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El puerto de Palma tratará los residuos líquidos que generan los barcos y les añadirá los de Ibiza, Mahón, Alcúdia y Formentera

La Autoridad Portuaria adjudicará la construcción y gestión de una planta en el histórico muelle de San Carlos para procesar 25.000 metros cúbicos de desechos al año, que llegarán en camión cisterna y se irán en barco

Vista desde el castillo de San Carlos de la zona donde se instalará la planta de residuos, ahora llena de tierra, con el faro de Portopí al fondo

Vista desde el castillo de San Carlos de la zona donde se instalará la planta de residuos, ahora llena de tierra, con el faro de Portopí al fondo / Miguel Vicens

Miguel Vicens

Miguel Vicens

Palma

Será una planta que servirá para tratar los desechos líquidos generados por los buques que atracan en el Puerto de Palma. Pero también los generados por los barcos que amarren en los puertos de Alcúdia, Ibiza, Formentera y Mahón, así como otros que pudieran recibir la autorización expresa de la Autoridad Portuaria de Balears, se especifica en las bases del concurso convocado por la entidad portuaria.

Se situará, según el mismo pliego, sobre un solar de 3.766 metros cuadrados, de los que ocupará un 90%, ubicado en el muelle de San Carlos, al pie de la fortificación del siglo XVII, y al lado contrario de la estación naval militar de Portopí y su histórico faro.

Tendrá una capacidad máxima de tratamiento de desechos de 25.000 metros cúbicos al año (10 piscinas olímpicas llenas hasta el borde) y cinco metros cúbicos a la hora, pudiendo además almacenar hasta 1.385 metros cúbicos de material de desecho antes de trasladarlo.

Se denominan desechos líquidos, de forma genérica, a los residuos generados por las embarcaciones que todos los puertos tienen la obligación de recoger y tratar. Pero en realidad se trata de hidrocarburos que provienen de las aguas de sentina de los buques; lodos generados por el purificado de combustibles y aceites; sustancias nocivas líquidas, principalmente químicos; y, por último, aguas sucias provenientes de inodoros, cocinas y duchas.

Todos estos desechos llegarán a la nueva planta de tratamiento y gestión del muelle de San Carlos por medio de camiones cisterna que accederán por tierra a las instalaciones. Allí, la depuración incluirá obligatoriamente un primer tratamiento físico-químico, un tratamiento secundario mediante reactor biológico y decantador, y un tratamiento terciario con ozono, con el objetivo de cumplir las condiciones exigidas por ley para este tipo de residuos.

La empresa adjudicataria deberá también contemplar todas las instalaciones complementarias que sean necesarias para la gestión y valorización de los productos que resulten del tratamiento de los residuos líquidos, que se volverán a cargar en camiones ya en estado sólido y se trasladarán a otros puntos de la geografía española en barcos para que finalicen su proceso.

El concurso convocado por la Autoridad Portuaria de Balears, cuyo plazo de presentación de ofertas ya ha concluido, se encuentra ahora en la fase de valoración de las ofertas presentadas antes de la adjudicación.

La antigua planta ubicada en el muelle de San Carlos que la Autoridad Portuaria sustituirá por otra más avanzada y con mayor capacidad

La antigua planta ubicada en el muelle de San Carlos que la Autoridad Portuaria sustituirá por otra más avanzada y con mayor capacidad / Miguel Vicens

La nueva planta del muelle de San Carlos

La futura empresa que gane finalmente el concurso deberá construir la planta en el muelle de San Carlos, incluyendo como mínimo una serie de instalaciones propuestas en los pliegos por la propia entidad portuaria.

Entre ellas, una nave de tratamiento, un cargadero de carga y descarga de camiones cisterna, una línea de trasiegos, un cubeto de retención, un tanque de recepción de residuos, un tanque de agua, un tanque de proceso, un tanque de lodos, un tanque de fuel filtrado, un tanque de rechazo de fuel, un laboratorio, unas oficinas y unas instalaciones auxiliares.

Además, la empresa designada deberá ocuparse de ejecutar la urbanización y los viales de la parcela, así como poner los medios para que el espacio quede perfectamente dotado con medidas de emergencia y contra incendios.

La adjudicataria correrá con el gasto de la construcción de la instalación, así como de su equipamiento, teniendo que pagar además una tasa anual de ocupación de los terrenos de la Autoridad Portuaria por un valor de 97.683 euros, una tasa cuyo valor puede mejorar en su oferta.

También deberá abonar una tasa de actividad del 4%, una oferta que también puede mejorar, según establecen los pliegos. La concesión que otorgará la Autoridad Portuaria de Balears será de 15 años.

En el terreno en el que se construirá la nueva planta de tratamiento de residuos tras la adjudicación hay ahora otra planta más antigua, de pequeño tamaño y mucho menos avanzada, además de una gran montaña de tierra que casi llena todo el solar, coches, barcas viejas y construcciones en mal estado.

Señala la Autoridad Portuaria en las bases del concurso que el solar se encuentra prácticamente vacío, existiendo únicamente construcciones de escaso valor y en avanzado estado de degradación.

Añade que se debe considerar la completa retirada de estas edificaciones todavía presentes en el muelle de San Carlos, así como el cerramiento y tratamiento de la superficie de toda la parcela para asegurar la protección del medio ambiente.

Exige la Autoridad Portuaria al futuro adjudicatario que su propuesta de planta de residuos líquidos cumpla, en su construcción, con todos los criterios medioambientales, así como certificaciones sostenibles oficiales de todos sus procesos y la utilización de materiales de bajo impacto. También le exige un plan de residuos, la disposición de materiales adecuados para la protección ante eventuales vertidos, la eficiencia energética de sus instalaciones o la autogeneración de energía renovable.

Además, exige en las bases un alto grado de automatización que permita tanto un óptimo funcionamiento de la misma como el control de la seguridad, que limite las operaciones no seguras en todo momento.

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