Fuerzas Armadas Baleares
La nueva generación del Ejército en Mallorca: "Es un trabajo para toda la vida"
Tres jóvenes militares explican por qué decidieron alistarse, cómo fue su formación y qué papel desempeñan las Fuerzas Armadas en la isla

B. Ramon
Tres militares se sientan en la cafetería del Regimiento de Infantería Palma 47. Una soldado de 21 años, un sargento de 23 y un teniente de 25. Desde hace unos meses están destinados en Mallorca. Después de años esperando, cumplen su deseo: servir a España.
Están tomando una botella de agua, una Coca-Cola y un zumo de piña. Son tres jóvenes que representan las tres escalas del Ejército: oficiales, suboficiales y tropa.
Cuándo decidieron entrar
Sus caminos para llegar a las Fuerzas Armadas han sido muy diferentes. El teniente Fernando Nárdiz proviene de una familia de militares y, con unos 16 o 17 años, decidió continuar la senda familiar. Cuando de niño al sargento Luis Torrejón le pedían a qué se quería dedicar siempre decía lo mismo: militar. «Era mi ilusión al ver todos los 12 de octubre el desfile. Al cumplir los 18 fui a Delegación de Defensa, pregunté qué tenía que hacer y accedí a la Academia de suboficiales», recuerda.
Y Estrella Arco, que desde los 13 años quería dedicarse a ello, dio el paso el año pasado cuando su familia aceptó su camino: «En cuanto me apoyaron, esa misma noche busqué si había alguna convocatoria y me inscribí».
Formación
Nárdiz se ha formado durante cinco años. Ha estudiado una ingeniería y ha profundizado en los procedimientos y los temas militares. Torrejón ha tardado tres años. Estudió un grado superior y en el último año también se especializó en asuntos militares. El periodo de Arco fue más corto, de seis meses. Los primeros tres fueron de formación general y en los siguientes, de específica.
"En los últimos años la sociedad se está dando más cuenta de lo que hace el ejército"
Llevan años formándose para ayudar a su país. Y en los últimos tiempos, la población percibe al Ejército de una forma más necesaria aunque a veces les cueste reconocer su importancia. «Creo que la sociedad no entiende del todo nuestro trabajo», explica la soldado Arco, mientras el teniente trata de matizar la respuesta: «Es desconocido. Igual que hay ámbitos laborales que desconozco. No porque no los entienda, sino porque no estoy informado. Entonces, la sociedad civil que desconoce esta profesión, tiene una sensación parecida. En mi caso, a medida que voy descubriendo más, me parece muy chula. O sea, que mola».
El sargento le coge el testigo para profundizar más en toda la labor que tiene el Ejército, que interviene en muchas situaciones difíciles: «Creo que en los últimos años la sociedad se está dando más cuenta de lo que hace el ejército. Con el Covid salió a la calle. Con el volcán de La Palma también. En los últimos incendios forestales ha ido la UME (Unidad Militar de Emergencias). Al final, el Ejército cada vez está más en la calle ayudando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Y ahí la gente se da cuenta de que no solo estamos para salir de misión fuera. Sino que estamos para ayudar al país en cualquier catástrofe natural, como en la dana de Valencia. La sociedad cada vez nos entiende y nos apoya más».
Su labor en Mallorca
En Mallorca también llevan a cabo un trabajo necesario, aunque algunas veces pasa inadvertido: «Tenemos una misión, por así decirlo, que se llama Mando Operativo Terrestre. Se hace por secciones o pelotones y realizamos tareas de patrullaje, vigilancia y disuasión por toda la isla. Vamos por todos los pueblos ayudando a la gente, preguntando y tomando fotografías para tener información. Además, hacemos marchas por la montaña para hacer un reconocimiento a la Serra de Tramuntana y la gente nos ve bastante, nos pregunta, nos apoya y entiende nuestro trabajo», continúa Torrejón.
"Me alisto por la vocación de servicio y la superación personal"
Desde hace mucho tiempo, tenían muy claro que sus caminos estaban en el Ejército Español. «Me alisto, sobre todo, por la vocación de servicio y la superación personal», cuenta Estrella Arco. Unos segundos después, Luis Torrejón coge el relevo. «Lo que más me gusta es servir a mi país. Sentirme realizado ayudando a los demás. También me gusta mucho el deporte y este es un trabajo en el que lo puedo incluir a diario», apunta antes de que Fernando Nárdiz concluya la respuesta: «Este es un sitio donde podía explotarme física y mentalmente».
Tras años esperando el momento, cada vez que se uniforman es un momento impagable y único: «Mirarte al espejo y verte con él después de tanto tiempo imaginándote es de las mejores sensaciones que existen. Igual que cuando hacemos un acto y nos vestimos de bonito, por así decirlo, es increíble. Es una emoción que pocas personas pueden llegar a tener».
"Se va a sentir realizado"
«¿Qué le diría si alguien piensa en alistarse? Que no se lo piense, que lo haga. Puede ser la mejor decisión que puede tomar en su vida. Si hace carrera militar como el teniente o como yo va a tener un trabajo para toda la vida, se va a sentir realizado, va a estar preparado física y mentalmente, le van a inculcar unos valores que en la calle no se los pueden dar y que servir a España es lo más grande que hay», responde Torrejón, mientras Arco añade su visión: «Si tienen convicción y vocación de servicio público que no lo duden. El Ejército es una escuela de valores, compañerismo y superación personal. Si están dispuestos a esforzarse, a aprender y a dar lo mejor de sí mismos cada día, tienen la mayor parte hecha».
Uno de los mayores aprendizajes que se llevó el teniente Nárdiz durante su periodo en la Academia fue leer una frase, que resume esa filosofía: «Mandar es servir». Me gustó muchísimo y me guio bastante por esa frase».
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