La guerra en Oriente Próximo ya impacta en Mallorca: suben los combustibles, peligran sectores clave y el turismo mira de reojo
El conflicto ya empieza a notarse en la isla con el encarecimiento de la gasolina y el diésel, el temor en el transporte, la agricultura y la construcción, y dudas sobre cómo afectará al consumo y a la temporada turística

Un carrito de un supermercado. / IStock
Patrick Schirmer Sastre/Redacción Digital
La guerra en Oriente Próximo ya empieza a dejar huella en Mallorca. Aunque todavía es pronto para medir con exactitud el alcance de sus consecuencias, el aumento del precio de los combustibles, la presión sobre sectores estratégicos y la inquietud entre consumidores y empresarios han encendido las alarmas en la isla.
Con este escenario sobre la mesa, el vicepresidente del Govern, Antoni Costa, se reunió este lunes 16 de marzo con representantes sindicales y empresariales para analizar posibles medidas que ayuden a amortiguar el golpe económico del conflicto. El Ejecutivo balear ha avanzado que aprobará un paquete de ayudas para empresas y ciudadanos, aunque por ahora no ha concretado su contenido, a la espera también de las decisiones que adopte el Gobierno central.
El transporte, uno de los sectores más castigados en Mallorca
Uno de los sectores que ya nota con más fuerza el impacto de la guerra es el del transporte. Según datos del Gobierno de España, desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, la gasolina ha subido un 16% y el diésel un 28%.
En Mallorca, la patronal del transporte ha advertido de que muchas empresas están al límite. Su presidente, Ezequiel Horrach, alertó de que algunas compañías podrían verse obligadas a parar si no se encuentra pronto una solución al encarecimiento del carburante. El combustible, que normalmente supone alrededor de un tercio de los costes de explotación, ha pasado ahora a representar la mitad de los gastos, lo que pone en jaque la rentabilidad de muchas rutas.
A ello se suma otro problema añadido para una isla fuertemente dependiente de las importaciones: el aumento del coste del transporte marítimo. Las navieras ya han ajustado sus tarifas y ese sobrecoste amenaza con trasladarse a buena parte de la cadena de suministro.
Agricultura y construcción también temen un efecto dominó
La agricultura balear también afronta una situación delicada. Además de pagar más por el combustible, el sector se enfrenta a una fuerte subida del precio de los fertilizantes, que según el Ministerio de Economía se ha disparado un 40% desde el inicio de la guerra.
El campo llega, además, a este nuevo golpe en un momento especialmente sensible, tras años marcados por la sequía, las enfermedades y la presión burocrática. Las cooperativas agrarias ya han advertido de que esta escalada de costes puede poner en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones.
La construcción tampoco escapa a la preocupación. La actividad depende de proveedores igualmente afectados por la subida general de precios y, además, las obras requieren un consumo elevado de combustible. La patronal del sector ya teme que, si la tendencia continúa, puedan producirse parones en algunos proyectos a medio plazo. También preocupa la evolución del bitumen, un derivado del petróleo esencial para fabricar asfalto.
Los consumidores ya lo notan en las gasolineras y pronto podría llegar al súper
En el bolsillo de los ciudadanos, el primer golpe ya es visible en las estaciones de servicio. En Mallorca, el litro de gasolina sin plomo alcanza hasta 1,84 euros y el diésel se acerca en algunas gasolineras a la barrera de los dos euros por litro.
Pero el temor va más allá del depósito del coche. El aumento de los costes energéticos y logísticos apunta también a una próxima subida de los alimentos. Desde el sector de la distribución alimentaria en Baleares ya se ha advertido de que los precios podrían incrementarse alrededor de un 7% en las próximas semanas. Entre los primeros productos afectados figurarían los lácteos.
El Gobierno central ha señalado que el objetivo de las medidas que prepara será precisamente frenar ese efecto en cadena y amortiguar el impacto sobre los sectores más expuestos. Entre las opciones que están sobre la mesa figuran rebajas fiscales para algunas actividades económicas y más impulso a las energías sostenibles. En cambio, no se contemplan ayudas directas al combustible como las que se pusieron en marcha en los primeros años de la guerra de Ucrania.

El precio del combustible, afectado por la guerra en Irán / DM
El turismo en Mallorca, entre la cautela y una posible oportunidad
El turismo, motor de la economía balear, sigue con atención la evolución del conflicto. Desde las agencias de viajes se ha detectado ya una subida de hasta 50 euros en algunos vuelos de largo radio, aunque de momento ese encarecimiento no se ha trasladado con la misma intensidad a las rutas de corta y media distancia.
Sí empieza a apreciarse, en cambio, la desaparición de algunas tarifas low cost, especialmente en los vuelos más madrugadores. Aun así, el conflicto también podría abrir una ventana de oportunidad para destinos considerados más seguros, como Mallorca.
De hecho, el touroperador alemán Tui ha anunciado un refuerzo de conexiones para abril, también con la isla como uno de los destinos beneficiados. La razón es el aumento de la demanda de viajeros que, ante la incertidumbre en otros mercados turísticos, están optando por cambiar de destino.
Pese a ello, en Mallorca el sector no aprecia todavía movimientos especialmente llamativos. Tanto la patronal del alquiler vacacional Habtur como la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca aseguran que, por ahora, no se han detectado cambios significativos en las reservas para las próximas semanas, incluida la Semana Santa.

Pasajeros en el área de llegadas del aeropuerto de Palma. / ENRIQUE CALVO
Las empresas baleares mantienen un optimismo prudente
A pesar del contexto de incertidumbre, el tejido empresarial balear no ha caído, al menos por ahora, en el pesimismo. Un estudio de KPMG revela que solo una de cada cuatro empresas de Baleares ha modificado su estrategia para este año por la situación en Oriente Próximo, mientras que otro 10% prevé hacerlo próximamente.
Además, el 83% de los empresarios consultados cree que la economía balear se mantendrá estable o incluso mejorará en los próximos doce meses. Y un 86% valora de forma positiva la situación actual de su propia empresa.
En esa misma línea se expresó Antoni Costa, que evitó un tono catastrofista y defendió que, si el conflicto terminara pronto, la vuelta a la normalidad sería rápida.
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