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Grandes fortunas

‘Madame Fawziah’, la magnate kuwaití a la que engañan en Mallorca

«¿Por qué soy la única que no ha podido construir en la isla?», se pregunta la fundadora, propietaria única y máxima ejecutiva del FMH Group, que ha llevado a juicio a un segundo administrador tras la traición de Martín Ferriol

Fawziah Al Hasawi se inició con doce años en la actividad empresarial de su padre.

Fawziah Al Hasawi se inició con doce años en la actividad empresarial de su padre. / .

Matías Vallés

Matías Vallés

Palma

Se llama Fawziah Al Hassawi, pero sus numerosos subordinados la conocen simplemente por «Madame». Ha sido propietaria de media Mallorca, sola o en compañía de su padre Mubarak Al-Hassawi, uno de los hombres más poderosos del emirato de Kuwait. Y la empresaria no solo vuelve a la actualidad por la venta escalonada de sus propiedades en la isla, sino porque ha llevado a juicio a un segundo administrador, treinta años después de la muerte del legendario Martín Ferriol.

Madame Fawziah, como ella misma se autodefine al mismo tiempo que se describe como «una visionaria», viajó recientemente a Mallorca. Quería preparar el proceso en la Audiencia del encargado de sus fincas, a quien acusa de inflar fraudulentamente facturas o de llevar a cabo actividades comerciales y cinegéticas sin informarla, por un montante en torno a los 300 mil euros. La dimensión económica es muy inferior a los 24 millones de la presunta estafa a la misma familia de Martín Ferriol, «una reproducción a mínima escala, a nivel básico» según fuentes conocedoras del caso que fue instruido por José Castro en los noventa. Sin embargo, en la nueva querella todavía sin acuerdo se entrecruza un factor sentimental. «Le he visto jugar de niño en nuestras fincas, es el hijo de los guardas, aceptábamos sus gestiones con tranquilidad, de él no lo esperábamos».

¿Por qué lleva Madame Hassawi a juicio unos pocos cientos de miles de euros, que pueden ser recortados o anulados por la Audiencia, cuando solo su patrimonio inmobiliario se mide en cientos de millones y hace un año vendió una de sus mansiones británicas por más de treinta? Porque se le hace insoportable la traición de un hombre de confianza, dos culturas vuelven a chocar en Mallorca. De ahí que la propietaria y empresaria haya exigido llegar a fondo en su reclamación, pesa más la supuesta infidelidad que el dinero. Y nadie acusará a la magnate kuwaití de ignorancia en la llevanza de las cuentas, porque se acreditó como auditora financiera hace tres décadas. De hecho, posee su propia firma de contabilidad.

Aunque Madame Hassawi viaja incesantemente, Mallorca ha sido un pied-à-terre fundamental de su biografía. Su actual residencia en la isla es una envidiable casa en los alrededores del Casino de Mallorca. La zona fue desarrollada por Zourab Tchokotoua, inseparable de Juan Carlos de Borbón, y sirvió de corte a Pilar de Borbón cuando fue desterrada de Palma.

Madame Hassawi es una «no residente fiscal» en España, lo cual implica que no pasa más de medio año en Mallorca, Madrid o Costa del Sol, ejes de su imperio español. Actúa como propietaria, ejecutiva y ejecutora de sus propiedades en la isla. Sería injusto tacharla de mera heredera de la fortuna creada por Mubarak Al Hassawi, fallecido hace dos décadas. La hija tenía solo doce años cuando empezó a ser introducida por su padre en la gestión de un grupo ramificado, que no se concentra en el sector inmobiliario y que goza del absoluto respaldo de la familia real kuwaití. La familia se introdujo en el mundo del fútbol con la compra del Nottingham Forest inglés.

Los poderes mallorquines del imperio Al-Hassawi se centran desde tiempo inmemorial en Betlem, Ses Planes, Capocorb Nou y un paquete en el Llevant vendido el verano pasado al Govern de Marga Prohens por tres millones de euros. Comprende las fincas de Cala Estreta, Cala Mitjana, Cala Torta y Son Jaumell, en el término de Artà. La tramitación siempre ha sido supervisada directamente por «Madame Hassawi», que actúa a través de FMH, el grupo de su entera propiedad que fundó y nombró con sus iniciales. Quienes han trabajado con ella no dudan en señalar que «corta el bacalao, tiene mando en plaza».

Con este perfil, a nadie puede extrañarle que «Madame Hassawi» fuera distinguida por la revista Forbes como una de las mujeres más influyentes del mundo árabe. Sin embargo, su vinculación con Mallorca ha estado marcada por un interrogante que repite a menudo a su entorno, «¿me podéis explicar por qué soy la única que no ha podido construir en la isla?». Esa frustración, traducida en la desinversión de propiedades en manos de su familia desde los años sesenta, se centra en proyectos fallidos tanto en el Llevant como en Capocorb.

Treinta años separan la actual querella de Madame Hassawi contra su actual hombre de confianza del memorable escándalo de Martín Ferriol. Aquel excónsul de Ecuador, que llegó a interiorizar en la vestimenta su condición ficticia de jeque, fue perseguido por hallarse en paradero desconocido en Inglaterra. Tras regresar a Mallorca, apareció muerto en chándal y en plena festividad de Semana Santa en el polígono industrial palmesano. En extrañas circunstancias, un final a la altura del hombre que sabía demasiado de los grandes apellidos locales.

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