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Francisca Pons, a punto de cumplir 100 años: «Aspiro a ser la más mayor de Mallorca, aún estoy bien»

La natural de Selva entrará en el selecto grupo de los poco más de 230 centenarios de Mallorca con buen humor y la cabeza clara: madre de dos hijas, abuela de tres nietos y bisabuela de ocho, será tatarabuela en dos meses y bromea: «Cuando lleguen los tatarataranietos ya no me dirán tataratara…, me llamarán padrina y listo»

VÍDEO | Francisca Pons, a punto de cumplir 100 años: «Aspiro a ser la más mayor de Mallorca, aún estoy bien»

B. Ramon

Pere Morell

Pere Morell

Palma

"¿Qué hago cien? Uno nunca sabe si hace cien. No me acuerdo del día que nací, aún no tenía pelo". Madre de dos hijas —Magdalena y Maria—, abuela de tres nietos y bisabuela de ocho, Francisca Pons Cladera, natural de Selva (can Polit), cumplirá 100 años el próximo 17 de febrero. Entrará en el selecto grupo de los poco más de 230 centenarios de Mallorca y será tatarabuela en dos meses: "Cuando lleguen los tatarataranietos ya no me dirán tataratara…, me llamarán padrina y listo", bromea

Con humor e ironía —durante toda la entrevista no dejó de burlarse y chinchar al periodista y al fotógrafo— Pons se mantiene bien y hasta fue a votar en las últimas elecciones. "Aspiro a ser la más vieja de Mallorca, aún estoy bien", asegura.

Entrevista mujer centenaria

Francisca Pons cumple 100 años. / B.Ramon

"Me siento igual que ayer y hoy. No puedo decir que me sienta especialmente bien, pero estoy bien. Aparte de que soy vieja…", bromea sin perder la sonrisa. Nunca pensó que llegaría a los cien: "Me da igual hacer 100 que 50, no me siento especial".

Menuda y motera

Una vieja fotografía en la pared muestra a Pons en su juventud, subida a una moto.

-Pareces una estrella de Hollywood

-(Se ríe) Me gustaba mucho la moto. Me acuerdo de un accidente: un camión volcó arena en la carretera, nos hundimos y nos llegaba al cuello. A mí, que soy pequeña...".

Nacida en Selva, se casó joven y se trasladó a Calvià antes de fijar su residencia en Palma. "Selva es igual que ahora, no ha cambiado mucho", asegura. De su larga vida, dice que nada le ha sorprendido demasiado: "No había televisión cuando nací, solo radio".

De Selva a Marsella

Parte de su juventud transcurrió en Francia. Entre 1948 y 1956 emigró a Marsella, donde tenía un hermano. "Oui", responde cuando se le pregunta si habla francés. Allí trabajó como posadera en una posesión, en un chalet. "Cuidaba de un perro que era más viejo que yo", recuerda divertida.

Regresó a Mallorca, se casó con 21 años y empezó su propia familia. Fue la mediana de seis hermanos —tres niñas y tres niños—. "A los pequeños les gustaba un montón, los cuidaba mucho y mis hermanas me cuidaban a mí".

Menuda, pero inquieta. "Cuando me levante verás la grandaria que tengo, soy muy grande", vacila al periodista. También fue bailadora de copeo y de ball de bot: en su fiesta de cumpleaños de los 98 aún bailó, a los 99 ya no tanto. "Este año no bailaré, porque ya no puedo alzar los pies", dice sin tristeza, como quien constata un hecho.

Camina cada día —"me hacen caminar"— aunque reconoce que ahora su rutina es más tranquila. "Disfruto de sentarme".

Ha visto pasar un siglo: dos dictaduras, una república y la democracia. Incluso votó en las últimas elecciones. Cuando se le pregunta por el futuro, lo tiene claro: "No creo que llegue a los 110", aunque no pierde la ambición: aspira a ser la más mayor de Mallorca. Su hija Magdalena asegura que el secreto está en los "garbanzos que comía".

Felicidades, Francisca Pons Cladera, y que sean muchos más.

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