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El arma secreta del aeropuerto de Palma para afrontar las jornadas de más saturación del verano

El nuevo proyecto de aterrizajes y despegues guiados por satélite que se implantará en 2027 y 2028 ayudará a Son Sant Joan a gestionar las jornadas de mayor tráfico aéreo, según Enaire

Sala del centro de control de Enaire en el aeropuerto de Palma

Sala del centro de control de Enaire en el aeropuerto de Palma / Myriam B. Moneo

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Miguel Vicens

Miguel Vicens

Palma

Durante las jornadas punta de verano, los viernes, sábados y domingos de los meses de julio y agosto, el aeropuerto de Palma alcanza su límite de vuelos a la hora, 66 entre aterrizajes y despegues, o se sitúa muy cerca de ese récord de operaciones, con hasta 6.000 personas entrando y saliendo a la vez de la terminal en esos 60 minutos.

Es la frontera que Son Sant Joan no contempla traspasar, según ha reiterado su director, Tomás Melgar, aunque ese límite todavía permite mucho crecimiento en el resto de meses del año.

Precisamente, el Plan Estratégico de Enaire, que el operador del tráfico aéreo presentó el pasado 19 de diciembre, señaló que el plan estratégico de la empresa dependiente del Ministerio de Transportes "tiene en cuenta el crecimiento exponencial del tráfico aéreo en España a un ritmo que aventura crecimientos de más del 20% para 2031 en comparación con 2025", detalla.

Añadiendo después que «el tráfico aéreo va a seguir creciendo en los próximos cinco años a un ritmo en torno al 3,4% anual".

El proyecto Brut no cambia ese límite de Son Sant Joan, que depende de Aena y también del Ministerio de Transportes, pero sí le otorga la base tecnológica para que, si en el futuro se decide aumentar la operatividad, el espacio aéreo esté capacitado para soportarlo.

El proyecto Brut de Enaire, que se implantará en dos fases en el aeropuerto de Palma hasta el año 2028, también subraya, entre sus beneficios operativos, su capacidad para la "descongestión de los puntos críticos en materia de concentración de demanda del espacio aéreo balear". Y basa esa capacidad en la modernización de las rutas de llegadas y salidas al aeródromo, el cambio de la navegación, de las radioayudas terrestres a la nueva totalmente satelital, así como las mejoras en la precisión y seguridad de las operaciones.

Torre de control del aeropuerto de Palma.

Torre de control del aeropuerto de Palma. / Manu Mielniezuk

El nuevo centro de control

Sin embargo, todo el cambio que supone el proyecto depende del nuevo centro de control de Son Sant Joan, que se separa de la torre de control, situada en la parte trasera de la terminal, y cuyo nuevo edificio se levantará en Son Bonet, un proceso que culminará entre finales de 2027 y 2028, coincidiendo con el fin de la puesta en marcha del proyecto Brut.

En el nuevo centro de control de Son Bonet estará el corazón del nuevo sistema de gestión del tráfico aéreo, donde se instalará la nueva tecnología, en un edificio separado de la terminal del aeropuerto por exigencias de seguridad aérea, para evitar que un eventual incidente en la terminal pudiera dejar a las islas sin control aéreo.

La torre de control seguirá junto a la terminal como hasta ahora para la gestión de pistas, pero todo el control de aproximación y rutas se trasladará a las nuevas instalaciones de Son Bonet.

Cuando eso suceda, las obras de remodelación de la terminal y los módulos del aeropuerto, cuyo final está previsto para finales de 2026, llevarán algo más de un año a pleno rendimiento.

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