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Acepta dos años y medio de cárcel por abusar de su expareja y grabarle una conversación en el coche en Palma

El acusado, que está preso, reconoció los hechos ayer al mediodía en la Audiencia de Baleares

La fiscalía inicialmente solicitaba para él 14 años de prisión por agresión sexual, pero ayer rebajó su petición

El procesado, ayer durante la vista oral en la Audiencia de Palma.

El procesado, ayer durante la vista oral en la Audiencia de Palma. / B.P.

B. Palau

B. Palau

Palma

Un joven aceptó ayer una condena de dos años y medio de prisión por abusar sexualmente de su expareja en el domicilio de ella en Palma y también por haber ocultado un teléfono móvil en su coche para grabarle una conversación con un amigo días antes, sin que la víctima lo supiera, en abril de 2022.

El procesado, que lleva varios meses encarcelado, reconoció los hechos ayer al mediodía en la Audiencia de Palma. Se declaró autor de un delito contra la libertad sexual y otro de vulneración del derecho a la intimidad.

Inicialmente, se enfrentaba a una petición de condena de 14 años de prisión por agresión sexual y coacciones, pero la fiscalía modificó los hechos y rebajó su solicitud. El abogado de la acusación particular se adhirió al ministerio público y alcanzaron un acuerdo con la defensa, lo que evitó la celebración del juicio.

El acusado, de origen marroquí, confesó los cargos ante el tribunal de la Sección Segunda, que dictó sentencia ‘in voce’. La Sala le impuso dos años y medio de cárcel, una multa de 2.100 euros, tres años de libertad vigilada y la prohibición de aproximarse y comunicarse con la víctima durante siete años.

En concepto de responsabilidad civil, el sospechoso tendrá que indemnizar a la perjudicada con 3.825 euros por el daño moral ocasionado. La sentencia ya es firme porque las partes personadas en el procedimiento indicaron que no van a recurrir el fallo.

Los hechos ocurrieron el pasado día 23 de abril de 2022 en el transcurso de la tarde cuando el hombre se dirigió a la puerta de la habitación de su expareja sentimental en el domicilio propiedad de la mujer, situado en una urbanización de Palma. Ambos vivían en estancias separadas, ya que hacía varios meses que la propietaria de la vivienda le había comunicado su voluntad de poner fin a la relación sentimental.

Patadas a la puerta

La perjudicada se negó a abrirle la puerta de su dormitorio y, entonces, el procesado empezó a propinar patadas contra la misma causando desperfectos en el marco y en la propia puerta. De esta manera, logró entrar en el cuarto de la mujer.

Una vez en el interior de la habitación, el encausado se aproximó hacia su expareja con la finalidad de mantener relaciones sexuales. La víctima se negó, pero el hombre la tumbó en la cama y consiguió bajarle los pantalones y la ropa interior y la sometió a tocamientos libidinosos en la zona genital.

La mujer le pudo dar una patada y comenzó a gritar, momento en el que el acusado se marchó del dormitorio.

Días antes, según la versión del ministerio público, el hombre colocó un teléfono móvil en el coche de su excompañera con el objetivo de descubrir una supuesta relación relación sentimental con un tercero. El procesado procedió a grabar una conversación que mantuvo la mujer con un amigo, sin que esta tuviera conocimiento de ello ni lo consintiera. Luego, él se lo recriminó diciéndole que si había practicado sexo con esta persona y la insultó indicando que era una puta.

El pasado 25 de abril de 2022 un juzgado de la ciudad dictó una orden de protección como medida cautelar en favor de la perjudicada. El auto le fue notificado al procesado tres días más tarde.

El hombre cuenta con arraigo en la isla. Llegó al país siendo un niño de nueve años y cursó sus estudios en Mallorca. Cuenta con tarjeta de residente desde 2001. Las acusaciones tuvieron en cuenta estas circunstancias para suprimir una de sus solicitudes que consistía en su expulsión del territorio nacional una vez hubiera cumplido las tres cuartas partes de la condena o bien al llegar al tercer grado de cumplimiento o bien al obtener la libertad condicional.

El inculpado llevaba en prisión preventiva desde el pasado noviembre, cuando fue detenido en cumplimiento de una orden de busca y captura que tenía vigente y que fue emitida porque no se presentó en la Audiencia de Palma el día del juicio.

Ayer al mediodía, tras ser condenado, regresó al centro penitenciario. Su abogada tiene previsto pedir la suspensión de la condena de cárcel.

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