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2.000 euros por un piso de 50 metros cuadrados: así de caro se ha vuelto vivir en el suroeste de Mallorca

En Calvià y Andratx conviven ciudadanos corrientes y ricos puerta con puerta. La pregunta es solo hasta cuándo

También en Santa Ponça hay que pagar por las vistas al mar. Y ahora cuestan más que hace algunos años.

FOTO: Nele Bendgens | VÍDEO: Karla Huízar

Simone Werner

57 metros cuadrados, dos dormitorios, plaza de aparcamiento, jardín en la urbanización, no muy lejos del conocido restaurante La Hacienda y de la playa de Torà en Peguera: por todo eso Gabriele W. (nombre cambiado por la redacción) pagó durante los últimos once años solo 600 euros de alquiler sin gastos. Con los gastos incluidos llegaba a unos 700 euros. La mujer, de 60 años, vivió en total 22 años en Mallorca. En el verano de 2025 su casero le dio la noticia que muchos temen cuando no tienen vivienda en propiedad en la isla: va a vender el piso.

Al menos, primero se lo ofreció a ella. “Pedía 300.000 euros, pero tenía que invertir bastante en reformas, por ejemplo en el baño y en las ventanas”, cuenta la titulada en economía doméstica, que en los últimos años trabajaba en el servicio de un restaurante del pueblo. No le pareció que valiera la pena, incluso si hubiera tenido el dinero.

Así que empezó a buscar alquiler. “Cuando vi los precios me quedé en shock”, relata. “Gangas” por 1.200 euros eran raras. La mayoría de los pisos se situaban más bien entre 1.500 y 1.800 euros de alquiler: más del doble de lo que pagaba hasta entonces.

Por las 30 horas semanales que trabajaba en el restaurante ganaba bastante bien, también gracias a las propinas. “Y si hubiera trabajado en otro sitio más quizá me habría podido permitir un piso así. Pero por principios no quería pagar tanto”, dice Gabriele W., que además conoce a varios amigos de la zona a quienes les han subido el alquiler en 400 euros.

2.000 euros por 50 metros cuadrados

Quien actualmente busque vivienda en Mallorca y eche un vistazo a plataformas como Idealista o a grupos de Facebook probablemente se desanime rápidamente. En toda la isla el precio de la vivienda ha aumentado en los últimos años. En el suroeste, donde villas de lujo se encuentran junto a viviendas normales y donde se concentran algunas de las propiedades más caras, el contraste es especialmente fuerte. Cerca del puerto de Santa Ponça, por ejemplo, se anuncia un estudio de 50 metros cuadrados por 900 euros de alquiler. Y ese es el precio para febrero.

En plena temporada alta, en julio y agosto, el precio sube hasta los 2.000 euros. La electricidad no está incluida. En Son Caliu se encuentra un apartamento de 45 metros cuadrados, amueblado solo si el inquilino lo desea, por 1.500 euros al mes, también sin incluir la electricidad. Además de dos meses de fianza, el inquilino debe pagar la comisión de la inmobiliaria, ya que esta vivienda también se alquila solo por un máximo de once meses. De hecho, llama la atención que gran parte de las propiedades se ofrecen únicamente en alquiler de corta duración.

Son Vida se encuenbtra entre las zonas más costosas de la isla

Son Vida se encuenbtra entre las zonas más costosas de la isla / M. Mielniezuk

Cada vez más alquileres de corta duración

Esta tendencia también la confirma la agente inmobiliaria independiente Helga Duschl, especializada en el mercado del suroeste. “Los propietarios que alquilan solo por un máximo de once meses tienen total libertad, por ejemplo para subir el alquiler después como quieran”, explica la muniquesa. Y normalmente lo hacen.

“Si no se trata de los contratos habituales de cinco años, actualmente el alquiler de los pisos suele subir cada año al menos entre 200 y 300 euros”, afirma Duschl basándose en su larga experiencia.

Cuando empezó en el sector hace más de 15 años, los alquileres de pisos de dos dormitorios solían rondar los 600 euros. Hoy en día, cuando publica anuncios en Facebook, a menudo se desata una auténtica tormenta de críticas. “Algunas personas no tienen ni idea de la situación actual ni de los precios que se piden en cada zona. Si publico un piso en Son Vida o en el paseo marítimo de Molinar, algunos escriben: ‘¿Tan caro? Por ese precio me compro una casa en Hanau’ o ‘Yo pago mucho menos por mi piso en Arenal’".

Según Duschl, además del barrio exclusivo de Son Vida en Palma, también Bendinat, Portals Nous y Andratx se encuentran entre las zonas más caras del suroeste. Más baratas son viviendas en Costa de la Calma o Torrenova (cerca de Magaluf). La agente inmobiliaria señala varios motivos para explicar por qué la situación se ha vuelto especialmente tensa en esta parte de la isla: hay muchos colegios internacionales, las localidades están bien conectadas con Palma gracias a las infraestructuras y además tienen bastante vida incluso en invierno.

Una mujer consulta los anuncios de una inmobiliaria.

Una mujer consulta los anuncios de una inmobiliaria. / B. Ramon

¿Quién cuidará las villas?

“Si la clase media desaparece de Mallorca y al final solo quedan ricos o pobres, ¿quién atenderá entonces a los ricos?”, se pregunta Alexandra K.

“¿Quién servirá el café y el vino? ¿Quién limpiará las villas, cuidará los jardines o reparará las tuberías?”, añade esta residente de larga duración, cuyo casero también quiere vender su vivienda en Costa d’en Blanes. Sobre todo en el suroeste, afirma, “las villas de millones brotan como flores de almendro en febrero”.

“Se construyen complejos enteros de villas, pero por desgracia no para personas con profesiones normales y salarios normales”, critica esta residente, que como muchos otros que aún no tienen vivienda en propiedad en la isla ve a largo plazo solo dos opciones: mudarse a la península o regresar a Alemania. “¿Después de 23 años en Mallorca voy a empezar de nuevo yo sola allí?”, se pregunta.

Negocios que no se pueden traspasar

Ni siquiera pueden establecerse en la isla los interesados en hacerse cargo del negocio del alemán Friedrich H.* (nombre cambiado). Este residente de larga duración dirige en el suroeste una empresa de actividades de aventura que lleva año y medio intentando vender.

No faltan interesados. Lo que pasa es que no encuentran vivienda asequible”, explica Friedrich H., que no quiere abandonar la isla.

“Por suerte tengo un piso en propiedad desde hace casi diez años y no tengo que pagar alquiler”. A los interesados que aún no viven en Mallorca les dice que vuelvan a ponerse en contacto cuando encuentren vivienda.

También entre sus conocidos ve que muchos autónomos y artesanos están abandonando la isla. “Todos tienen mucho trabajo, pero si tienen que gastar todos sus ingresos en el alquiler, no les queda casi nada. Los precios de alquiler en los últimos años no han subido, han explotado”, afirma.

De vuelta a Alemania

Sin embargo, mudarse a Alemania tampoco tiene por qué ser algo negativo. Gabriele W., por ejemplo, regresó en enero a su región natal de Renania del Norte-Westfalia.

“He encontrado un trabajo estupendo y vivo justo enfrente de mis padres, que ya tienen cerca de 80 años. Estoy bien, aunque naturalmente sigo pensando en Mallorca”, cuenta.

Por su piso de 60 metros cuadrados con calefacción por suelo radiante, plaza de garaje subterránea, jardín y ubicación céntrica en una pequeña ciudad paga 540 euros.

Mirándolo ahora, el hecho de que su casero quisiera vender el piso en Peguera también tuvo algo positivo. “Quién sabe si más adelante me habría atrevido a dar el paso de empezar aquí otra vez desde cero. A mi edad es difícil encontrar trabajo y vivienda”, dice Gabriele W. “A Mallorca siempre puedo volver de vacaciones”.

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