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Prohens niega un aumento de las agresiones lingüísticas en Baleares: "No se puede señalar a un negocio por el simple hecho de no saber hablar catalán"

La presidenta del Govern sostiene que "todo el mundo es libre de hablar la lengua que quiera" y que es "peligroso hacer ver otra cosa"

Marga Prohens.

Marga Prohens. / Manu Mielniezuk.

Guillem Porcel

Guillem Porcel

Palma

La presidenta del Govern, Marga Prohens, niega que exista un aumento de casos de discriminación lingüística en Baleares y sostiene que "los datos matan el relato". En una de sus intervenciones en la sesión de control al Ejecutivo en el Parlament, la dirigente autonómica insiste en que no se puede hablar de un repunte de casos cuando las cifras oficiales reflejan una disminución significativa de denuncias en los últimos años. "No se puede faltar el respeto a nadie por utilizar la lengua propia de estas islas, pero tampoco se puede señalar a un negocio por el simple hecho de no saber hablarlo", apunta.

Marga Prohens afirma que "siempre he pedido responsabilidad para no hacer de la lengua un elemento de crispación o confrontación en las islas" y rechaza que se atribuya al actual Ejecutivo un supuesto deterioro de la convivencia lingüística. A su juicio, determinados comportamientos particulares se están vinculando interesadamente a un "clima de crispación hacia la lengua" que, según defiende, no se corresponde con la realidad social del archipiélago.

Según los datos que la presidenta pone sobre la mesa, entre 2021 y 2023 se registran 453 denuncias por vulneraciones de derechos lingüísticos, mientras que entre 2024 y 2025 la cifra desciende a 90. De estas últimas, la mayoría se refieren a la falta de documentación o formularios en las dos lenguas oficiales y 34 corresponden a agresiones lingüísticas. "Hablan de un supuesto aumento cuando los datos nos dicen que hay menos reclamaciones y denuncias por agresiones lingüísticas que cuando gobernaba el Pacto", subraya.

Denuncias

Prohens recalca que el Govern actúa en el marco de sus competencias cuando existe una denuncia formal y asegura que "se han tomado las decisiones y se han tomado medidas para cumplir con la normativa y garantizar la atención en cualquiera de las dos lenguas cooficiales en esta Comunidad". En este sentido, defiende que el Ejecutivo vela por el cumplimiento de la legislación vigente sin convertir la cuestión lingüística en un campo de batalla político.

"La lengua no es un problema en estas Islas, el bilingüismo se vive con normalidad", afirma con rotundidad. La presidenta sostiene que "todo el mundo es libre de hablar la lengua que quiera" y que es "peligroso hacer ver otra cosa". En este sentido, advierte de que el respeto debe ser la base de la convivencia. "No se puede faltar el respeto a nadie por utilizar la lengua propia de estas islas, pero tampoco se puede señalar a un negocio por el simple hecho de no saber hablarlo", declara.

En la misma línea, defiende que, en su experiencia cotidiana, encuentra "una sociedad respetuosa". Para la presidenta, el debate sobre la lengua no refleja la realidad que se vive en la calle y responde más a una estrategia de confrontación política que a un problema estructural en Baleares. Así, el Govern mantiene que la convivencia lingüística se desarrolla con naturalidad y que las instituciones deben garantizar derechos sin alimentar tensiones.

MÉS exige al Govern que actúe

MÉS per Mallorca exige al Govern de Marga Prohens que actúe ante los últimos casos de agresiones lingüísticas registrados en Mallorca después de que, según la formación, la Dirección General de Consumo haya respondido que no puede hacer nada al respecto.

El portavoz ecosoberanista en el Parlament, Lluís Apesteguia, insiste en que no se trata de "cuatro maleducados aislados", sino de un ejemplo de "mallorquinofobia estructural que alimentan los compañeros de investidura", en referencia a Vox. "¿Cuánta gente no utiliza la lengua propia por miedo a la incomodidad o a una agresión? ¿Cuánta gente sufre discriminación lingüística y no la denuncia?", se pregunta el diputado.

Apesteguia también recuerda un episodio que afectó a la propia presidenta, cuando fue tildada de "antiespañola", "provinciana" y "catalanista" por no hablar "balear". Según señala, Prohens "también calló, no contestó ni denunció la agresión".

"Actúen ya", reclama el portavoz, quien advierte de que si la única respuesta del Ejecutivo ante estos hechos "ha sido eliminar la Oficina de Derechos Lingüísticos, la siguiente tal vez sea eliminar los derechos lingüísticos".

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