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Baleares ante la huelga de médicos: turnos, guardias y compatibilidad, las claves del conflicto

El nuevo marco laboral enfrenta dos visiones sobre cómo debe organizarse la sanidad pública

El conflicto tendrá impacto sobre consultas, pruebas e intervenciones programadas en hospitales y centros de salud de Baleares

Imagen de archivo de una de las últimas manifestaciones en Palma contra el estatuto marco.

Imagen de archivo de una de las últimas manifestaciones en Palma contra el estatuto marco. / B. Ramon / B.RAMON

Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

La huelga estatal de médicos arranca hoy con su primer tramo hasta este viernes. Baleares es una de las comunidades donde la convocatoria puede tener mucho impacto en consultas, pruebas e intervenciones programadas, pese a los servicios mínimos, como ya ha pasado en convocatorias anteriores que han tenido mucho seguimiento.

El pulso gira en torno al nuevo estatuto marco, la norma que regula las condiciones laborales del personal sanitario y que el Ministerio ha pactado con varios sindicatos sin el respaldo de las organizaciones médicas, que exigen un estatuto propio. Mientras el Gobierno defiende que el texto actualiza la regulación de 2003 e introduce mejoras para todos, los sindicatos médicos sostienen que no reconoce suficientemente las particularidades de su profesión. En Baleares, ese choque se mezcla con debates sobre la gestión que llevan años sobre la mesa: cómo se cubren las tardes y fines de semana, cómo se reduce la presión de las listas de espera y qué reglas se aplican cuando un jefe de servicio combina actividad pública y privada.

Uno de los puntos que más malestar genera en los médicos es la posibilidad de que el trabajo se organice por turnos. La discusión no es menor, porque implica pasar de un modelo muy concentrado en la mañana, con las tardes cubiertas mediante guardias o actividad extraordinaria, a otro en el que la tarde pueda formar parte del horario ordinario. En Baleares, donde el sistema convive con picos de saturación en determinados servicios y con el problema persistente de las demoras, este debate conecta directamente con una cuestión: si la sanidad funciona 24 horas al día, por qué una parte de la actividad programada se concentra tanto en una franja y por qué la tarde se ha convertido, en muchos casos, en una segunda franja que depende de los incentivos económicos y la disponibilidad de los médicos.

La incompatibilidad de los jefes de servicio

En ese mismo plano aparece otro asunto sensible, el peso de las jefaturas y mandos intermedios en la organización de la actividad asistencial. En los hospitales, los jefes de servicio también tienen funciones de gestión que influyen en la programación de quirófanos y en el ritmo al que avanzan las listas de espera. Por eso, el estatuto marco entra también en el terreno de las incompatibilidades y plantea límites para determinados puestos de dirección y responsabilidad, con la idea de evitar conflictos de interés cuando se toman decisiones que afectan a circuitos públicos y privados, un debate especialmente sensible en estas islas.

En paralelo, los médicos llevan años reclamando un reconocimiento retributivo y profesional más alto, la categoría A1 Plus, la misma que los jueces. El nuevo marco, sin embargo, los sitúa ya en el nivel más alto de clasificación profesional. Ahora mismo, en Baleares, según la instrucción pública de nóminas del Ib-Salut para 2025, un facultativo especialista de área tiene una retribución básica anual en torno a los 52.000 euros brutos, mientras que un jefe de servicio parte de aproximadamente 66.500 euros brutos al año, sin incluir guardias, carrera profesional ni actividad extraordinaria. El conflicto, por tanto, no se limita a un escalón administrativo, sino que se centra en qué margen de autonomía se reconoce a los médicos y, sobre todo, si deben tener una regulación separada del resto de sanitarios.

Otro elemento que alimenta la tensión es la carrera profesional. El estatuto marco abre la puerta a un quinto nivel de carrera, una reivindicación histórica que, en la práctica, significa ampliar un recorrido de progresión que tiene efectos en nómina y reconocimiento. A esto se suma la reducción de la jornada máxima semanal, que pasaría a fijarse en 45 horas como tope de promedio. El texto busca acotar la suma de horas ordinarias y extraordinarias para limitar los excesos, sin entrar en cómo sostener el mismo volumen de asistencia, especialmente en una comunidad con dificultades para cubrir determinadas plazas.

El capítulo de guardias es uno de los más visibles. El acuerdo elimina las guardias obligatorias de 24 horas y fija un máximo de 17 horas, con margen para que cada comunidad pacte duraciones inferiores. También limita el tiempo máximo de trabajo continuado al sumar jornada ordinaria y guardia e introduce medidas como la jubilación anticipada o parcial, aunque en Baleares una buena parte de los médicos está cerca de la edad de retirarse y el relevo no siempre llega al ritmo necesario.

En el archipiélago, todo este debate se cruza la actividad extraordinaria para reducir listas de espera. El Ib-Salut regula esta actividad mediante unas instrucciones para abordar las demoras. Este documento detalla que esa actividad extraordinaria se realiza a partir de las 15.00 horas y fija importes por proceso según la complejidad. En consultas externas, las retribuciones oscilan aproximadamente entre 12 y 50 euros por visita, según su duración y nivel. En cirugía, las intervenciones pueden situarse desde unos 30 o 50 euros en los casos más sencillos hasta alrededor de 480 euros en los de mayor complejidad. Estas cantidades se abonan a los médicos al margen del sueldo ordinario y están vinculadas exclusivamente a la actividad realizada por la tarde.

En esta comunidad, parte de la respuesta a las listas de espera se sostiene con actividad extraordinaria de tarde, y el estatuto marco introduce un modelo más basado en turnos ordinarios y menos dependiente de la productividad. Es decir, reorganizar el sistema para que una parte de las tardes sea actividad normal de la plantilla de médicos, y por tanto no se retribuya aparte.

Con ese telón de fondo, la huelga es un pulso sobre el modelo de sistema sanitario. Los sindicatos médicos piden un marco propio y rechazan los cambios que consideran una amenaza para su autonomía. El Ministerio defiende que las mejoras son para todos y que un estatuto separado fragmentaría el sistema. Y Baleares, como comunidad, queda en el centro del debate por su realidad asistencial, la dificultad para cubrir determinadas plazas, la presión de listas de espera y el papel que han tenido las tardes en la reducción de las demoras.

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