Entrevista | Jordi Llaonart Arabista y periodista con una larga trayectoria como corresponsal en Oriente Próximo
Jordi Llaonart, experto en Oriente Próximo: "Los iraníes no saben si desde fuera quieren ayudarles o destruir su país"
El arabista y periodista Jordi Llaonart analiza la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán y aporta claves para entender un conflicto que ha sacudido el equilibrio global, con consecuencias directas en la estabilidad política y económica
"Europa ya ha dejado claro que no considera esta guerra como propia", señala el periodista

Jordi Llaonart, arabista y periodista con una larga trayectoria como corresponsal en Oriente Próximo / DM

Un altre día més, comença com s'acaba l'anterior. La guerra nunca cambia y, un día más, los conflictos bélicos vuelven a ocupar el centro del tablero internacional. La escalada de tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán ha sacudido el equilibrio global, con consecuencias directas en la estabilidad política y económica y, sobre todo, en miles de vidas.
Jordi Llaonart es arabista y periodista con una larga trayectoria como corresponsal en Oriente Próximo, donde ha analizado de primera mano la relación entre religión y poder. Autor del libro Viatge al cor de l'islam, en el que profundiza en la historia y el papel del islam chií en países como Irán o Siria, Llaonart aporta claves para interpretar el momento actual. Este jueves a las 18 horas ofrecerá en la Escola Oficial d'Idiomes (EOI) de Palma la conferencia L'islam xiïta i la lluita política i religiosa pel control del Pròxim Orient, centrada precisamente en el papel del chiismo en las tensiones de Oriente Medio.
¿Se veía venir una situación como la actual en Irán?
Cuando ocurren cosas así siempre existe la sensación de que algo puede pasar, pero nadie se lo imagina realmente hasta que sucede. Ahora es más fácil identificar las señales. En realidad, lo que está pasando en Irán ya ha ocurrido antes: ha habido levantamientos populares masivos y represiones con asesinatos brutales que se han repetido durante décadas.
¿Qué diferencia hay entre las protestas actuales y las anteriores?
En las últimas movilizaciones, especialmente a finales de 2025, la gente pedía libertad, mejores salarios, el fin de la corrupción o que las mujeres pudieran vestir como quisieran. Sabían que el régimen era muy fuerte y no aspiraban a derribarlo, sino a conseguir pequeñas cuotas de libertad. La diferencia ahora es que el contexto internacional ha cambiado: Irán ha perdido apoyos, han caído aliados como Siria o Hamás, y ha quedado a pecho descubierto frente a Israel. Eso ha hecho que la población perciba al régimen como más débil y crea que realmente puede caer, por lo que van a por todas.
¿Cómo afectan los bombardeos a la percepción de la población?
La mayoría de la población quiere cambios y ha sufrido mucho: hay gente a la que le han asesinado amigos o ha pasado por prisión. Pero los bombardeos generan angustia. Aunque muchos celebren la caída de figuras del régimen, al mismo tiempo están sufriendo las consecuencias. Surge una duda: no saben si desde fuera quieren ayudarles o destruir el país. Eso enfría el entusiasmo y hace que muchos tomen distancia.
¿Existe apoyo interno al régimen?
Sí, hay una parte de la población que sigue apoyándolo y cree que debe continuar. No es mayoritaria, pero existe.
¿Es posible una invasión extranjera?
Es una posibilidad que se estudia en lugares como Washington o Tel Aviv, pero es altamente improbable. No me atrevería a descartarlo al cien por cien, pero no parece el escenario más probable.
¿En qué se diferencia esta situación de otras intervenciones como la de Irak?
Antes de invadir Irak, Estados Unidos siguió un proceso: construyó un relato sobre las armas de destrucción masiva, -aunque luego se demostró que era falso- acudió a la ONU, habló con aliados. En este caso no ha ocurrido eso. Estados Unidos ha actuado arrastrado por Israel, sin consultar ampliamente ni construir ese consenso previo.
¿Qué papel está jugando Europa?
Europa ya ha dejado claro que no considera esta guerra como propia.
¿Puede derivar esto en una guerra civil en Irán?
Para que haya una guerra civil tiene que haber al menos dos bandos organizados. Puede haber caos, pero en Irán no existe una oposición estructurada fuerte. El régimen sí tiene instituciones y fuerzas armadas, mientras que la otra parte está desorganizada. El movimiento es bastante espontáneo.
¿Hay líderes u organizaciones que encabecen la oposición?
No ha surgido ningún líder claro ni organizaciones fuertes que representen al movimiento. A veces aparecen de forma inesperada, pero de momento no es el caso.
¿Se está intentando imponer alguna figura alternativa desde fuera?
Desde Estados Unidos se ha hablado de encontrar líderes dentro del país. Pero la sociedad iraní tiene una fuerte conciencia nacional y no sería bien recibido un gobierno títere impuesto desde fuera.

Jordi Llaonart este jueves a las 18 horas ofrecerá en la EOI Palma la conferencia 'L'islam xiïta i la lluita política i religiosa pel control del Pròxim Orient'. / DM
¿Cómo ha evolucionado el ánimo de la población?
Al principio hubo entusiasmo, incluso celebraciones cuando caían figuras del régimen. Pero ese ánimo ha bajado. La gente tiene miedo, vive con la amenaza de los bombardeos y ve que el tiempo pasa sin cambios claros. A eso se suma la angustia por lo que pueda venir después.
¿Qué puede pasar si el régimen no cae?
Puede generar una gran frustración. Si la gente siente que su sacrificio no ha servido para nada, el desencanto será muy fuerte y la ilusión del pueblo se derrumbaría, pensando que el momento no se ha aprovechado.
¿Quién está ganando esta situación?
Israel puede darse por satisfecho porque ha debilitado al régimen iraní. Pero el coste es altísimo: miles de muertos y una gran inestabilidad económica global. Es una especie de "triple victoria" en el discurso, pero con consecuencias humanas muy graves.
¿Por qué el régimen iraní sigue resistiendo?
Porque no es una estructura simple. No es una pirámide donde cae la cúpula y todo se derrumba. Es un sistema complejo, con muchas instituciones interconectadas. Aunque maten a líderes, otros ocupan su lugar y el sistema sigue funcionando.
¿Puede Israel lograr sus objetivos finales?
Todo apunta a que no. Puede debilitar al régimen, pero no acabar con él ni con sus ambiciones, como la nuclear. Al final, puede que ninguna de las partes logre plenamente sus objetivos.
¿Existe una alternativa real al régimen?
No. Y eso es clave para su supervivencia. No hay una alternativa clara, ni buena ni mala, lo que refuerza al propio sistema y a continuar con su frágil equilibrio.
¿Podría haber una ola migratoria desde Irán?
Si la guerra continúa y la situación económica empeora, mucha gente podría marcharse. No sería como en Siria, donde hubo destrucción masiva, pero sí podría darse una emigración progresiva, motivada sobre todo por la crisis económica.
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