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Irán e Israel explotan Mallorca turísticamente en paz y armonía
A 15 kilómetros en Andratx y Calvià conviven hoteles judíos y del banquero de Jamenei, que ha perdido un cliente

El hotel Leonardo de Portals, del grupo israelí Fattal Hotel Group, opera a quince kilómetros del Steigenberger Camp de Mar, presuntamente vinculado al iraní Ali Ansari, a quien se acusa de banquero de los Jamenei. / Hotel Leonardo | Resort Camp de Mar
No todo está perdido, por fin se ha tratado a unos Juegos Olímpicos de Invierno con la atención que merecen, ninguna. Continúan mientras tanto los Juegos de la Guerra, en geografías más calientes. El Irán creado por Jomeini llama «Pequeño Satán» a Israel y mata a judíos alrededor del planeta, Israel bombardea Irán cada vez que puede. Ahora mismo, por ejemplo. A excepción de una pequeña aldea gala llamada Mallorca, que Irán/Israel explotan turísticamente en paz y armonía. El dinero es el disolvente universal, menos supersticiones y más riqueza.
Recuerden dónde leyeron antes que «Israel tiene siete hoteles en Balears, en paz y de la cadena Leonardo». Los establecimientos pertenecen al Fattal Hotel Group, fundado por David Fattal y acusado en los foros sedicentes de facebook de «oscuros vínculos entre el imperio turístico judío y el ejército genocida israelí», por los soldados que se han relajado en sus hoteles. El magnate se distingue por sus aportaciones filantrópicas a universidades y hospitales israelíes, que distancian definitivamente a los hoteleros de Oriente Próximo de sus austeros colegas mallorquines.
Entre los florones de la cadena judía en Mallorca destacan el Leonardo Boutique Port Portals o el Leonardo Royal Hotel Palmanova Bay. Los ubicamos geográficamente porque se encuentran a quince kilómetros mal contados del Steigenberger Hotel and Resort Camp de Mar, y aquí bastará con refrescar otro titular también magistral, «Los lazos con Irán expulsan a un hotel mallorquín de Booking y le anulan reservas». Los vínculos siempre supuestos entre el establecimiento y los ayatolás se establecen a través del banquero iraní Ali Ansari, sancionado por el Reino Unido y considerado el financiero de la Guardia Revolucionaria y de los Jamenei, por lo que acaba de perder un cliente. Cabría precisar que la expresión «banquero del régimen» es equívoca, ningún financiero de Franco perdió ese título tras su muerte. En especial, cuando nos referimos a una zona de Mallorca urbanizada por Zourab Tchokotoua, el álter ego de Juan Carlos I.
Mallorca sirve de excepción a la regla universal de la convivencia imposible entre judíos y persas. La costa de Calvià y Andratx enmarca la mínima distancia entre empresas de gran envergadura de ambos países. Por ejemplo, a la entrada de los establecimientos del grupo Fattal en Londres se reparten octavillas donde se señala que «Cada libra que gastas en este hotel es otro ladrillo en el muro del apartheid». Y las plataformas de contratación no solo han retirado la cuenta del Steigenberger por sus vínculos iraníes, han cancelado asimismo centenares de reservas ya confirmadas.
La convivencia de iraníes e israelíes en Mallorca es un dilema para la semirresidente Lucía Muñoz, apuesten a que no va a manifestarse delante de las puertas del Steigenberger. No todas las dictaduras son iguales. En cambio, y desde nuestras acreditadas ecuanimidad y equidistancia, no sabríamos encontrar una sola ventaja de los hoteleros mallorquines sobre los israelíes/iraníes, según acreditan las imágenes que hoy nos ilustran. Como el resto de fábricas de ganadería intensiva, solo dañan al sufrido paisaje de la isla.
El supuesto hotel iraní en Mallorca está controlado desde el paraíso fiscal de St. Kitts&Nevis, una isla minúscula teledirigiendo un imperio según el «orden económico mundial» que blasonan los enemigos de Trump. El Steigenberger nos ha puesto además en la diana de la prensa global, esperemos que no nos bombardeen los aviones pacifistas del ejército de Estados Unidos que surcan ahora mismo nuestros cielos. Viceversa, el dueño del grupo Leonardo presume de que «aquí en Fattal Hotels vivimos la experiencia de acoger a veinte mil evacuados israelíes con motivo del ataque de Hamás. Estábamos convencidos de hacer lo que fuera necesario para quienes habían perdido sus casas y su seguridad». Por tanto, también nos colocan en la diana de las represalias de Teherán. Nadie dijo que ser mallorquín fuera fácil.
Los políticos de lengua fácil y sueldo asegurado deberían dirigirse a los trabajadores de los hoteles nombrados en esta página, para informarles de que deben quedarse sin trabajo al objeto de respetar los caprichos del alineamiento ideológico zombi de Núñez Feijóo o de Pedro Sánchez, el pacifista de fragata que regaló el Sáhara a Marruecos sin que Francina Armengol levantara un dedo. Sí, estamos un poco hartos de los activistas asimétricos.
Con el derrumbe de una casa en Manacor que mató a un adolescente sin suspender las fiestas, se siguió la misma política de desinformación que en el chiringuito Medusa de Can Pastilla, improvisando excusas rocambolescas o descargando la presión sobre las víctimas. Las imputaciones penales de esta semana deberían servir para pedir perdón, pero tampoco ocurrió en Palma.
Reflexión dominical españolísima: «La Real Academia Española aceptará cualquier palabra en el Diccionario, con tal de que sea inglesa».
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