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Tímido arranque de la temporada turística en Platja de Palma: "Se está muy bien sin tanta gente"

Pensionistas de Teruel y una pareja alemana jubilada, entre otros, eligen marzo para visitar Mallorca buscando tranquilidad y precios más asequibles, anticipándose a la temporada alta

Imagen de la Platja de Palma casi desierta.

Imagen de la Platja de Palma casi desierta. / Manu Mielniezuk

Jordi Sánchez

Jordi Sánchez

Palma

Primero de marzo: Dia de les Illes Balears e, irónicamente, jornada de arranque de la temporada turística en Baleares. El principal motor económico de las islas, ya engrasado y a punto para recibir a turistas de todo el mundo, rugía ayer tímidamente en la primera línea de Platja de Palma. Muchos hoteles y locales permanecían todavía cerrados, algunos ultimando los detalles antes de su reapertura, mientras otros levantaron la persiana desde primera hora de la mañana. Clientes, aunque no muchos, no faltaron. Algunos de los que decidieron quedarse a pasear por la zona pudieron disfrutar del agradable silencio que reinaba frente al mar, favorecido por el cierre temporal de lugares como el MegaPark.

"Hemos venido otras veces a Mallorca, pero este año queríamos viajar un poco antes, no en verano, para estar un poco más tranquilos", cuenta Sonia Muñoz, pensionista de Teruel que, acompañada de su marido y una pareja de amigos, pasea tranquilamente frente al mar. "El día no acompaña, pero venimos de estar en una terracita y se está muy bien sin tanta gente", explicaba la turolense, resumiendo con sus palabras el anhelo de muchos de los residentes de la isla.

Alojados en un hotel de tres estrellas, ambas parejas no sabían que ayer, día 1 de marzo, empezaba la temporada turística en el archipiélago. "Pues fíjate que los billetes nos salieron igual de baratos, y mira que no lo sabíamos. Sí que es verdad que nos costó un poco más encontrar alojamiento, pero vamos que mi hijo nos ayudó y no fue tan complicado", relata. En esta ocasión, cuenta Muñoz, han planeado el viaje por su cuenta, sin intermediarios ni agencias de por medio: "Queríamos ir un poco por libre, comer bien y descansar. Nada más". Regresarán a la península a finales de esta semana.

La desestacionalización del mercado alemán

A escasos metros de un discobar que parece estar a punto de abrir, Marie Weber y Jan Koch buscan un bar en el que sentarse a tomar una cerveza. Esta pareja alemana de jubilados regresa por tercer año consecutivo a Mallorca. Tres viajes, explica Koch, "en el mismo hotel, con la misma compañía aérea pero en distintas fechas". En las dos ocasiones anteriores visitaron la isla a primeros de septiembre, inicio del final de la temporada, pero esta vez querían algo diferente.

"Este clima para nosotros ya está bien, comparado con el frío de nuestro país. No buscábamos la calma que nos hemos encontrado en esta zona, pero lo agradecemos", cuenta Weber, mientras su marido pregunta por una mesa libre en un pequeño bar de primera línea. "Sabemos de amigos que también están pensando venir en marzo, un poco antes del verano, porque ya conocen la isla y quieren verla de otra manera", añade.

El mercado alemán, principal activo del sector turístico balear, empieza a mostrar signos de desestacionalización. Ya lo comentaba Guillem Ginard, conseller insular de Turismo, durante la presentación de la hoja de ruta del Consell de Mallorca para la ITB de Berlín, que arranca este mismo martes, y así lo confirman los testimonios de Weber y Koch. "No sé si todo el mundo empezará a hacer lo mismo que nosotros, pero cuando vas alcanzando cierta edad y buscas otras cosas, desde luego que esta época es más que perfecta", reconoce la pareja.

"Haremos lo mismo que haríamos en verano"

Sarah López y Antonio Greco, veinteañeros italianos alojados en Platja de Palma durante una semana, además de reducir la media de edad de los entrevistados, ofrecen una visión distinta del turista tempranero. "Hemos alquilado un coche e hicimos un planning para ir por Deià, Valldemossa, Alcúdia y otros sitios de la isla. No nos meteremos en el agua parece, pero haremos lo mismo que haríamos en verano. Saldremos de fiesta, iremos a restaurantes y lo pasaremos bien", explica Greco.

Planearon el viaje con antelación y ahorraron lo suficiente para ello: "Sabemos que no es el sitio más barato, pero queríamos venir. Sí que en Instagram y TikTok habíamos visto fotos y vídeos de la isla, pero, como pasa en algunos lugares de Italia, nos daba miedo que estuviera muy lleno (masificado)". Por eso escogieron estas fechas, para "no coincidir con tanta gente".

La primera línea de la Playa de Palma, sin música a todo volumen ni el bullicio que habitualmente presenta la zona en verano, parece otro lugar. La vida residencial sigue recogida en la segunda y tercera línea, y estos días verá como poco a poco va esfumándose esa preciada tranquilidad. "Obviamente no queremos molestar, nos consideramos concienciados con el tema del turismo porque en nuestro país lo sufrimos mucho, pero al final no dejamos de ser turistas. Por eso, además de por nuestra idea de viaje, hemos venido ahora", apunta López, queriendo mostrarse como una visitante responsable.

Marzo arranca así con una postal distinta a la que marcará los próximos meses. Menos ruido, más espacio y unos turistas que buscan otra forma de estar en la isla. La temporada empieza sin estridencias, casi de puntillas, pero con la certeza de que el engranaje ya está en marcha y que, como cada año, el ritmo de Mallorca volverá a acelerarse.

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