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El oficial de notaría acusado de estafa en Mallorca: “Actué mal, perdí el sentido de la realidad, pido perdón a todos por el daño causado”

“Obré equivocadamente, con deslealtad a los notarios con los que trabajé, traicioné su confianza”, reconoció ayer el sospechoso en el turno de la última palabra

El fiscal mantuvo su petición de pena de siete años de prisión para él por un delito continuado de falsedad documental en concurso con otro de estafa

El oficial mayor de notaría acusado de estafa, durante la vista oral en la Audiencia de Palma.

El oficial mayor de notaría acusado de estafa, durante la vista oral en la Audiencia de Palma. / B.P.

B. Palau

B. Palau

Palma

“Un error no debería definir la vida de nadie; tienes un sentimiento de culpa con el que cargas siempre. Yo llevo soportando ese sentimiento desde hace diez años. He trabajado durante más de 45 años con notarías. Obré equivocadamente, con deslealtad a los notarios con los que trabajé, traicioné su confianza”. El oficial mayor de notaría acusado de estafar 450.000 euros tras falsificar poderes de familiares y otros documentos públicos para obtener préstamos en Palma entre 2017 y 2020 aprovechó ayer tarde el turno de la última palabra para pedir disculpas a todos los afectados en la tercera sesión del juicio en la Audiencia Provincial de Baleares.

“La situación personal a la que me vi abocado me hizo perder el sentido de la realidad, actué mal, el coste familiar y personal ha sido irreparable. Me arrepiento sinceramente y pido perdón a todos por el daño causado”, admitió el hombre, de 75 años, en tono serio, leyendo unas anotaciones ante el tribunal de la Sección Primera. Instantes después, el caso quedó visto para sentencia.

El sospechoso pidió disculpas a los notarios, a su familia, a sus hermanas y también a los acreedores. “He pagado sustanciosos intereses”, aseguró durante su última intervención en el plenario. El pasado lunes confesó los hechos ante la Sala, como ya hizo en 2020 cuando se autodenunció y se autoinculpó en un juzgado de instrucción de Palma.

El fiscal mantuvo ayer al mediodía su petición de pena para él de siete años de prisión y una multa de 24 meses a razón de diez euros diarios por un delito continuado de falsedad en documento público en concurso con otro delito continuado de estafa. En concepto de responsabilidad civil, solicitó que indemnice a los perjudicados con 450.000 euros, con responsabilidad civil subsidiaria de una de las compañías de seguros de los notarios personadas en la causa, así como que se declare la nulidad de las escrituras de los años 2019, 2020 y 2017 por las operaciones fraudulentas llevadas a cabo. El ministerio público únicamente modificó sus conclusiones respecto a la responsabilidad civil.

La mayoría de acusaciones particulares elevaron a definitivas sus conclusiones, salvo pequeños cambios que se introdujeron en la recta final del juicio.

Mientras, la defensa interesó una condena de un año y medio de cárcel para su representado al apreciar las circunstancias atenuantes de dilaciones indebidas y confesión y colaboración, esta última como muy cualificada. “Lo ha reconocido todo, ¿qué más quieren? Es la séptima vez que reconocemos los hechos, asumimos la conducta reprobable”, subrayó el abogado defensor.

La fiscalía insistió en que no cabe la atenuante de confesión: “Acudió al juzgado cuando ya había sido despedido y sabía que había sido denunciado. Confesó por las fuertes presiones familiares. No fue una confesión espontánea. Ya se sabía quién era el autor”.

Responsabilidad civil

El representante del ministerio público mantuvo que la póliza del seguro del Consejo General del Notariado debe responder como responsable civil subsidiario “por una falta de control y diligencia del notariado”. Varias acusaciones se adhirieron. “El deber de comprobación era necesariamente exigible a los notarios”, destacó uno de los letrados.

En cambio, otros abogados lo descartaron de plano. “Aquí no hay encargo, todo se ejecuta a las espaldas de la notaría. Nunca hubo un mandato ni un encargo. Este señor actuó motu proprio. Solo se puede pedir la responsabilidad civil subsidiaria si hay un mandato o encomienda. Los prestamistas ni son terceros ni son de buena fe. Ellos intervinieron en el negocio jurídico. Hay un incremento patrimonial injusto e ilícito. Los intereses ya los han cobrado por adelantado, son intereses que rozan la usura”, criticó duramente uno de los letrados.

El abogado de una aseguradora recalcó que el acusado no estaba en el ejercicio de sus funciones como oficial de notaría. “Los notarios no disponen de ningún registro o herramienta para comprobar la vigencia de un poder. En este caso, nos encontramos ante una falsificación perfecta”, manifestó en sus informes.

Ayer declararon como testigos otros dos notarios de la isla que autorizaron escrituras de préstamos hipotecarios. “El acusado trajo un poder, lo examiné y me pareció correcto. Estaba muy bien redactado”, manifestó uno de ellos. Otra profesional señaló: “Comprobé el poder y la copia autorizada era perfecta. El poder era absolutamente válido, era impecable”.

Esta notaria se refirió al encausado: “Era un flamante empleado de notaría, era una persona muy conocida. Inspiraba mucha más confianza”. Unos años más tarde, en mayo de 2020, el sospechoso, al verse descubierto, confesó que había falsificado los poderes a nombre de su esposa y sus hermanas, sin que ellas supieran nada, y que había hipotecado las viviendas de ellas, en Palma y Esporles.

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