2022.

La tripulación del primer vuelo Palma-Nueva York, durante la presentación oficial en Son Sant Joan en el año 2022. / Manu Mielniezuk

Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

La amenaza lanzada por Irán contra «destinos turísticos» frecuentados por estadounidenses e israelíes no señala de forma directa a Baleares, pero sí vuelve a poner el foco sobre un archipiélago donde ambos mercados han ganado peso en los últimos años y donde se concentra una parte relevante de la inversión hotelera internacional. El aviso del portavoz del Ejército iraní se enmarca en una escalada militar cada vez más grave entre Irán, Israel y Estados Unidos, con bombardeos, represalias y un clima de creciente inestabilidad.

En ese contexto, Baleares aparece como un destino especialmente expuesto al menos en términos turísticos y económicos. Según los datos ya difundidos por la Agencia de Estrategia Turística de Baleares, 333.561 viajeros procedentes de Estados Unidos visitaron las islas en 2025, un 19,7% más que el año anterior. De ellos, 211.453 llegaron a Mallorca, 115.672 a Ibiza y 6.436 a Menorca. El mercado norteamericano ya no es anecdótico, lleva años creciendo y se ha convertido en uno de los emisores al alza.

A ese auge ha contribuido de forma clara la conexión directa entre Palma y Nueva York. United Airlines abrió la ruta en 2022 y la ha ido reforzando desde entonces. Para 2025 anunció más capacidad, cuatro frecuencias semanales y la ampliación de la operativa hasta el 24 de octubre, lo que consolidó el enlace como una de las grandes apuestas de conectividad exterior de la isla.

En todo caso, el vínculo no se limita a los turistas que llegan. También está en la propiedad, la gestión y la marca de parte de la planta hotelera. En el lado israelí, uno de los nombres más visibles es Fattal Hotel Group, propietario de la cadena Leonardo Hotels, con presencia en Baleares. Entre sus establecimientos en Mallorca figuran hoteles en zonas como Portals Nous o Palmanova, dentro de una estrategia de implantación en destinos turísticos de primer nivel. Parte de ese crecimiento llegó además después de la compra de antiguos activos de Alua, una cartera que había estado antes en manos del fondo estadounidense KKR.

En paralelo, en Mallorca también han ganado terreno grandes marcas y fondos ligados a Estados Unidos. Hyatt Hotels Corporation desembarcó en Playa de Muro en 2025 con la apertura del Sarena de Muro Resort Mallorca, de 184 habitaciones, su entrada en la isla bajo la marca Destination by Hyatt. Hilton, otra gran cadena norteamericana, tiene el Hilton Mallorca Galatzó en la Costa de la Calma desde 2022. Y Marriott cuenta igualmente con una presencia consolidada en el segmento prémium, sobre todo a través de hoteles y resorts vinculados a sus marcas de lujo y golf.

A ello se suma el Four Seasons Resort Mallorca at Formentor, un símbolo del nuevo lujo en la isla. La marca es canadiense, pero su peso dentro del turismo internacional de alto nivel y su conexión con el mercado norteamericano la convierten también en una pieza significativa en este mapa de intereses. El histórico hotel reabrió primero de forma parcial en 2024 y completó su nueva etapa en 2025.

Más allá de las marcas visibles para el cliente, el capital extranjero lleva tiempo ganando terreno en el negocio hotelero balear. Según los datos de Colliers, dos de cada tres euros invertidos en hoteles de las islas durante 2024 procedieron de fondos internacionales no vinculados a cadenas. Entre los nombres más activos aparecen gigantes como Blackstone, pero también otros fondos internacionales, varios de ellos de origen o fuerte implantación en Estados Unidos. Entre 2019 y 2024, más de 2.000 de los 3.500 millones movilizados en inversión hotelera en Baleares procedieron de capital extranjero.

Ese movimiento ha cambiado además el modelo de negocio. Ya no siempre se trata de comprar un hotel para explotarlo directamente, sino de adquirir activos, reposicionarlos, franquiciarlos o ponerlos en manos de grandes gestoras internacionales. Es un esquema muy extendido en Estados Unidos y que en Baleares se ha ido haciendo cada vez más habitual.

Con todo, aunque la amenaza iraní fue global y no se señaló a ningún país en concreto, coincide en un contexto en el que Mallorca se ha convertido en un punto de encuentro del turismo internacional de alto poder adquisitivo, especialmente de mercados como el estadounidense o el israelí, lo que hace que cualquier escalada en Oriente Medio, aunque ocurra a miles de kilómetros, se mire aquí con más atención que nunca.

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