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La construcción de villas de lujo en Costa de la Calma provoca el derrumbe de una acera y la acumulación de basura

Los residentes denuncian que el promotor ignora las normas y que las autoridades miran hacia otro lado

El suroeste de Mallorca se hunde: calles cerradas, aceras derrumbadas y basura acumulada por la construcción de villas de lujo

El suroeste de Mallorca se hunde: calles cerradas, aceras derrumbadas y basura acumulada por la construcción de villas de lujo / MZ

Johannes Krayer

Palma

En Costa de la Calma se ha derrumbado parte de una acera y la calle ha tenido que ser cerrada al tráfico. Los vecinos están indignados, el promotor rechaza cualquier responsabilidad y el Ayuntamiento de Calvià queda en entredicho.

Casi cuatro kilómetros de curvas: el carrer Bellavista, en Costa de la Calma, es probablemente una de las calles más largas de una zona residencial de Mallorca. Y justo en medio, aproximadamente a la altura del número 100, el paso termina ante dos bolardos de hormigón y vallas amarillas.

Cada día, decenas de conductores se ven obligados a dar la vuelta en ese punto y recorrer varios kilómetros en sentido contrario. Desde hace casi dos meses la calle permanece cerrada, precisamente en el lugar donde la promotora Mallorca Bau está construyendo una villa de lujo. El vecino alemán P. K. y su vecino español J. C. alertaron al Mallorca Zeitung, quienes visitaron la zona el pasado febrero.

El asfalto presenta varias grietas profundas y la acera se ha hundido, quedando a varios centímetros por debajo del nivel de la calzada. ¿El motivo? Los vecinos lo tienen claro.

“En los días previos al 8 de enero había camiones pesados y hormigoneras estacionados repetidamente sobre la acera”, explican ambos. A eso se suma que en los últimos meses ha llovido con frecuencia, lo que habría empapado el terreno bajo la acera hasta que finalmente cedió. La rotura de una tubería en ese punto tampoco ayudó a la situación.

Falta un muro de contención

María Teresa Tena, alcaldesa pedánea de Costa de la Calma, apunta a otra causa principal: la retirada de un muro de contención por parte del promotor. A su juicio, la empresa sería responsable del incidente.

Según explica, el promotor habría ignorado la exigencia municipal de construir un muro de contención antes de iniciar las obras. En realidad, ni siquiera habría sido necesario levantar uno nuevo, ya que, según los vecinos, ese muro ya existía y fue retirado.

“Las excavaciones para la vivienda comenzaron sin que se hubiera construido previamente el muro hacia la calle”, señala Tena.

Durante la visita llega también un vehículo de la empresa municipal Calvià 2000. El conductor se muestra sorprendido por el corte de la calle y los vecinos aprovechan para trasladarle sus quejas.

“Retiraron los contenedores de basura y ahora tenemos que llevar los residuos a cientos de metros”, lamentan. Según explican, muchos vecinos dejan las bolsas en el lugar donde antes estaban los contenedores, lo que provoca que la basura permanezca allí durante días y atraiga ratas u otras plagas.

El trabajador escucha las quejas con paciencia. Pocos días después, el Ayuntamiento volvió a instalar contenedores cerca del tramo afectado.

La policía comprueba si continúan las obras

Poco después llega una patrulla de la policía local por el otro lado del corte. Las dos agentes deben comprobar que las obras no continúan. Sin embargo, sí hay actividad: aunque no se ve desde la calle, varios operarios trabajan en la ladera.

Sus vehículos están aparcados en un torrente cuya entrada muestra un cartel: “Camino peatonal cerrado por riesgo de desprendimientos”. Las agentes se acercan para inspeccionar la zona, aunque no ordenan detener los trabajos de inmediato.

Los vecinos aseguran que incluso hormigoneras han entrado en el torrente. Según relatan, la empresa habría colocado bloques de hormigón en el camino para evitar que los vehículos pesados quedaran atrapados en el barro. Las piezas aún pueden verse, aunque no es posible comprobar desde cuándo están allí.

La política Tena, del partido Vox, asegura que conoce bien la situación y mantiene contacto diario con los vecinos, con quienes se ha reunido en varias ocasiones durante horas.

Sin embargo, los residentes critican que apenas se han producido avances y sospechan que la política se limita a pedir paciencia sin actuar realmente. Tena rechaza esa impresión. Según explica, en el problema intervienen varios actores y no puede resolverse de un día para otro.

Actualmente las obras están paralizadas mientras se elaboran varios informes técnicos: uno de la policía, otro del departamento jurídico del Ayuntamiento y otro del servicio de carreteras. Y, según asegura, ella no tiene capacidad para acelerar el proceso.

Permiso excepcional para circular por el torrente

Desde Mallorca Bau, en declaraciones al Mallorca Zeitung, lamentan la situación pero rechazan cualquier responsabilidad. Según su director, Max Pagés Preuss, la acera se hundió porque se rompió la tubería de agua situada bajo la calle.

“Es cierto que estacionar camiones pesados no ayuda, pero por el carrer Bellavista circulan cada año cientos de camiones que probablemente han contribuido al deterioro de la vía”, afirma.

El vecino P. K. asegura que hasta hace unos diez años había una señal en la entrada de la calle que limitaba el peso a 7,5 toneladas. “La retiraron cuando empezaron a construirse grandes villas de lujo en la zona”, sostiene.

Pagés Preuss añade que un informe técnico previo al inicio de las obras concluyó que no era necesario construir un muro de contención para este proyecto. Además, afirma que obtuvieron un permiso excepcional del Ayuntamiento para circular por el torrente.

Preguntado por qué algo así parece relativamente sencillo cuando se trata de construir una vivienda de lujo, el empresario prefirió no responder directamente. La alcaldesa pedánea Tena había declarado previamente al periódico que le parece “absurdo” que vehículos de obra accedan al torrente.

¿Todo para los turistas y nada para los vecinos?

Para los vecinos, el corte de la calle es solo la gota que ha colmado el vaso. Consideran que el Ayuntamiento de Calvià lleva años prestando poca atención a Costa de la Calma.

P. K. recorre con el Mallorca Zeitung el carrer Bellavista y señala cada pocos metros distintos problemas: aceras invadidas por vegetación, peatones y excursionistas —muchos caminan desde Peguera hasta Santa Ponça— se ven obligados a bajar a la calzada, cajas de conexiones abiertas o desagües atascados que provocan inundaciones en la calle cuando llueve.

“El Ayuntamiento de Calvià siempre presume de lo mucho que hace por los turistas. Este invierno se han invertido millones de euros para mejorar Peguera, Magaluf y Santa Ponça. Pero parece que en el consistorio se han olvidado de los vecinos”, critica con indignación J. C.

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