Abandono escolar en Baleares: Educación activa el rastreo de alumnos para evitar la salida del sistema
El conseller Antoni Vera presenta una estrategia de tres fases para detectar precozmente el riesgo de deserción y reforzar la Formación Profesional
Las islas registran la tasa más baja de la última década (15,2%), aunque los datos de 2025 revelan una brecha de género persistente: el 23% de los hombres abandona los estudios frente al 7,6% de las mujeres

Un estudiante con auriculares en el suelo de un aula. / FREEPIK

Baleares despliega una red de vigilancia educativa para frenar la salida prematura de las aulas y rescatar a los alumnos en riesgo de exclusión académica. El conseller de Educación y Universidades, Antoni Vera, ha comparecido este lunes poniendo sobre la mesa, en primer lugar, los últimos datos del Ministerio de Educación correspondientes al presente ejercicio, según los cuales las islas han logrado reducir su tasa de abandono escolar prematuro al 15,2%, lo que supone "el dato más bajo de la última década y una reducción de cinco puntos respecto al año 2024, cuando la cifra escalaba hasta el 20,1%", ha destacado.
El análisis detallado de las cifras pone de manifiesto que el abandono escolar en las islas tiene un marcado componente de género. Durante el último curso, el 23,02% de la población escolar masculina abandonó sus estudios de forma prematura. Esta cifra contrasta drásticamente con el comportamiento del alumnado femenino, cuya tasa de abandono se sitúa en el 7,6%.
Acompañado por las directoras generales de Formación Profesional, Isabel Salas, y de Primera Infancia, Neus Riera, el conseller ha destacado que Baleares ha pasado de encabezar el ranking negativo de abandono a situarse como la quinta comunidad autónoma. No obstante, Vera ha huido del triunfalismo al recordar que el problema sigue siendo "estructural" en las islas y que la cifra actual, aunque positiva en tendencia, "sigue siendo demasiado alta".
Para consolidar esta tendencia a la baja, la Conselleria ha anunciado la puesta en marcha del Programa de Rastreig i Prevenció de l’Abandonament. Esta nueva herramienta -ha especificado- nace con la vocación de "no dejar a ningún alumno atrás", estructurándose en tres ejes de actuación que acompañan al estudiante desde el inicio de su formación hasta, si se produce, el momento de su salida prematura del sistema para intentar reincorporarlo.
El conseller ha insistido en que el abandono escolar no es un suceso repentino, sino un proceso que puede detectarse a tiempo. La primera fase del plan se centra en la prevención primaria y llegará a todo el alumnado mediante el formulario Start FP, "una herramienta diseñada para detectar factores de riesgo de forma precoz", ha detallado el conseller. A esto se sumarán tutorías de refuerzo, charlas con familias y el programa L’FP t’escolta, un espacio de escucha activa entre docentes y alumnos para entender qué falla en el aula.
Detección precoz
Cuando los indicadores de desmotivación empiezan a ser evidentes, entra en juego la segunda fase del programa. Aquí, los centros educativos trabajarán codo con codo con la red de Punts d’Orientació Acadèmica i Professional (POAP). Se utilizará la herramienta Ancoratge "para identificar aquellos casos de riesgo que no hayan sido comunicados previamente" y se activará un seguimiento personalizado para frenar la voluntad de abandono antes de que sea irreversible.
En los casos en los que el alumno ya ha decidido dejar los estudios, la Conselleria no da la batalla por perdida. La tercera fase del plan se activa precisamente cuando el abandono se ha producido. A través de sesiones individuales y un análisis exhaustivo de cada situación personal, los orientadores del POAP mantendrán el vínculo con el joven para facilitarle el retorno a través de nuevos itinerarios formativos o recursos que se adapten mejor a sus necesidades, asegurando una transición coordinada con el nuevo centro.

Neus Riera, Antoni Vera e Isabel Salas, este lunes en la Conselleria de Educación. / CAIB
Impulso de la Formación Profesional
Uno de los pilares fundamentales que explica la mejora de los datos, según Vera, es el crecimiento exponencial de la Formación Profesional (FP). El conseller ha sido contundente al afirmar que ofrecer una "oferta atractiva y adaptada al mercado laboral balear" es la mejor vacuna contra el abandono. Según ha destacado, en los últimos dos cursos, el sistema ha sumado 1.078 nuevas plazas de FP, 278 nuevos docentes y 65 nuevos ciclos formativos, alcanzando la cifra de 21.000 alumnos matriculados.
Vera ha señalado durante la rueda de prensa, que para sostener este crecimiento, la administración ha reforzado significativamente los recursos humanos, por lo que en la actualidad -ha puntualizado- Baleares cuenta con 451 orientadores en sus centros, "tras la incorporación de 87 nuevos profesionales en las últimas dos legislaturas". A esto se suma "la figura pionera de los psicólogos educativos en los centros, una medida que busca atender no solo la trayectoria académica, sino también el bienestar emocional de los estudiantes como factor clave para su permanencia en el sistema".
La estrategia de la Conselleria también pone el foco en los colectivos más vulnerables a través de los Programas de Qualificació Inicial (PQI y PQIE). Según ha apuntado Vera, estos itinerarios, dirigidos a jóvenes de entre 16 y 21 años que no poseen el título de la ESO, "han demostrado una eficacia notable", ya que ocho de cada diez alumnos que los cursan logran reengancharse a los estudios o encontrar un empleo al cabo de un año.
El conseller de Educación ha anunciado que se está tramitando una nueva normativa para estos programas, que entrará en vigor el próximo curso 2026-2027. El objetivo es "ganar en flexibilidad y permitir que estos jóvenes puedan obtener certificados profesionales de nivel 1 de forma más ágil". El nuevo diseño permitirá adaptar la respuesta educativa a cada perfil "con una oferta más amplia y una red de colaboración más estrecha con ayuntamientos y entidades sociales", ha matizado.
Implicación de toda la sociedad
A pesar de los buenos datos y el despliegue de recursos, el conseller ha advertido sobre los condicionantes específicos de Baleares. "Tenemos una espada de Damocles encima", ha señalado en referencia a la presión del sector servicios y la rápida incorporación de los jóvenes al mercado laboral. En este sentido, Vera ha lamentado que el último convenio de hostelería perdiera la oportunidad de primar la formación de las nuevas incorporaciones de entre 16 y 21 años.
El titular de Educación ha concluido su intervención lanzando un mensaje a los agentes sociales, sindicatos y patronales, reclamando su implicación directa para que el sistema productivo no compita con el sistema educativo, sino que se retroalimenten. Según ha recalcado, "la administración pone los recursos económicos y la normativa, pero la lucha contra el abandono escolar requiere un compromiso compartido para profesionalizar el futuro de las Illes Balears".
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