La brecha alimentaria en la Secundaria: los institutos de Baleares suspenden en nutrición y control
Un informe de la Xarxa Alimentant el Futur, elaborado por FAPA Mallorca y el colegio de dietistas, denuncia que el 85% de los centros carece de oferta de mediodía pese a que la inseguridad alimentaria afecta al 40% de los jóvenes en Palma

Los productos que compra con más frecuencia el alumnado son bocadillos y bollería. / FREEPIK

El paso de la Educación Primaria a la Secundaria en Baleares no solo representa un reto académico y emocional para los jóvenes de 12 años, sino que se ha convertido en un "abismo nutricional". Esta es la principal conclusión que se desprende del informe elaborado por la Xarxa Alimentant el futur —integrada por FAPA Mallorca, el Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas (CODNIB) y el grupo de investigación Global Health de la UIB— bajo el título Las cafeterías de los IES como espacios de mediodía.
El diagnóstico es cuando menos llamativo: un sistema de cafeterías escolares anclado en el modelo del "bocadillo y la bollería" que "ignora" las necesidades de una "población adolescente en riesgo". Los ponentes han sido este miércoles, durante la presentación del estudio, tajantes al señalar que, mientras los alumnos disponen de un servicio de comedor regulado y saludable hasta los 11 años, al cruzar la puerta del instituto quedan a merced de una oferta alimentaria marcada por los ultraprocesados y una gestión administrativa que mira hacia otro lado. Para la elaboración de este diagnóstico, la red ha consultado a 40 equipos directivos de IES, 451 docentes y 667 alumnos y alumnas, además de contar con la participación de 17 asociaciones de familias y 9 empresas concesionarias del servicio de cafetería.
La investigadora de la Universitat de les Illes Balears (UIB) Laura Capitán ha abierto la comparecencia poniendo el foco en una realidad invisible para muchos: la precariedad económica que afecta directamente al plato de los jóvenes. Según Capitán, “hay adolescentes que cuando pasan a Secundaria ya no tienen una comida garantizada y se convierten en población de riesgo por la inseguridad alimentaria”.
Capitán ha detallado que en Palma un 30% de los adolescentes sufre versiones leves de inseguridad alimentaria, definida como la incertidumbre de los padres para conseguir alimentos de forma regular a lo largo del mes. Pero lo más grave es que “1 de cada 10 sufre versiones moderadas o graves en las que se ve comprometida la variedad de la alimentación”.
Esta situación de carencia tiene consecuencias directas -ha profundizado- en el desarrollo físico y cognitivo de los menores. Para la investigadora, el entorno escolar es el lugar donde debería garantizarse este derecho básico, especialmente cuando el informe revela que un 24,4% de los alumnos de Secundaria come solo en casa. De este grupo, un 30% termina consumiendo precocinados o bocadillos por falta de supervisión. “Este momento es clave para la socialización del adolescente, la comida del mediodía la garantizaría la cafetería del centro”, ha reivindicado Capitán.
Control "laxo" e incumplimientos
Manuel Moñino, representante del CODNIB, ha denunciado un incumplimiento sistemático del Decreto 39/2019 de Dieta Mediterránea. Moñino ha sido contundente al afirmar que “el entorno alimentario de las cafeterías de Baleares no se ajusta a la normativa, el control de la administración es muy laxo”.
A pesar de que la ley prohíbe la venta de bollería industrial y bebidas con cafeína en entornos educativos, el informe muestra que estos productos son los protagonistas del recreo. “El equipo directivo refiere que las napolitanas de chocolate son las reinas”, ha lamentado Moñino, señalando que la percepción de las empresas concesionarias es "excesivamente positiva" y choca con la realidad que viven alumnos y docentes.
Incluso el acceso al agua, un derecho fundamental, está en entredicho. El decreto establece la obligatoriedad de disponer de fuentes gratuitas, pero el estudio revela que hay institutos que no disponen de ellas o que el número es insuficiente para el volumen de alumnado. “Solo el 30% percibe que se promueve la alimentación saludable; los equipos directivos refieren que hay demasiado azúcar y cafeína disponible”, ha concluido el nutricionista, instando a la Administración a tomar un papel "más activo" en las inspecciones de salud pública.

Capitán, Escartín, Moñino y Guerrero, este miércoles durante la presentación del informe. / Nair Cuéllar
El desierto del mediodía
Isabel Escartín, de FAPA Mallorca, ha centrado su análisis en la gestión del tiempo y el espacio. En este sentido, ha señalado que actualmente, el 85% de los institutos ofrecen actividades formativas o clases por las tardes, pero solo el 30% de las cafeterías permanecen abiertas en esa franja horaria. “La mayoría de establecimientos funcionan por la mañana para merendar en el tiempo del patio, no están concebidas como espacio de mediodía”, ha explicado.
La situación es casi testimonial: de los 68 centros de Secundaria con cafetería en las islas, solo uno cuenta con un comedor escolar propiamente dicho (el IES Josep Sureda i Blanes), y apenas siete ofrecen la opción de "plato del día" (un plato combinado con agua y fruta). Esta falta de oferta -han manifestado- obliga a los alumnos a salir del centro para comer en establecimientos de comida rápida o a saltarse comidas para asistir a sus actividades vespertinas.
Escartín ha criticado que el borrador del nuevo decreto de comedores de la Conselleria de Educación y Universidades no incluya esta visión de la cafetería como espacio pedagógico. Entre sus propuestas destaca la necesidad de reformular las licitaciones: “Podríamos sustituir el canon económico que pagan las concesionarias, que el canon sea por calidad”.
El fracaso de las ayudas
Uno de los datos llamativos del informe es el desconocimiento de las ayudas económicas. Para fomentar que los alumnos con menos recursos pudieran comer en los institutos, la FAPA -han recordado los ponentes- solicitó ayudas de alimentación que se pusieron en marcha en el curso 2022-2023. Sin embargo, el informe detecta que el 85,7% del alumnado y el 97,1% de los docentes desconocen su existencia.
“Este hecho limita que se puedan beneficiar”, ha advertido Escartín. La red solicita que se facilite la información de estas ayudas y que se fomente la creación de comedores escolares o, al menos, se permita que los alumnos de los institutos acudan a comer a los colegios de Primaria cercanos que sí disponen de este servicio.
Para cerrar la presentación, Miquel Àngel Guerrero, director de FAPA Mallorca, ha enfatizado diciendo que "el panorama es muy mejorable, un espacio de mediodía desierto y nadie entiende por qué no hay opción de comer en los institutos”. Guerrero ha hecho un llamamiento a las consellerias de Salud y Educación para que dejen de trabajar de forma estanca y colaboren en la creación de un modelo que acompañe a las concesionarias, a las que considera "aliadas" en este proceso.
Moñino ha reforzado esta idea recordando que "hay ejemplos a nivel nacional en otros sitios de España donde las cafeterías son espacios saludables y rentables, por lo tanto no es una utopía, es una realidad". Los ponentes confían en que el nuevo Real Decreto estatal que entra en vigor este mes de abril sirva como un "punto de inflexión" para que las administraciones de las islas "asuman su responsabilidad".
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