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Industria

Domingo Martí, del polígono de Manacor: «Son como las casas, te tienes que actualizar, si no te quedas desfasado»

Lamenta que hay empresas que se marchan a Artà o Felanitx por «falta de suelo»

Panorámica del polígono industrial de Manacor.

Panorámica del polígono industrial de Manacor. / S. S. V.

Palma

El polígono de Manacor es uno de los motores económicos del municipio. Da trabajo a unas 1.400 personas y la facturación de las empresas ronda los 440 millones de euros, según los últimos datos de 2023. Nació pensado para «la madera y los herreros. Con el paso de los años, se ha diversificado su actividad», cuenta Domingo Martí, presidente de la Asociación del área.

Conviven concesionarios de coches, empresas de madera, Majorica, un centro de la ITV o la estación de bomberos entre otros servicios, pero no hay restaurantes ni gimnasios ni supermercados como puede haber en otros polígonos. «Cuando se creó se limitó mucho la actividad comercial para no perjudicar a las tiendas de muebles que estaban en el centro de Manacor. Solo podía haber un 3% de actividad comercial, ahora podemos tener un 50%», explica Martí.

"Queremos ser como los polígonos de Palma o Llucmajor"

Lamenta la espera de los permisos de obra, como el de un solar que está en el centro del polígono, que ya va por los tres años y medio. «Queremos ser un polígono como los de Palma o Llucmajor. Son como las casas, todo tiene una evolución. Si está hecho con unos usos limitados–se hizo en el 70-80– te quedas desfasado. Te tienes que actualizar», reivindica y apunta que en las tareas privadas están muy ordenados y que tienen seguridad por las noches.

Por ejemplo, solo está Sa Cantina que da un servicio gastronómico. Reivindica que puedan abrir más espacios porque «si alguien quiere desayunar o comer, no tenga que salir del polígono». «Hay una cosa peor que ir lento: no tomar decisiones».

«Las cosas tienen una evolución y las empresas se tienen que adaptar a las necesidades, pero la normativa y la actitud política limita. Si todos los del polígono firman una cosa, la parte política como mínimo debería estudiarla», pide Martí, que añade: «Hay unas necesidades que van atrasadas. Una ampliación de un polígono puede durar 15 años. Hay empresas de Manacor que se van a Artà y Felanitx. Es una vergüenza, no nos tienen que huir. Se van porque no tienen donde instalarse. No hay suelo disponible ahora mismo ni previsión. Hay empresas que se van de Manacor porque no hay sitio».

Inca: otro ecosistema

En Inca la separación de los polígonos con las afueras son menos claras que en Manacor. En ambas zonas conviven el tejido empresarial con multinacionales de la alimentación, cadenas de comida rápida y otras grandes empresas.

A unos kilómetros, Lloseta evidencia uno de los cambios más significativos en su polígono. Allí, además del tejido industrial, está el restaurante Ca n’Amer. Es uno de los atractivos y uno de los grandes reclamos de la zona, ya que tiene una clientela constante. Los polígonos cambian y cada vez abren más negocios que ven una oportunidad de mercado en dichas áreas.

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