Soberanía alimentaria
Ana Santidrián y Edurne Caballero, de la asociación Biela y Tierra: "No hay suficiente superficie agraria para alimentar a la población de Mallorca"
La producción local apenas cubre entre un 10% y 15% del consumo en la isla, debido a la baja capacidad productiva y la falta de suelo agrario
Los conflictos internacionales y la crisis energética tensionan un modelo dependiente de importaciones

Ana Santidrián y Edurne Caballero, de la asociación Biela y Tierra / Guillem Bosch
El cierre de Agama y de la cooperativa s'Esplet, conocida exportadora de patata de Sa Pobla, ha sacudido en pocas semanas al sector agroalimentario mallorquín. Estos hechos han vuelto a poner las cifras sobre la mesa: la producción local apenas cubre entre un 10% y 15% de los alimentos que consume la isla, cuestión que provoca el aumento de la dependencia con el exterior.
Esta situación ha sido uno de los ejes de la jornada "Reflexió i acció ecosocial: Construint sobirania alimentària des del territori", celebrada en la Universitat de les Illes Baleares (UIB). El encuentro, que ha reunido a expertos, entidades y proyectos vinculados a la agroecología, tenía el objetivo de reflexionar sobre los desafíos y las alternativas de un modelo alimentario cada vez más al límite.
Entre las participantes, Ana Santidrián y Edurne Caballero, de la asociación Biela y Tierra, destacan la utilidad de la charla como espacio de encuentro. "Se han abordado las problemáticas, se han puesto alternativas y esperanza, pero con los pies en la tierra", explican conscientes de la complejidad de la situación actual: "Cuando se cierra una industria donde solo menos del 15% de los alimentos vienen de aquí, la sociedad debería verlo con bastante preocupación".

Conferencia "Reflexió i acció ecosocial: Construint sobirania alimentària des del territori", celebrada en la Universitat de les Illes Baleares (UIB). / UIB
Más allá de la dependencia exterior, la producción local se enfrenta a "importantes limitaciones estructurales". La principal es el acceso a la tierra en un contexto definido por "la especulación y el modelo turístico". "El suelo se convierte en un elemento de especulación y eso dificulta mucho ampliar la superficie agraria", matiza Santidrián. A ello se suman "las trabas normativas y burocráticas" que afectan especialmente a las pequeñas y medianas explotaciones, junto con la "desconexión social" respecto al origen de los alimentos: "Hay generaciones que no saben ni lo que es una semilla".
Además, la producción agrícola se enfrenta a una isla de "alta densidad poblacional" con una "fuerte presión turística", cuestión que hace inviable, en las condiciones actuales, una soberanía alimentaria plena. "A día de hoy no hay suficiente superficie agraria para alimentar a la población de las islas, es materialmente imposible", sentencia Santidrián.
Dependencia del exterior en un contexto de incertidumbre
El modelo establecido en Baleares es fuertemente "dependiente del exterior". Según explican desde Biela y Tierra, la situación no es mucho mejor en las islas vecinas: "Menorca consume un 18% de producción propia e Ibiza un 3%". Estos datos son solo una estimación de Biela y Tierra, así cómo de gran parte del sector agroecológico, porque es "complicado calcularlo por la influencia del turismo y los períodos".
Asimismo, este modelo genera cierta incertidumbre en una situación de conflictos internacionales y tensiones geopolíticas. "Lo primero a lo que va a afectar este contexto es al coste de la importación de alimentos a la isla", explica Caballero. La crisis global no solo afecta a las importaciones también a la producción propia, especialmente "a la que emplea fertilizantes, combustibles o materiales externos" para su funcionamiento.
Esta debilidad del sistema ya se vio refleja en el confinamiento, cuando los supermercados vieron comprometido su abastecimiento, recuerdan. "Fue el sector primario local el que pudo aprovisionar a la población en los primeros días", señalan, pero matizan que se trataba de un momento sin presión turística.
Alternativas
En la conferencia también se han abordado soluciones y alternativas ante este modelo, la mayoría basadas la agroecología y en "producciones de pequeña y mediana escala". Las ecologistas explican que la solución podría hallarse realizando proyectos que "cierran ciclos" y dependan en menor medida de "insumos externos". Estas medidas consideran que son "la llave para proporcionar una sostenibilidad real".
Sin embargo, el cambio no reside únicamente en el sector primario: "Esto no es solo una cosa de agricultores o ganadores, nos apela a toda la sociedad". Además, recuerdan que "las decisiones de consumo impactan sobre el modelo productivo".
El proyecto Biela y Tierra
Biela y Tierra es una asociación sin ánimo de lucro nacida en 2019 que trabaja desde dos ejes: la alimentación y la movilidad. Su propuesta se basa en visibilizar alternativas sostenibles y fomentar cambios en los hábitos cotidianos.
"Dependiendo de lo que pongamos en nuestros platos y de cómo nos movamos, estaremos apostando por un modelo de mundo u otro", explican. Apostar por un producto local, de temporada y de pequeños productores, o por formas de transporte como la bicicleta, son decisiones que puede tomar uno mismo y suponen el principio de la transformación.
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