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La futura planta de desechos líquidos del puerto de Palma se situará entre dos bienes de interés cultural, el Castillo de San Carlos y el Faro de Portopí

"La instalación es perjudicial para los dos monumentos, haremos lo posible para que se la lleven a otro lado", afirma Pere Ollers, presidente de ARCA

Imagen del Castillo de San Carlos

Imagen del Castillo de San Carlos / ARCA

Miguel Vicens

Miguel Vicens

Palma

La Associació per a la Revitalització dels Centres Antics (ARCA) ha levantado la voz de alarma contra la futura construcción de una planta de residuos líquidos en el muelle de Sant Carlos del puerto de Palma, una instalación impulsada por la Autoridad Portuaria de Baleares en régimen de concesión que depurará todos los residuos generados por buques en los puertos de Palma, Ibiza, Mahón, Alcúdia y Formentera.

El presidente de la institución, Pere Ollers, explica que la futura planta "se levantará en el entorno del Castillo de Sant Carlos y del faro o la Torre de Señales de Portopí, dos monumentos catalogados como Bien de Interés Cultural que, como tales, también deberían contar con un entorno de protección, según la Ley de Patrimonio", reivindica. "No en vano se denomina muelle de San Carlos", señala el presidente de ARCA.

Como relata Ollers, la entidad proteccionista intentó alegar en contra de la futura planta ante la Autoridad Portuaria de Baleares, promotora de la instalación, pero fue calificada en un primer momento como "entidad no legitimada" para ejercer ese derecho, si bien posteriormente el organismo portuario garantizó a la entidad que podría hacerlo, no contra el concurso que ahora está en fase de resolución y estudio de las propuestas presentadas, sino cuando se empiece a construir la instalación.

Pere Ollers, presidente de ARCA

Pere Ollers, presidente de ARCA / B. Ramon

Según el relato de Pere Ollers, ARCA preguntó por carta al Ministerio de Cultura que delimitara las zonas de afectación de la protección patrimonial del Castillo de San Carlos, del siglo XVII, y también del faro o la Torre de Señales de Portopí, que se sitúan en la misma visual. "Sin embargo, el Ministerio de Cultura ha respondido a nuestra carta que no hay afectación, por eso ahora le hemos pedido una aclaración jurídica, porque la fortificación fue protegida en el año 1949, cuando estas zonas de protección todavía no se tenían muy presentes, como ahora con la Ley de Patrimonio, y la Torre de Señales en 1983".

"De todas formas, creemos que la construcción de la planta de residuos es perjudicial para el Castillo de San Carlos y la Torre de Señales de Portopí. Y que, por tanto, toda la instalación se tendría que llevar a otro puerto», afirma convencido. "Y en la medida de nuestras posibilidades, que no son muchas, haremos todo lo que esté en nuestra mano para que la instalación de residuos líquidos no se llegue a ejecutar», asegura Ollers.

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