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Varias familias denuncian la odisea que sufrieron para poder viajar en barco de Barcelona a Palma

Uno de los tres barcos previstos no pudo zarpar por motivos técnicos y los pasajeros fueron reubicados en otros buques, pero no les permitieron utilizar los camarotes que habían reservado

VÍDEO | Odisea de familias mallorquinas al viajar en barco de Barcelona a Palma

Cristina NV

Como suele ser habitual en estas fechas, decenas de familias de Mallorca suelen aprovechar el puente largo del pasado fin de semana para realizar un viaje a la península, sobre todo para practicar el deporte del esqui. Estos viajeros habían contratado pasajes para viajar en barco de Barcelona y poder llegar a Palma en la mañana de hoy miércoles, que era el día en el que los niños regresaban al colegio. Pero la vuelta en barco, para estas familias, se ha convertido en una auténtica odisea, por las enormes incomodidades que han tenido que padecer durante la larga travesía.

En la noche de ayer martes estaba programada la salida de tres barcos de pasajeros que realizaba la travesía entre Barcelona al puerto de Palma. Gaspar Alemany, uno de los pasajeros, que viajaba con su mujer y sus dos hijos menores, explicó que contrató un pasaje para volver en el barco de la compañía Trasmed. Había comprado un trayecto que incluía un camarote para cuatro personas, ya que de esta forma les permitía descansar, teniendo en cuenta que los adultos regresaban hoy al trabajo y los niños al colegio. El viajero explicó que el barco debía salir del puerto sobre las nueve de la noche, pero horas antes, primero a través de un correo electrónico y más tarde por un mensaje a su teléfono, la naviera comunicó que el buque no iba a zarpar por razones técnicas, sin especificar el origen de la supuesta avería. En el mismo mensajes se les indicaba que serían recolocados en los otros buques que zarpaban esa misma noche con destino a Mallorca.

Imagen recogida durante la larga travesia hacia Mallorca

Imagen recogida durante la larga travesia hacia Mallorca / .

La familia fue separada, de tal manera que el padre y el niño mayor fueron embarcados en el buque de la compañía Balearia, mientras que la madre y el hijo menor entraron a bordo del barco de la compañía italiana GNV. Gaspar explicó que al entrar en el buque le indicaron que no le podían facilitar un camarote, porque teóricamente estaban todos ocupados por otros pasajeros. A cambio, le permitieron viajar en una butaca. No le quedó más remedio que aceptar estas condiciones, ya que le urgía regresar cuanto antes a la isla.La travesía se realizó sin mayor incidencia, aunque con muchas dificultades para poder descansar, aunque el barco llegó más tarde de lo previsto, lo que impidió que ni él pudiera llegar al trabajo, ni su hijo llegara a tiempo para entrar en el colegio.

Sin embargo, mucha peor suerte tuvo su mujer y su hijo menor al entrar a bordo del buque de GNV. Les hicieron embarcar a las nueve de la noche, pero el barco no salió del puerto hasta la una y media de la madrugada, es decir, cuatro horas más tarde, sin que nadie de la tripulación, ni tampoco de la compañía, les facilitara la más mínima información sobre los motivos de dicho retraso, según relataron los pasajeros a este periódico. Tampoco tuvieron acceso a un camarote, pese a que habían pagado este servicio, aunque fuera en el barco de otra empresa naviera. Los empleados del buque indicaron a los dos familiares que solo podían utilizar durante el trayecto los asientos que están situados en la zona de descanso, que suelen ser muy incómodos y que impiden prácticamente poder descansar. Si el barco salió con retraso, también llegó a Palma mucho más tarde de si hubieran podido viajar en el buque de la compañía que habían contratado y no en el que fueron recolocados para poder regresar a Mallorca.

Mala experiencia

La situación que sufrió Cristina, otra de las pasajeros, es aún peor. Viajaba con otro adulto y dos menores. Uno de ellos, además, había sufrido un accidente y llevaba el brazo escayolado. Hacía meses que había comprado un pasaje, con camarote incluido, a bordo del barco de la compañía GNV que partía la noche de ayer desde el puerto de Barcelona, con hora prevista de salida a las nueve de la noche. La mujer explicó que el día anterior un amigo suyo le había advertido que la compañía italiana había cambiado de barco para realizar la ruta de Barcelona a Palma y había incorporado una embarcación mucho más lenta. Ante el temor de que esta situación podría repetirse, Cristina explicó que “al llegar al puerto me dirigí a la ventanilla de la naviera y allí me dijeron que no me podían facilitar el camarote, porque todos estaban ocupados. Y me explicaron que, a cambio de este inconveniente, me compensarían con un vale de 15 euros para poder cenar”. Esta información se la facilitó el empleado de tierra, que le dejó muy claro a la clienta que desde la oficina no se podía hacer nada porque la decisión se había adoptado desde la oficina de Italia. Cristina detalló también que intentó escribir una queja debido a que no se le estaba proporcionando el servicio que había contratado, pero comprobó que el sistema informático de la compañía no funcionaba y no pudo realizar este trámite.

Al subir a bordo los dos adultos y los dos niños volvieron a intentar conseguir un camarote para poder dormir, sobre todo teniendo en cuenta la situación de uno de los menores por la lesión que sufría en un brazo. Sin embargo, la contestación fue la misma: todos los camarotes estaban ocupados por otros pasajeros.

Tampoco se les facilitó una butaca, sino que tuvieron que colocarse en los incómodos asientos de la zona de comedor, lo que motivó que el viaje a Mallorca se les hiciera muy largo. La pasajera se queja de que, mientras ellos estaban reclamando el camarote, la compañía sí les facilitó esta zona de descanso a otros pasajeros que acudieron a la ventanilla de reclamación del barco mucho más tarde. Piensa que se trataba de conductores de camiones de transporte, aunque no lo podía asegurar.

Cristina explicó que el viaje, además de salir mucho más tarde de lo previsto, se convirtió en una auténtica pesadilla. “Muchos pasajeros no pudieron aguantar tantas horas sentados en las butacas y decidieron tumbarse en el suelo para poder descansar, aunque solo fuera por unas pocas horas”. La mujer aseguró que le causó mucha tristeza, además de indignación, presenciar casi todos los pasillos del barco con gente tumbada en el suelo, porque la compañía no les facilitó otros espacios para poder viajar hasta Mallorca en unas condiciones de mayor comodidad.

Los clientes viajaron en los incómodos asientos de la zona del comedor del barco

Los clientes viajaron en los incómodos asientos de la zona del comedor del barco / .

Al llegar a Mallorca, Cristina tuvo noticias de que, a pesar de la dantesca travesía que tuvo que sufrir, aún fue una de las afortunadas pasajeras que se les permitió subir a bordo. Al menos cinco familias de Mallorca, que también habían comprado billete de vuelta en camarote, no se les permitió subir a bordo del buque de GNV porque el barco iba lleno de pasajeros y ya no se aceptaba a más gente. Lógicamente, estas familias, todas ellas con niños pequeños, no pudieron regresar a Palma el día previsto y en la noche del martes tuvieron que buscarse un hotel para poder pasar la noche, ya que la compañía tampoco les facilitó un lugar para dormir. Estas familias han realizado durante todo el día las oportunas gestiones para poder embarcarse en el primer buque que les lleve de regreso a Mallorca.

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