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Lorenzo Pons, presidente de la Asociación de Navegantes, sobre la especulación en la venta de amarres en Baleares: "Te están prohibiendo ir a Formentor salvo que seas un guiri forrado"

El presidente de la entidad señala que el actual modelo de gestión favorece la especulación y expulsa progresivamente a los residentes del acceso a la náutica recreativa

Imagen de los amarres del Port d'Andratx

Imagen de los amarres del Port d'Andratx

Andrés Martínez

Andrés Martínez

Palma

"Se está especulando con los amarres, se han vuelto más caros que una casa". La Asociación de Navegantes del Mediterráneo denuncia que el actual modelo de gestión de amarres favorece la especulación y expulsa progresivamente a los residentes del acceso a la náutica recreativa. Así lo expresa Lorenzo Pons, presidente de esta entidad sin ánimo de lucro de ámbito balear.

De esta forma, Pons denuncia que conseguir un amarre se ha convertido en algo prácticamente imposible con listas de espera de hasta 20 o 30 años. Mientras tanto, el mercado presenta un fuerte desequilibrio. Existen amarres públicos con tarifas muy reducidas que, según el presidente de la entidad, incentivan su retención aunque no se utilicen de manera habitual. En el extremo opuesto, las marinas privadas aplican precios que consideran inasumibles para buena parte de la población: un amarre para una embarcación de unos diez metros puede rozar los 190.000 euros. "Te están prohibiendo ir a Formentor salvo que seas un guiri forrado".

La asociación sostiene que esta situación genera una brecha sin alternativas intermedias que permitan a las clases medias locales acceder al mar. En este sentido, el presidente de ADN Mediterráneo señala que en zonas de alta demanda a nivel turístico encontrar amarre resulta prácticamente inviable.

Asimismo, Pons considera que el actual marco normativo está convirtiendo el dominio público marítimo-terrestre en un producto financiero. Alerta de que, si no se introducen cambios, el acceso al mar quedará reservado a grandes fortunas, muchas de ellas extranjeras, relegando a los residentes a un papel meramente contemplativo. "Pedimos que alguna manera se racionalice esta situación para que no se especule y que los que puedan ir en barco no sean solo ricos extranjeros", detalla.

Soluciones

Entre las medidas propuestas para solventar esta situación, plantean reforzar el papel de los clubes náuticos con un régimen específico que impulse la náutica social . También proponen que en futuras concesiones se valoren especialmente los proyectos que garanticen tarifas asequibles y actividad formativa. En cuanto a residentes, señalan la posibilidad de que se lleven a cabo descuentos respecto a la compra de amarres.

En definitiva, la asociación reclama una reforma estructural que preserve el carácter público del litoral balear y garantice que navegar siga siendo una opción real para la sociedad mallorquina, y no un lujo al alcance de unos pocos. "Si no se cuida esto al final solo podremos ver el mar desde una sombrilla en la playa", sentencia Pons.

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