Turismo
Baleares, ejemplo de "deterioro" por el cambio climático: "Los turistas extranjeros son mucho más sensibles que los nacionales"
Advierten que el archipiélago es un destino especialmente vulnerable ante este fenómeno, urge avanzar en la desestacionalización y adaptar la oferta hotelera
La subgobernadora del Banco de España llama a gestionar este impacto en el sector en un contexto de "creciente desafección" de los residentes y una transformación climática que afecta al territorio

Soledad Núñez, subgobernadora del Banco de España, este viernes en la Cámara de Comercio, en Palma. / B.RAMON

Las temperaturas están subiendo y Baleares es un “caso claro de deterioro, paradigmático” de la pérdida de confort climático, aseguraba este viernes Julián Cubero en Palma. El economista líder del Clúster de Economía del Cambio Climático de BBVA Research cita en contraposición cómo mejora en Asturias, lo que está motivando el creciente interés en ese destino del norte porque este efecto “no juega en todas las partes igual”. El archipiélago es altamente vulnerable por su dependencia del turismo internacional porque "los turistas extranjeros son mucho más sensibles que los nacionales" al impacto del cambio climático.
Soledad Núñez Ramos, subgobernadora del Banco de España, abría la jornada De la intensidad al valor: la necesaria adaptación del modelo turístico, celebrada en la Cámara de Comercio de Mallorca dentro del ciclo Viernes de Transición del Banco de España, en la que han participado varios ponentes. La doctora en Economía por la Universidad de Minnesota y la Universidad Complutense de Madrid subraya el peso turístico de Baleares en el conjunto estatal, por lo que urge gestionar las vulnerabilidades “en un contexto de creciente desafección de los ciudadanos locales y de una transformación climática que afecta al territorio”.
Mientras, el experto de BBVA Research explica que "esa intuición de que el clima influye en la demanda hotelera es cierta y no es lo mismo el impacto en el norte de España que en el sur”, así como que no influye en el turismo de montaña o el de interior. Cubero abunda en que el cambio climático “altera” la llegada de turistas, como demuestran los datos. Además, “los turistas extranjeros son mucho más sensibles que los nacionales a las condiciones climáticas”, lo que impacta directamente en Baleares porque es una “zona especialmente expuesta al turismo europeo”.
Caída de la demanda
El economista dibuja el panorama de escenarios que se prevé hasta 2100 con la subida de temperaturas. Si se cumpliera el Acuerdo de París para reducir las emisiones no impactarían en la demanda turística, “no habría de qué preocuparse”. La demanda nacional neta de camas hoteleras en la década 2091-100 podría caer un 0,6 %. “Pero si no cumplimos nada y seguimos acelerando emisiones habría una caída del 7 % con fuertes cambios estacionales”, explica Cubero. La demanda de pernoctaciones en el archipiélago se reduciría un 30 % sobre el nivel actual, de hasta el 60 % en verano y con subidas en primavera y otoño.
Ante este panorama el economista de BBVA Research señala el camino para minimizar el impacto: desestacionalizar la demanda, adaptar la oferta hotelera, “es decir no atraer a los turistas solo con el sol” e invertir e innovar para que las instalaciones hoteleras sean más resilientes al cambio climático.
Por su parte, Núnez, en la apertura la jornada, disertaba sobre la implicaciones del cambio climático para la estabilidad financiera. El impacto del cambio climático sobre la economía no es “un cambio repentino sino de una tendencia acumulativa que ha ido estresando la relación entre clima y naturaleza, actividad económica, maduración de riesgo y sistemas financieros”, dice la representante del Banco de España.
Alterar flujos de inversión
El clima, continúa Núñez, ya no es”un telón de fondo", sino un determinante que influye "en decisiones de inversión” o “en la forma en que empresas y hogares planifican su futuro”. El cambio climático conlleva cambios en los precios de bienes y servicios, en costos energéticos o en preferencias de los visitantes y “pueden con el tiempo alterar los flujos de inversión y la degradación de los activos”. Y en el caso del turismo este impacto arrastra a múltiples ramas de actividad, como transporte, restauración o vivienda, entre otras.
De como el turismo ha contribuido al crecimiento, al empleo y a la proyección internacional del país Baleares es un ejemplo “paradigmático”, recuerda la economista sobre un territorio que con apenas una población de 1,2 millones de personas recibe cada año cerca de 20 millones de turistas, y con casi el 45 % de su PIB vinculado al gasto del turismo internacional. Por esta elevada concentración de la actividad turística hay que gestionar “con rigor” las vulnerabilidades, sobre todo en territorios como las islas “que se encuentran en un cruce en el que confluyen cambios en la demanda global, nuevas expectativas de los visitantes y avances tecnológicos en un contexto de creciente desafección de los ciudadanos locales y de una transformación climática que afecta al territorio”.
La subgobernadora del Banco de España menciona un estudio de la UIB sobre recursos hídricos según el cual el turismo consume el 24 % en el archipiélago, con un consumo medio de agua por turista que puede llegar a multiplicarse por 5 respecto al consumo promedio de un ciudadano balear en temporada alta. Además de que estas reservas caen por debajo del 50 % en verano y más del 45 % de los acuíferos presentan sobreexplotación. Otra variable es la temperatura superficial del Mediterráneo, con hasta 6,5 grados centígrados por encima del promedio, con una media de 190 días de olas de calor marinas.
Impacto en los activos turísticos
Estos cambios climáticos “ya están influyendo en el comportamiento de la demanda turística internacional” como muestran el mayor dinamismo de la actividad en los meses de otoño e invierno, frente a una evolución “más contenida” en verano lo que apunta la tendencia hacia la desestacionalización. En este escenario se alteran las necesidades de financiación y de las empresas y hay un impacto sobre los precios de la vivienda, los servicios o la alimentación, y todo ello afecta al bienestar de los residentes, dice la economista.
Por otro lado, “la variabilidad climática puede alterar la evaluación de activos turísticos”, señala Núñez, y los bancos también “necesitan información precisa para diferenciar proyectos con perfiles de riesgo distintos”. Es necesario preparar el sistema financiero para distintos escenarios posibles ante los efectos el cambio climático. Y en territorios donde el turismo es clave como Baleares hay que adaptarse al entorno cambiante. El turismo que” ha sabido reinventarse” ante tantas nuevas tendencias ahora enfrenta “un cambio estructural”.
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