Turismo
El Govern no convence a las navieras para que sigan bajando los cruceristas en Palma
La falta de acuerdo con la patronal CLIA abortó la presentación en Fitur del nuevo acuerdo, como pretendía Prohens
E l sector le afea que pretenda reducir más su actividad mientras levanta la moratoria de plazas turísticas

Cruceros atracados en el puerto de Palma en una imagen de archivo de una jornada veraniega. / B.RAMON

Marga Prohens pretendía llevar, por fin, un gran anuncio a una feria turística acorde con su política de contención. Quería ir a Fitur, el encuentro celebrado la semana pasada en Madrid, con el logro de reeditar el acuerdo del Govern Armengol con las navieras por el que se limitaron los atraques de cruceros en el puerto de Palma. Fue un hito histórico cerrado en 2021 por el Pacto de Progreso. No hay otro similar en ningún puerto español y los ejemplos internacionales son la excepción. La actual presidenta del Govern quiere darle su propio sello, pero se le están atragantando las negociaciones con la industria a través de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA). No logra convencerla de que reduzcan más el número de cruceristas que llegan a Ciutat.
La industria afea a Prohens que pretenda contraer más su actividad cuando son el único segmento turístico que ha decrecido en Baleares, mientras el Consolat ha levantado la moratoria de plazas con la ley turística pactada entre PP y Vox para beneficio de los hoteleros y el alquiler vacacional.
Aquel pacto que negoció a escala internacional el socialista Iago Negueruela —en una materia que se escapaba de las competencias autonómicas— tiene fecha de caducidad en 2027. El tiempo apremia mientras el nerviosismo crece en el Consolat y en las filas del PP ya en año preelectoral.
Logro de la era Armengol
El gran logro político del Pacto que avanzó la expresidenta Francina Armengol antes de su investidura en 2019 se cerró con las principales navieras, representadas en CLIA, en diciembre de 2021, tras dos años de negociaciones, cuando se estaba saliendo del gran parón de la pandemia. Permitía empezar 2022 echando el freno en la actividad crucerista, entonces la más cuestionada por la congestión en el casco histórico. Se fijó que durante cinco años se reducirían las escalas en el puerto de Palma a tres cruceros de grandes dimensiones el mismo día, y solo uno de ellos podría ser un megacrucero (con capacidad superior a los 5.000 pasajeros).
Además, no se podrían superar los 8.500 cruceristas diarios en cómputo semanal en Ciutat. Según ha sabido este diario, ese es el quid de la cuestión que pretenden rebajar Prohens y el conseller de Turismo, Cultura y Deportes, Jaume Bauzà. El Govern ha declinado hacer declaraciones. Desde la Conselleria se escudan en que no se va a informar hasta que haya «algo concreto». No se comentan las reuniones con la industria en Fitur.
La cifra que está barajando el Govern es reducir los pasajeros diarios de 8.500 a a 7.500
La cifra que está barajando el Govern es reducir los pasajeros diarios de 8.500 a 7.500. Un millar menor, lejos de las pretensiones que defendía el ala más prodecrecimiento del PP, soñaba con dejarla en 6.000 cruceristas y negociar que vinieran a Palma cruceros de menor tamaño.
La patronal no está dispuesta a reeditar aquel documento que firmó por un acuerdo de buena voluntad —bajo la fórmula de memorando de entendimiento (MoU, por sus siglas en inglés)— añadiendo ahora el toque de Prohens para que el PP pueda ponerse una medalla. Solo porque le apremie a la derecha un gesto ante la opinión pública cuando, por otro lado, han levantado la suspensión de plazas turísticas. «No puede ser que quitemos la moratoria y a la vez queramos bajar los cruceristas», se reconoce. La lógica indica a que también se decrezca en alojamientos.
El Consolat «tiene que poner algo encima de la mesa, pero no concreta nada»
El propio presidente de CLIA, Alfredo Serrano, reivindicaba en este diario que han sido el único segmento que se ha autorregulado. Defendía que los destinos tienen que tomar medidas para gestionar los flujos turísticos. Y esto es lo que están echando en falta en Palma y le exigen al Consolat en las negociaciones: gestión de los flujos de visitantes y del turismo en general para evitar saturación con, por ejemplo, sistemas de control en las visitas a los monumentos. Y otras medidas de corte medioambiental.
La patronal CLIA sigue reclamando que se ha de gestionar los flujos turísticos en el destino
El Govern «tiene que poner algo encima de la mesa, pero no concreta nada», se cuestiona ante la falta de pericia en la negociación.
Crece el nerviosismo
Las navieras, se recuerda, tienen la potestad de redirigir sus barcos a los puertos donde se sientan más cómodas y donde mejor se reciba a los turistas, lejos de manifestaciones contra la masificación u acciones turismofóbicas.
Las agencias de viajes y los guías turísticos ya han levantado la voz de alarma por la «sequía» de cruceros este invierno en Ciutat. El presidente de la Agrupación Empresarial de Agencias de Viajes de Baleares (Aviba), Pedro Fiol, alertaba de la «práctica desaparición de cruceros con embarque en Palma». Y la portavoz de la Plataforma Sí a los Cruceros, Álex Fraile, advertía a final de año que es la primera vez que las navieras pasan de largo y se van a otros puertos como Valencia o Alicante con los grandes cruceros por la creciente contestación social y «las políticas que tenemos» en referencia al memorándum con las navieras.
Mientras tanto, CLIA y el Ejecutivo tienen voluntad de que se repita el acuerdo, pero la industria exige análisis «rigurosos» de la Autoridad Portuaria de Baleares y del Govern que avalen el nuevo sacrificio que se le demanda.
Los nervios van en aumento. En diciembre se reconocía desde la calle Montenegro, sede de la consellería de Bauzà, que apremia el tiempo. La industria de cruceros cierra sus programaciones con dos años de antelación.
Así las cosas, la presidenta se juega mucho con la limitación de los cruceros en Palma. El PP internamente no cuestiona el acuerdo que cerró Negueruela, pero necesita como agua de mayo hacerlo suyo introduciendo alguna novedad como mérito político y para que la oposición no le eche en cara otra vez que va a rebufo de las políticas de la izquierda.
Bandazos del Consolat
En clave social, el Govern tiene de frente la presión de la Plataforma contra los Megacruceros que le reclamaba participar en la negociación con las navieras. Y a la vez la Plataforma Sí a los Cruceros exigía no renovar el acuerdo restrictivo. Hasta el alcalde, Jaime Martínez, ha llegado a reivindicar una estrategia nacional para reducir los cruceros, propuesta que enervó el buen temple de Alfredo Serrano.
Y centrando la mirada en la propia política del Ejecutivo Prohens también se advierte el giro en turismo de cruceros. Arrancó la legislatura centrada en su defensa, siguiendo su programa electoral, y apostando por «mejorar» el acuerdo heredado del Govern Armengol para satisfacer, entre otros, el malestar de los comerciantes de Palma contrarios al recorte de barcos.
La última gran feria turística antes de la temporada, la ITB de Berlín, arranca el 3 de marzo. Prohens tiene un mes para pactar con las navieras si quiere anunciar en la capital alemana el acuerdo.
LA ENVIDIA DE OTROS DESTINOS
Hace ya casi un lustro que Baleares se convirtió en uno de los pocos destinos a nivel mundial en lograr regular las llegadas de cruceros en un puerto tan codiciado como el de Palma. Cuando echó a andar, en 2022, el eco de la masificación turística todavía no había estallado en las calles.
Aquel pacto de buena voluntad de las navieras que lideró el exconseller socialista Iago Negueruela «va mucho más allá de lo que pretenden muchos destinos». Aún así, Més y Podemos lo consideraron insuficiente. Y la Plataforma contra los Megacruceros reclamaba un límite de un crucero diario.
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