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Tribunales

Condenado por obligar a trabajar todos los días a su cuidadora

Un anciano tendrá que indemnizar con 23.000 euros a la empleada sin papeles que contrató

Los jueces de Palma le han otorgado una importante indemnización.

Los jueces de Palma le han otorgado una importante indemnización. / DM

Palma

Un anciano de 95 años de edad, residente en Palma, ha sido condenado a indemnizar con más de 23.000 euros a su cuidadora por despedirla de manera ilegal.

La mujer, que es extranjera y además se encuentra en situación irregular en España, se vio obligada a cumplir un horario de trabajo, que no le permitía librar ni un solo día. Después de que el anciano le comunicara que iba a prescindir de sus servicios, debido a la mala relación que mantenía, recibirá ahora una indemnización de 23.000 euros. Esta cuantía ha sido ratificada en una sentencia que ha dictado el Tribunal Superior de Justicia de Balears.

Esta empleada del hogar fue contratada por esta familia en el año 2023 y estuvo a cargo del cuidado del anciano durante un periodo de un año. Nunca llegó a suscribir un contrato de trabajo, ni tampoco fue dada de alta en la Seguridad Social. No se la podía contratar formalmente porque no estaba en situación legan en el país. Se acordó por este trabajo un sueldo mensual de 1.200 euros y, además, se le permitió empadronarse en el domicilio donde vivía el anciano. Ella también se instaló en esta casa.

Esta mujer empezaba el horario de trabajo a las nueve de la mañana y terminaba a las once y media de la noche. Este horario era de lunes a viernes, descansando dos horas al día. Los fines de semana empezaba a la misma hora y trabajaba hasta las cinco, pero debía regresar al domicilio a las nueve y continuar su labor hasta las once y media de la noche, hora en la que acostaba al jubilado. Esta rutina se fue repitiendo durante todas las semanas.

La relación entre el pensionista y su asistenta se fue deteriorando a media que iban pasando los días. Por ello, en un momento determinado el anciano decidió prescindir de sus servicios. Fue su hijo quien redactó el documento en el que de manera oficial le anunciaba que se terminaba la relación laboral y ella debía abandonar el domicilio. Al mismo tiempo, se le entregó el finiquito que le correspondía.

A pesar de que no se había formalizado la relación laboral a través de un contrato oficial, la mujer extranjera decidió recurrir a los tribunales para defender sus derechos. Denunció, por una parte, que había realizado más de 40 horas extras a la semana y no había recibido una compensación económica. Además, se le debían días de vacaciones y todavía no había cobrado las dos pagas extraordinarias que le correspondían. Los tribunales le han dado la razón a esta mujer, que ahora cobrará más de 23.000 euros por la deuda por el exceso de horas de trabajo, entre otros conceptos, que dejó de percibir durante el año en el que estuvo trabajando como asistenta para esta persona.

El anciano alegó que, a pesar de que la mujer ya no trabajaba para él, ella se había negado a marcharse y había decidido continuar viviendo en el domicilio. Relató que la situación se volvió tan complicada que tuvo que ser él quien abandonó el piso y se instaló en otra casa. El tribunal no ha tenido en cuenta esta situación de okupación.

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