Cierre de Agama
La industria retrocede en los polígonos y ya solo aporta el 5,5% a la economía balear
Las áreas industriales de Mallorca pierden dos emblemas con el cierre de Agama y la venta de Piema
Supermercados, restaurantes, gimnasios, centros religiosos y oficinas ya representan el 51% de su espacio

La fábrica Piema, ubicada en el Polígono Son Castelló. / GUILLEM BOSCH / DMA
El peso de la industria en Baleares continúa descendiendo. Su presencia en los polígonos industriales cae a un 49%, según datos de la conselleria de Empresa, Comercio e Industria, y su influencia en la economía autonómica baja a un 5’5%. El cierre de Agama, anunciado la semana pasada, unido a la venta de la fábrica de piensos Piema evidencia la delicada situación del sector en Mallorca. La isla continúa perdiendo soberanía alimentaria, paisaje, identidad y cultura.
La actividad industrial en los polígonos retrocede, en una de las áreas de mayor actividad empresarial. En la nota del Govern sobre la primera ley de gestión y modernización de las áreas de promoción industrial, que entró en vigor en julio de 2025, recogió que en la comunidad autónoma hay 53 polígonos con un total de 6.163 empresas, que dan trabajo a 53.830 personas.
Lo que está claro es que otras actividades empresariales como supermercados, restaurantes, gimnasios, centros religiosos y oficinas están abriendo en estas áreas. Més per Palma denunció la semana pasada que el PP diera apoyo a una propuesta de Vox para eliminar la condición de que «al menos un 55% del uso de los polígonos debe ser industrial».

Empresa en un polígono de Palma. / GUILLEM BOSCH / DMA
Menor peso en la economía
La pérdida del peso de la industria es una constante de los últimos años, según la última Memoria del Consejo Económico y Social de Balears (CES) de 2024. Una de las conclusiones del análisis son los retos que tiene por delante el sector: «La baja dimensión empresarial, la dependencia energética y la escasa contribución al PIB».
En 2005, la industria representaba el 7% del conjunto de la economía balear (el sector manufacturero, un 4’5%) y en 2023 descendió a un 5’5% (2’4% en el caso del sector manufacturero), según los datos de la Memoria del CES. Estos retrocesos son la consecuencia del aumento de la importancia del sector servicios. «La industria ha caído desde los años 60, que es cuando arranca la economía turística. Y a medida que hay más actividad terciaria, las actividades industriales retroceden. La desindustrialización en Mallorca es por tanto un fenómeno relativamente reciente, ya que la isla contaba con importantes sectores industriales. La industria en Mallorca desde mediados del siglo 19 hasta sobre los 1950 representaba un activo clave en el calzado, el textil, la agroalimentación, la metalurgia ligera o la industria química. Por ejemplo, sobre 1930: la fuerza laboral activa en el sector industrial estaba en el torno del 30%», explica Carles Manera, consejero del Banco de España desde 2020, que también fue conseller de Economía con el Govern de Francesc Antich en la legislatura 2007-2011.
«Además, la competencia exterior de otras economías con precios más bajos hace que se pierda capacidad. Un caso emblemático en Mallorca es la familia Fluxà. Tenían la marca Lottusse y compran también Viajes Iberia en 1953 dirigiéndose al nuevo sector económico que es el turístico. Sin duda, una visión de pionerismo económico: drenar el capital industrial al turístico. Es un caso que corrobora la readaptación económica de Mallorca hacia los servicios, que van ganando peso. Y además empresas importantes del calzado han externalizado una parte importante de la producción a países con salarios más bajos, sobre todo en el nuevo marco de la globalización económica», subraya.
Servindustria, un futuro con ejemplos en Mallorca
Una de las claves para el futuro de la industria en Mallorca es la conexión entre diferentes sectores. «Se tiene que buscar la diversificación de la economía de Mallorca con una alianza entre Servicios y Transformación. El concepto de Servindustria debe ganar peso. El sector de servicios debe estimular que haya empresas de ingeniería ambiental o de software. En Mallorca hay una empresa, Robot, dirigida por Bernat Bonnín, que fabrica robots y el 80% los exporta y no quiere externalizar su trabajo. Quiere quedarse. Hay muchas conexiones que hacen que la industria sea diferente», incide y añade: «Esto es paralelo a que se queden sectores históricos como el calzado, con un valor añadido en el diseño. Es esta conexión entre conocimiento (con importancia de las relaciones con la UIB) y el desarrollo de actividades ya existentes (es decir, no son improvisadas), lo que debe impulsar la conexión entre el sector servicios y el industrial. Es la Servindustria: un futuro del que tenemos ya ejemplos en Mallorca».
Actividad en polígonos de Palma
Cada vez hay más empresas de diferentes sectores que eligen los polígonos para abrir sus negocios. «En los polígonos cada vez hay mayor actividad y hay una serie de ventajas que no hay en los centros urbanos. Tienen una mejor accesibilidad logística y espacios más amplios», explica Francisco Martorell, presidente de Asima. «La tendencia de los polígonos es transformarse en áreas empresariales donde conviven industria, servicios, tecnología y logística, entre otros servicios. En los dos polígonos que representa ASIMA, el de Son Castelló y Can Valero, así ha sido».

El polígono de Son Castelló. / GUILLEM BOSCH / DMA
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