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El Govern infla ayudas a la vivienda mientras el ahorro aún asfixia a los jóvenes de Baleares

La brecha entre los avales hipotecarios del Ibavi y los impuestos de Hacienda deja a los menores de cuarenta años sin liquidez para cubrir los gastos de compra en un mercado al alza

El 1 de marzo se prevé ampliar el valor de los pisos con descuentos fiscales en Mallorca.

El 1 de marzo se prevé ampliar el valor de los pisos con descuentos fiscales en Mallorca. / Guillem Bosch

Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Palma

La gestión del mercado habitacional por parte del Govern balear mantiene una intensa actividad comunicativa centrada en el acceso a la propiedad. A través de anuncios sobre nuevas facilidades de financiación, el Ejecutivo de Marga Prohens busca proyectar la imagen de una administración dedicada a integrar en el mercado a las generaciones jóvenes. Sin embargo, un examen de la letra pequeña de las medidas y de los indicadores de ejecución sugiere que el optimismo de las instituciones se enfrenta a una coyuntura económica compleja. El programa Nova Hipoteca Jove, que hace un año incrementó el límite de los inmuebles financiables hasta los 382.744 euros, se percibe actualmente como una herramienta parcial que no resuelve el obstáculo principal de la operación: la carencia de ahorro previo para liquidar la carga impositiva inicial.

Desde la Conselleria de Vivienda, Territorio y Movilidad se subraya un incremento del 34% en las garantías concedidas durante los últimos diez meses, situando el balance total en 672 operaciones aprobadas al cierre del ejercicio 2025. Aunque la cifra indica una progresión, el análisis pormenorizado del contexto balear matiza este resultado. En un archipiélago con una demanda potencial de decenas de miles de jóvenes y donde el precio de la vivienda de segunda mano ha repuntado un 16%, la formalización de solo 173 nuevas operaciones desde la flexibilización de las condiciones arroja un saldo discreto. La disparidad territorial es otro factor crítico, ya que Mallorca absorbe el 83% de las garantías, mientras que en Ibiza y Formentera la incidencia es de apenas 26 operaciones, evidenciando que los límites actuales no logran penetrar en los mercados de mayor tensión de precios.

El principal condicionante de este sistema reside en la falta de convergencia entre las políticas de la Conselleria de Vivienda y las de la Conselleria de Economía, Hacienda e Innovación. El conseller José Luis Mateo promovió la elevación del precio máximo de los inmuebles a 382.744 euros para facilitar el aval del Instituto Balear de la Vivienda, pero la operativa financiera omite que la adquisición no depende únicamente del préstamo hipotecario. El acceso a un inmueble de ese valor implica el pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), un tributo que continúa representando una barrera de entrada para el segmento de edad de entre 30 y 40 años, un colectivo que puede ser beneficiario de la garantía pero que no cuenta con las mismas exenciones fiscales que los menores de 30 años.

Asincronía entre departamentos

Para un comprador de 35 años que intente adquirir una vivienda de 380.000 euros mediante esta medida, el requisito de capital propio sigue siendo muy elevado. Al quedar excluido de la bonificación del 100%, reservada a tramos de edad y precios más reducidos, este perfil debe aportar una liquidez significativa para impuestos y gastos de gestión antes de formalizar la escritura. La posibilidad de obtener financiación por el total del valor del piso pierde efectividad si el interesado debe disponer de entre 40.000 y 50.000 euros en su cuenta corriente para satisfacer los impuestos que la propia administración autonómica le requiere en el momento de la compra.

La asincronía entre los departamentos gubernamentales resulta evidente en el marco normativo actual. Mientras Vivienda ya permite avalar compras de hasta 382.000 euros, Hacienda mantiene, al menos hasta marzo de 2026, los beneficios fiscales limitados a inmuebles de 270.000 euros. Esta brecha temporal ha situado en una situación de incertidumbre a numerosos solicitantes que, cumpliendo los requisitos para el crédito con el nuevo límite del Ibavi, ven paralizada su decisión de compra por un ITP que eleva drásticamente el ahorro necesario. La previsión de que el 1 de marzo se incremente el valor máximo de los pisos con descuento fiscal en determinados municipios constituye una respuesta demorada a un problema estructural de tesorería para el comprador.

El programa actúa como un filtro que beneficia principalmente a quienes ya disponen de un respaldo económico previo de origen familiar

El conseller Antoni Costa ha señalado que en Palma y otras zonas de alta demanda el tope para el ITP reducido subirá a los 378.000 euros, pero la arquitectura del sistema sigue basándose en una escala de tramos que dificulta la planificación del ahorro. Para un comprador de mediana edad, una reducción fiscal de 10.000 euros resulta insuficiente en un entorno donde el precio por metro cuadrado en Balears se sitúa en máximos históricos. La escasa penetración del programa en las Pitiusas, con solo 26 operaciones en total, confirma que los parámetros administrativos no se corresponden con la realidad de Ibiza y Formentera, donde encontrar inmuebles por debajo del límite fijado es una eventualidad estadística poco frecuente.

El sector profesional, a través del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria, ha advertido que gran parte de los municipios mallorquines deberían integrarse en estos nuevos topes, dado que localidades como Calvià, Marratxí o Llucmajor han dejado de ofrecer precios asequibles. Existe una brecha de velocidad entre la dinámica del mercado y la respuesta administrativa. Mientras los indicadores oficiales celebran la aprobación de 170 garantías anuales, una amplia base de jóvenes baleares destina más del 40% de sus ingresos al arrendamiento, observando cómo la burocracia impositiva neutraliza las ventajas ofrecidas por los avales públicos en la adquisición de su primera residencia.

Bajo la superficie de la Nova Hipoteca Jove se observa un diseño que parece favorecer la solvencia del sistema bancario tanto como la función social de la vivienda. Al cubrir el Govern el 20% que suele faltar para completar el préstamo, se asegura que las entidades financieras reduzcan su exposición al riesgo, mientras que el usuario asume una deuda por el valor total de un activo con precios en ascenso. Si a esto se añade la obligación de contar con el capital para el ITP —puesto que Hacienda no contempla por ahora el aplazamiento de este tributo para mayores de 30 años, según ha manifestado a este diario—, el programa actúa como un filtro que beneficia principalmente a quienes ya disponen de un respaldo económico previo de origen familiar.

Las políticas actuales no parecen estar incorporando nuevos propietarios de rentas medias al mercado, sino facilitando la transición a aquellos perfiles que ya se encontraban en el umbral de compra, excluyendo a la mayoría que no puede acumular 40.000 euros de ahorro mientras soporta rentas de alquiler de mil euros. El impacto real del programa queda ahora supeditado a que la entrada en vigor, prevista para marzo de 2026, de las nuevas bonificaciones del ITP en zonas tensionadas logre efectivamente eliminar el lastre fiscal. Solo entonces se podrá verificar si la ampliación de los precios máximos genera un incremento de beneficiarios o si la política tributaria del Govern continúa operando como un obstáculo insalvable para la propiedad.

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