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La dirección responde a los profesores críticos del Centro de Tecnificación de Baleares: «Son seis que quieren ser el equipo directivo»

Uno de los jefes de estudios asegura que las quejas existentes son «juicios de valor sin pruebas» para desestabilizar a la directora ante su renovación

Lo que se vive en el antiguo Príncipes de España "es una película de terror, te sientes absolutamente indefenso", sostiene Antoni Albertí

Es una «campaña de acoso de seis profesores» para hacerse con el poder, replica la dirección

Es una «campaña de acoso de seis profesores» para hacerse con el poder, replica la dirección / MANU MIELNIEZUK / DMA

Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Palma

La batalla por el control del Centro de Tecnificación Deportiva de Balears (CTEIB) ha salido de los despachos para convertirse en una cruda guerra de reproches. Frente a las denuncias sobre su gestión, el equipo directivo ha decidido romper su silencio para señalar lo que califican como una maniobra orquestada por un núcleo de docentes con ambiciones de mando. Antoni Albertí, uno de los jefes de estudios, es tajante al identificar el origen del conflicto: «Son los seis que han manifestado que quieren ser ellos el equipo directivo. Como todo grupo, hay gente que tiene sus pretensiones personales y creían que este año era el último de la directora. Estaban en campaña para decir que este centro es fatal».

Según explica Albertí, la posibilidad de que la directora, Sonia Gabaldón, acceda a un tercer mandato ha sido el detonante de la agresividad en el centro. «Esto los ha desquiciado», afirma en una conversación telefónica mantenida este viernes por la mañana, vinculando las acusaciones con el proceso de evaluación que se lleva a cabo este mes de febrero. Para el jefe de estudios, el malestar no es el sentir mayoritario: «En un claustro se votó la continuidad y el 75% votó a favor. Si fuera al revés, se diría que las quejas están justificadas, pero solo hay un 25% en contra». Defiende que incluso en el Consell Escolar «solo hubo un voto en contra, que era un profesor de estos seis».

Cuando este diario interpela directamente al jefe de estudios sobre las quejas de gestión económica irregular y el absentismo de la cúpula, tras un notable silencio inicial, reacciona dubitativo hasta finalmente señalar que «es mentira lo que dicen. Tirar mierda es muy fácil, pero lo normal es que vaya acompañado de evidencias», sostiene. Para Albertí, la prueba definitiva es que, tras la auditoría —que rebaja calificándola de «visita»— de junio (y acabó en julio), no hubo sanciones: «Si hubiera habido algo, ¿no se habría abierto un expediente por malversación? Todo esto que os cuentan es lo mismo que ya llegó el junio pasado», opina, haciendo referencia a las acusaciones que provocaron la referida inspección.

Respecto al uso del dinero público, el docente es rotundo: «¿En qué se ha gastado? Las facturas están. Tenemos la obligación de enseñar las cuentas dos veces al año y las cuentas están». Insiste en que el plan de mejora de la Conselleria de Educación y Universidades no menciona irregularidades financieras y que seguir insistiendo en ello es solo una estrategia destructiva. «Es ir soltando que algo quedará, es muy cansado», se lamenta, definiendo la situación como «un desastre» y una «agresión» constante.

El papel del orientador

La dirección pone nombre y apellidos al origen del conflicto al señalar al orientador del centro —quien, matiza, «fue condenado por maltratar a una profesora y acosarla en el IES Madina Mayurqa»— como «el líder de estos seis» y el promotor de los escritos contra ellos. Albertí relata un clima de hostilidad que habría empezado hace tres años —un año después de que este docente llegara al centro, según explica—. «Tuvimos un caso de acoso también aquí por parte de este hombre, lo denunciamos a la Conselleria y con todo y eso la Inspección le da apoyo a él, no sabemos cómo». Según su versión, el orientador «ha delegado en los profesores de ciclos que hagan el ataque para él no salir en primera línea».

El jefe de estudios del Centro de Tecnificación describe la situación como un «acoso vertical» en el que se sienten indefensos ante la Inspección Educativa. Sobre el inspector de referencia, critica que nunca «se haya posicionado en contra del comportamiento inadecuado del orientador».

En cuanto a la acusación de que la directora no da sus horas de clase, es igualmente incisivo: «¿Que no daba clase? Mentira. Los alumnos te lo dirán, además, la que pone las notas es ella y en el horario aparece». El jefe de estudios atribuye estas quejas a la «desesperación por echar mierda» justo antes de que se decida la continuidad del equipo. «Sonia estuvo de baja el año pasado y también este. Todo esto le causa ansiedad», confiesa sobre el impacto emocional del conflicto.

Educación, por su parte, ha confirmado que existen «discrepancias internas severas» y que hay dos informaciones reservadas abiertas por ello. Mientras tanto, Albertí concluye que están viviendo «una película de terror» a la espera de que el proceso de evaluación finalice en marzo. «No sé qué será lo siguiente, ¿que me peguen un tiro? Te sientes absolutamente indefenso», sentencia.

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