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Suni Belliure: «A mis 61 años, he pedaleado 4.177 kilómetros, todo Chile de Norte a Sur»

«A mis 61 años, he pedaleado 4.177 kilómetros, todo Chile de Norte a Sur» | DM
Suni Belliure (Alicante, 1964) lleva 37 años en Mallorca y no esconde su edad. «Me gusta mucho decirla porque, a mis 61 años, he pedaleado 4.177 kilómetros en 68 días, todo Chile de Norte a Sur con tres entradas en Argentina». Es profesora de Secundaria de inglés, se jubiló al cumplir los sesenta.
Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Qué locura es esta?».
Desde siempre he tenido el ansia de viajar, conocer, explorar, de darle la vuelta al mundo sin complicaciones, a precio barato, sola. No necesito a nadie más.
¿No tiene miedo de viajar sin compañía por esos mundos?
Al revés, me gusta y no supone un problema, mientras actúes con sentido común. He evitado ciudades como Santiago o Concepción por potencialmente conflictivas, Ushuaia es el sitio más grande en que he estado porque el viaje acaba aquí. No siento miedo por estar sola.
Lleva un acompañante con ruedas.
Es una bicicleta de trekking, que se suele asociar con caminar, pero significa que es fuerte y pesada, nada que ver con las livianas de carretera. Lleva alforjas delanteras y traseras, ruedas con cubiertas, pierdes un poco de velocidad en carretera.
¿Cómo se llama su bicicleta?
Es estadounidense, lo que menos me gusta de ella. De marca Surly y modelo Ogre, lo cual se traduce al castellano como «Ogro Malhumorado». Se llama Alzina.
¿Cómo es su relación con el Alzina?
Es mi aliada, la coprotagonista de esta historia. En un hotel me dijeron que la dejara atada en la calle. Respondí que ni hablar, tuve que convencerlos para subirla a la habitación, estoy acostumbrada en Palma porque vivo en un tercer piso. No podría dormir sin ella, es la pieza fundamental de mi aventura.
Nos habla desde Ushuaia, ¿cuál es el paso siguiente?
Tengo que cruzar a Isla Navarino, el estrecho de Beagle, Punta Williams y de ahí en ferry a Punta Arenas. Estoy ilusionada porque son 36 horas de navegación por glaciares, canales y fiordos. De ahí a Santiago, empaquetar a mi aliada la bicicleta para volar a Barcelona y en barco a Palma.
¿Ha entablado relaciones con los nativos?
Pasé el día de Navidad en un hostal como si fuera una más de la familia. A lo largo de todo el viaje, he disfrutado de la acogida, la calidez, la curiosidad genuina y no inquisitiva. Lo primero que me preguntan es la edad, porque no me tiño las canas y se sorprenden. De todas formas soy muy solitaria, y si alguien no me habla, no pasa nada.
¿Esta aventura sale cara?
De entrada, no hay ningún consumo de combustible. Estoy comiendo más que nunca, pero compras en el súper y te lo preparas, tuve la suerte de encontrar un hostal con derecho a cocina. No he dormido en la naturaleza, aquí estamos en verano, pero sí en campings.
¿Llevó a cabo una preparación física especial?
Me muevo normalmente en bicicleta pero, con el calor infernal del verano pasado en Mallorca, fui a un gimnasio con aire acondicionado potentísimo. No hacía bici, probé el spinning y vi que no era para mí.
¿Recomienda un entrenamiento a quien quiera imitarla?
Yo me paso, soy exigente, pero se puede emprender esta aventura sin estar en forma, también lo he hecho. El propio camino te dará fuerzas, y al tercer o cuarto día subirás cuestas empinadas que al principio no podías afrontar. El cuerpo responde.
¿Se ha perdido a menudo?
Desde luego, no asistí el día en que repartieron el sentido de la orientación. Me ocurre sobre todo en los núcleos urbanos, pero siempre digo que no me pierdo, sino que descubro cosas.
¿Ha esparcido su aventura por las redes?
Me hice un Instagram privado, porque daba información delicada, pero solo me ha faltado firmar autógrafos, por la espontaneidad de la gente que me encontraba. Se sorprendían y se dirigían a mí en inglés, porque no estaban acostumbrados a una española sola por el mundo y les llamaba la atención. Conocí a otra chica que también vive en Mallorca, y que seguía el trayecto en moto.
La imagino físicamente reventada.
Para nada, la bicicleta no me cansa y viajo sin maletas, aunque llevo 25 kilos de carga.
¿Regresa una persona diferente?
Ni siquiera tengo fecha de regreso. Es el privilegio de estar jubilada, no me he comprado un billete de vuelta. La Suni que vuelve es más rica emocional y experiencialmente. He practicado la paciencia, que no era una de mis virtudes salvo con mis alumnos, y todo eso lo incorporas a tu vivencia posterior.
¿Cuál será la próxima aventura?
Todo Japón y Corea del Sur.
¿Qué les dirá en Mallorca a las personas que intentaron disuadirla?
Jajaja. La primera de ellas soy yo misma, me asaltaban todos esos miedos que te inculcan las noticias. Luego están las advertencias de las personas que te rodean, y que no lo hacen para cortarte las alas. Aunque sea una imagen manida, estoy cumpliendo un sueño, pero esto no se logra con un chasquido de dedos. Prepárate, cuídate, el cuerpo te ha de responder si quieres cumplir tu ilusión.
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