Parlament
Crónica | Un Airbnb ilegal, el "Terror" de Sánchez y el miedo a convertir Mallorca en Minneapolis
El Parlament balear arranca el curso político con Vox empujando un discurso alarmista, una tensión creciente en torno al acceso a la vivienda y el encaje de la inmigración atravesando todas las discusiones de fondo, con Marga Prohens defendiendo la gestión de su Govern

Marga Prohens, ayer en el Parlament. / B.RAMON

El Parlament volvió a la actividad sin que el paisaje político ofreciera sorpresas apreciables. La sesión confirmó lo que ya se intuía desde hace meses: la legislatura avanza ordenada por dos líneas claras, el recurso al miedo como forma de argumentación y la vivienda como problema persistente. Continúan las reticencias a cualquier regularización, se insiste en la idea de una inseguridad que llega de fuera y la cuestión residencial sigue sin una salida visible. Entre Minneapolis y Mallorca, el debate ya no es solo quién puede venir, sino quién puede quedarse.
No fue casualidad que las dos primeras preguntas del año llevaran la firma de Vox. El partido quiso fijar desde el inicio el marco discursivo del nuevo periodo de sesiones. Su portavoz adjunto, Sergio Rodríguez, dibujó un panorama sombrío al afirmar que España vive desde hace años bajo el "Reinado del Terror". En su intervención, Pedro Sánchez apareció caracterizado como un "Robespierre moderno" que habría instalado una guillotina simbólica que cada día activa un miedo distinto: al cambio climático, a la vivienda, al empleo, a la inseguridad ciudadana, al encarecimiento de la vida o, más recientemente, al transporte público. El objetivo era claro: asociar la acción del Gobierno central a una sensación de inseguridad generalizada.
La respuesta del conseller de Movilidad, José Luis Mateo, se situó en un plano radicalmente distinto. Tras expresar su solidaridad con las víctimas del accidente de Adamuz, recurrió a los informes técnicos para desmontar el relato alarmista. El tren y el metro en Baleares cumplen los máximos estándares de seguridad, avalados por auditorías externas y por los ingenieros de Caminos. Fue una réplica deliberadamente fría, basada en datos, que buscaba neutralizar el discurso emocional de Vox sin entrar en su terreno.
La segunda pregunta de Vox trasladó el foco a la educación. Patricia de las Heras cargó contra el plan del STEI para reforzar el uso del catalán y presentó al sindicato como un actor político que pretende "gobernar la vida de los ciudadanos", incluso —dijo— vigilando los patios escolares "como si fueran la Stasi". El Govern, según Vox, sería corresponsable por otorgar un poder excesivo a las direcciones de los centros. El conseller optó por una defensa prudente de la autonomía de centro, un concepto que el Ejecutivo utiliza cada vez más como escudo frente a las presiones de sus socios parlamentarios.
La vivienda volvió a ocupar un lugar central en el debate, no como problema técnico, sino como síntoma político. Mateo expresó el deseo de que la situación mejore "para la gente de aquí", con un requisito de cinco años de residencia y precios "asequibles", una noción que sigue sin una definición concreta. Desde MÉS, Ferran Rosa introdujo un ejemplo personal para ilustrar la crisis: amigos con trabajo estable que han tenido que volver a vivir con sus padres. "Esta es la Mallorca de Marga Prohens", resumió.
En ese contexto, Airbnb emergió como algo más que una plataforma turística. El socialista Ares Fernández acusó al Govern de haber "blanqueado" a la compañía en Fitur y advirtió de que ninguna multinacional debería actuar como copiloto de una conselleria. El conseller de Turismo, Jaume Bauzà, replicó recordando que, tras alquilar el PSOE un piso turístico ilegal para denunciarlo, no se presentó ninguna denuncia formal, aunque sí se efectuó el pago. El episodio evidenció una paradoja central: la dificultad de combatir un modelo económico que sigue siendo funcional para demasiados intereses.
El momento más áspero llegó con la discusión sobre inmigración, donde el relato del miedo se cruzó directamente con el de la vivienda. Pilar Costa recordó que el PP apoyó en su día procesos de regularización y que los gobiernos de José María Aznar impulsaron dos con más de medio millón de personas. "Hace 25 años que no hay regularizaciones", subrayó, acusando al PP de estar condicionado por Vox. En ese contexto, advirtió de que Baleares "no quiere ser Minneapolis", en referencia a las redadas del ICE en Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump. Defendió una sociedad en la que "se pueda ir a trabajar sin miedo" y citó al obispo Sebastià Taltavull como una de las voces que reclaman una respuesta humanitaria.
La consellera de Presidencia, Antònia Maria Estarellas, replicó acusando al Gobierno central de oportunismo político y falta de planificación en la regularización. Aseguró que no existen datos claros sobre el alcance de la medida y recordó la saturación crónica de las oficinas de Extranjería, la falta de citas, la actuación de mafias intermediarias y los problemas para convalidar titulaciones.
El cruce de acusaciones continuó con un duro intercambio entre el PSIB y el vicepresidente Costa, a quien los socialistas reprocharon exigir catalán a los inmigrantes, pero no a los europeos que compran viviendas en las islas. Costa respondió acusando al PSIB de actuar como "sucursal autonómica del sanchismo" por aceptar la propuesta de financiación planteada por el Ministerio de Hacienda.
La presidenta Marga Prohens cerró el debate con cifras y mensajes políticos nítidos. Reivindicó que 75 familias se han beneficiado del programa de Alquiler Seguro, una cifra modesta en relación con los cerca de 15.000 nuevos residentes que llegan cada año a las islas. Prometió defender "por encima de todo" los intereses de Baleares, defendió la eliminación del impuesto de sucesiones y cargó contra el supuesto "efecto llamada" del Gobierno central en materia migratoria.
La financiación autonómica completó la escena. Lluís Apesteguia exhibió el documento firmado por Prohens el 18 de enero en Zaragoza junto a la dirección del PP y subrayó sus ausencias: ni ordinalidad ni población flotante. Dos cuestiones clave para Baleares. Apesteguia preguntó si esas reivindicaciones siguen siendo del Govern o solo lo son cuando no incomodan al partido. Prohens respondió criticando duramente la propuesta del Ministerio de Hacienda por atacar la autonomía fiscal. "Por aquí no pasaremos", sentenció. Poderoso caballero es don Dinero.
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