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Joan Rigo, del campo mallorquín a guía turístico internacional: así cambió su vida el turismo

Joan Rigo, primer guía turístico español del turoperador, publica ahora su biografía.

Joan Rigo durante un paseo ecuestre en Lloret de Mar, 1974.

Joan Rigo durante un paseo ecuestre en Lloret de Mar, 1974. / .

Patrick Schirmer Sastre

Es un domingo de septiembre de 1978 cuando Joan Rigo aterriza en Bangkok a bordo de un Boeing 747 de Condor procedente de Frankfurt. El mallorquín acaba de cumplir 28 años. Es un sueño hecho realidad. Tras años de duro trabajo, ha llegado el momento: comienza su primer empleo en el segmento de viajes de larga distancia de Neckermann. Como guía turístico, acompaña a los veraneantes alemanes a los lugares más emblemáticos de la capital tailandesa, responde a sus preguntas y soluciona sus problemas. Es el punto culminante de una trayectoria sorprendente que empieza en s’Alqueria Blanca, un pequeño pueblo del sureste de Mallorca.

Quan el turisme ens canvià la vida es el título de la autobiografía de Rigo. Suena casi a un eufemismo. Porque es bien sabido que el auge del turismo de masas ha transformado Mallorca de forma radical. Pero no siempre se ha contado de una manera tan vívida y cercana como lo hace Joan Rigo.

Rigo nació en 1950. Sus padres eran agricultores. Eran tiempos en los que se iba de un lado a otro en un carro tirado por caballos. Una vida sencilla. Las vacaciones no eran una opción para la familia; en su lugar, mucho trabajo y una existencia marcada por un mundo de horizontes limitados. Rigo describe aquellos años como los más felices de su vida. A veces le preguntaban qué quería ser de mayor. "¿Qué otra cosa podía ser, sino agricultor?", recuerda.

Traslado a Palma

Tiene once años cuando el párroco del pueblo le pregunta si podría imaginarse ingresando en el seminario. Sin pensarlo demasiado, el niño acepta. Poco después se traslada a Palma. Describe una vida llena de normas estrictas, con profesores sádicos y, en algunos casos, pedófilos. Sin embargo, el seminario también le brinda la oportunidad de aprender idiomas.

Tres años más tarde, sus padres se mudan igualmente a Palma. Han llegado a la conclusión de que la vida agrícola no tiene futuro. A partir de entonces se dedican al comercio de vinos y regentan una pequeña tienda de alimentación.

Manual de Neckermann sobre cómo gestionar las reclamaciones de los clientes.

Manual de Neckermann sobre cómo gestionar las reclamaciones de los clientes. / Privat

Es uno de los clientes de la vinoteca, propietario de una agencia de viajes, quien a finales de los años sesenta le ofrece a Rigo su primer empleo. Al principio a tiempo parcial y, más tarde, tras finalizar el servicio militar, también a jornada completa. Allí adquiere sus primeras experiencias en el sector turístico. Siguiendo el consejo de su jefe, empieza a aprender alemán. Recoge a grupos de turistas en el aeropuerto y los acompaña en recorridos por la Palma nocturna.

En 1974 se incorpora a Neckermann como guía turístico en la Costa Brava, convirtiéndose en el primer español que trabaja para la empresa.

Un hombre que ama su trabajo

Otros seguramente habrían contado esta etapa de otra manera: idealizando las noches de fiesta, hablando de cómo seducían a las turistas —y eran seducidos—, del espíritu de aventura de ser joven y trabajar en un sector en pleno auge. Rigo no lo hace así. Por supuesto, también habla de esos aspectos, pero desde otra perspectiva: por ejemplo, cuando relata lo difícil que le resultó, tras la fuerte impronta del puritanismo en el seminario, dejarse llevar por flirteos con las veraneantes. También habla de turistas y compañeros de trabajo que no tenían precisamente bajo control el consumo de alcohol.

Pero, sobre todo, habla del trabajo. Describe con una precisión casi quirúrgica los procesos internos del día a día como guía turístico en Neckermann. Habla de las exigencias, de las primas, de los éxitos profesionales y también de las derrotas. Queda claro que Rigo ama este oficio: convencer cada semana a un nuevo grupo de turistas para que se apunte a la noche de barbacoa y a las excursiones que no estaban incluidas en el paquete de viaje.

En los primeros años trabaja tanto en la península como en las Islas Canarias. Cada pocos meses, un nuevo destino, un nuevo entorno, nuevos desafíos. Todo ello como autónomo, ya que la empresa no podía contratarlo directamente por ser español: el mercado laboral libre dentro de la Unión Europea aún tardaría algunos años en llegar. Tampoco una etapa en la sede central del grupo en Frankfurt da resultado. No es hasta 1978 cuando la empresa logra regularizar su situación administrativa y le ofrece un puesto en el segmento de viajes de larga distancia. Hasta 1991 trabaja para la compañía en distintos países. Finalmente regresa y continúa su carrera en empresas locales hasta su jubilación.

Saber reconocer las oportunidades

En Quan el turisme ens canvià la vida, Rigo logra recrear el día a día de una época marcada por un cambio radical, narrada desde la perspectiva de alguien que dista mucho del clásico buscavidas o aventurero. Más bien se muestra como una persona capaz de reconocer oportunidades: la oportunidad de salir, la de trabajar con gente y la de aprender idiomas.

Portada del libro Quan el turisme ens canvià la vida, de Joan Rigo

Portada del libro Quan el turisme ens canvià la vida, de Joan Rigo / Edicions Documenta Balear

Pero es también un libro que narra cómo un país se adaptó a los nuevos flujos turísticos. En parte con mucha improvisación, pero impulsado por un modelo de negocio bien pensado y orientado sin concesiones a la maximización de beneficios. Un libro que entra en los detalles sin resultar aburrido, porque Rigo consigue transmitir al lector su curiosidad y su pasión. Como si uno descubriera junto a él cómo es llegar a un territorio nuevo, seguir instrucciones y tomar decisiones.

Sobre todo, es un libro que habla con honestidad de una época en la que el turismo era, ante todo, una oportunidad: tanto para los viajeros como para quienes trabajaban en él.

Joan Rigo ya ha traducido su libro —escrito originalmente en catalán— al alemán. "Ligeramente adaptado, para que los alemanes lo entiendan", como él mismo dice. Lo ha hecho para amigos y antiguos compañeros de trabajo. Por el momento no tiene planes de publicarlo. 2Pero si alguien muestra interés, no me opondré".

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