Mallorca aparece en los papeles desclasificados de Jeffrey Epstein: interés en s'Estaca, un viaje en yate y una propuesta de cita en Palma
Uno de los hilos que conecta al pedófilo con la isla se remonta a 2016, cuando en su correspondencia privada aparece la finca de Michael Douglas, situada en Valldemossa
La escritora Astrid Gil-Casares mantuvo contactos con el magnate entre 2017 y 2019, llegando a proponer un encuentro en la isla que nunca se materializó

Epstein, en su avión durante un viaje con una de las mujeres de las que se hacía acompañar / El Periódico

La desclasificación masiva de archivos vinculados a Jeffrey Epstein ha abierto nuevas líneas de análisis sobre los movimientos, intereses y relaciones del financiero estadounidense fuera de Estados Unidos. Entre miles de páginas de correos electrónicos, fotografías y anotaciones internas aparece Mallorca de manera tangencial pero documentada.
Las referencias no describen una presencia estable ni un centro de actividad en la isla, pero sí permiten reconstruir tres episodios concretos: el interés por una finca emblemática en la Serra de Tramuntana, imágenes de un paso en yate por aguas de Mallorca y una relación epistolar con una figura de la alta sociedad española que intentó coincidir con él en Palma.
El fácil acceso a buena parte de este material ha sido posible gracias al proyecto Jmail.world, una plataforma que desde finales de noviembre viene publicando los correos electrónicos de Epstein y que permite consultar los mensajes a través de un clon de la interfaz de Gmail.
S’Estaca
Uno de los hilos que conecta a Epstein con la isla se remonta a 2016, cuando en su correspondencia privada aparece la finca de S’Estaca, situada en Valldemossa. La propiedad, conocida por haber pertenecido durante años al actor Michael Douglas, figuraba entonces en el mercado inmobiliario de lujo y fue mencionada en varios intercambios de correo como una posible inversión en el Mediterráneo.
En uno de esos mensajes, Epstein solicita información adicional y material gráfico sobre la finca. El intercambio se produce con Ariane de Rothschild, banquera y heredera de una de las sagas financieras europeas, con quien mantenía una relación tanto personal como profesional. El tono de la conversación es exploratorio: se subraya el atractivo del enclave, la singularidad del paisaje y la oportunidad que representaba la venta, sin que conste ningún paso posterior que apunte a una negociación avanzada.
"Para tu interés, la casa de Michael Douglas en Palma de Mallorca está a la venta en Sotheby's. Realmente una de las propiedades más hermosas que he visto en el Mediterráneo", escribe Rothschild. La respuesta de Epstein es breve y directa: "Tomad fotografías de la propiedad de Mallorca". La documentación no acredita que el financiero llegara a visitar la finca ni que se produjera ningún movimiento contractual en Baleares. El episodio queda, por tanto, como una aproximación frustrada a un activo inmobiliario de alto perfil en la isla.
Imágenes desde un yate frente a Mallorca
Más allá de los correos electrónicos, el archivo desclasificado incluye un conjunto de fotografías datadas en 2004, tomadas desde un yate. Las imágenes muestran tramos reconocibles del litoral mallorquín, con acantilados y calas captados desde el mar.
En una de las carpetas digitales aparece una anotación escueta: "Mallorca, agosto". No hay personas identificables en las fotografías ni escenas en tierra, pero el material confirma que el yate de Epstein navegó frente a la isla. Se trata de una prueba visual de presencia, aunque limitada y circunstancial. Tampoco existen registros de estancias prolongadas ni de actividades en puerto asociadas a aquel paso, más allá de una referencia puntual a una parada en el Hotel Palas Atenea en agosto de 2008.
Correspondencia y una cita que no llegó a producirse
El tercer vínculo con Mallorca aparece en los intercambios personales con Astrid Gil-Casares, escritora con proyección en círculos culturales y empresariales. Los mensajes conservados se extienden entre 2017 y 2019 y reflejan una relación de trato frecuente y cercano.
El 5 de julio de 2019, un día antes de la detención de Epstein en Estados Unidos, Gil-Casares le escribe: "¿Cómo estás, desaparecido amigo?". La respuesta del financiero es tan breve como distante: "París". En los mensajes posteriores, ella comparte aspectos personales de su vida, como su participación en un retiro de yoga en Cerdeña y la satisfacción por llevar "una semana sobria". También le pregunta por sus planes de verano. Epstein insiste: "Principalmente París".
Es entonces cuando Mallorca entra de forma explícita en la conversación. Gil-Casares le explica que tiene previsto viajar a Palma y Londres y deja abierta la posibilidad de coincidir en alguna de esas ciudades: "Si pasas, escríbeme. Me encantaría saber de ti". El encuentro nunca llegó a producirse. El 6 de julio de 2019, apenas 24 horas después de ese intercambio, Epstein fue detenido en el aeropuerto de Nueva Jersey. Días más tarde fue imputado por explotar y abusar sexualmente de decenas de adolescentes.
Ingresó de nuevo en prisión preventiva y se suicidó en su celda un mes después, a la espera de juicio. Gil-Casares dejó constancia escrita de su reacción en los últimos mensajes dirigidos a Epstein, que ya no obtuvieron respuesta. El 7 de julio de 2019 le escribió: "Pensando en ti. Siento lo que he leído en las noticias. Espero que todo vaya bien. Besos".
Alcance real de las referencias
El conjunto de documentos desclasificados es vasto y heterogéneo. En ese contexto, las menciones a Mallorca son escasas y puntuales. No hay constancia de propiedades adquiridas, estructuras empresariales registradas en las islas ni estancias reiteradas. Tampoco aparecen denuncias, investigaciones locales o procedimientos judiciales vinculados a hechos ocurridos en territorio balear.
El interés inmobiliario, el paso marítimo y la correspondencia personal dibujan un patrón episódico, coherente con el perfil de un individuo que exploraba inversiones de alto nivel y mantenía una extensa red de contactos internacionales, sin que ello se tradujera en una implantación en la isla.
La aparición de Mallorca en el rastro documental de Epstein responde más a la amplitud geográfica de sus relaciones que a un protagonismo específico de Baleares. Frente a otros escenarios ampliamente documentados, la isla queda situada en los márgenes: como destino atractivo para una posible compra, como paisaje observado desde la cubierta de un yate y como lugar propuesto para un encuentro social que nunca llegó a materializarse.
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