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Boulevard

El ministro canario quiere prohibir la venta de casas de sus islas a extranjeros

Ángel Víctor Torres y el presidente de Canarias piden a Bruselas que limite «la adquisición de viviendas» para facilitar el acceso «a jóvenes y vulnerables»

En la semana en la que estamos obsesionados por cualquier variación milimétrica en el firme de la vía pública, Palma ofrece escaleras alabeadas de diseño ergonómico, quizás con algún riesgo de descarrilamiento para los viandantes.

En la semana en la que estamos obsesionados por cualquier variación milimétrica en el firme de la vía pública, Palma ofrece escaleras alabeadas de diseño ergonómico, quizás con algún riesgo de descarrilamiento para los viandantes. / DM

Matías Vallés

Matías Vallés

No nos andaremos con Rodeos (antiguo aeropuerto de Tenerife, ¿lo pillan?). El ministro canario Ángel Víctor Torres ha remitido a la Unión Europea una iniciativa concreta en la que, en sus propias palabras, «proponemos que se limite con mecanismos legislativos en las regiones ultraperiféricas (Canarias) la adquisición de vivienda para el uso no residencial, para que se pueda abaratar el precio y que puedan acceder a ella los jóvenes y otros colectivos con dificultades». Cabe recordar que las competencias del titular de Política Territorial se extienden inevitablemente a Balears.

La propuesta del ministro socialista canario coincide de principio a fin con el discurso formulado en Bruselas por Fernando Clavijo, presidente de Canarias en coalición con el PP. El líder de Coalición Canaria viajó a la capital europea para que la Comisión tomara cartas en el asunto a la hora de «prohibir o limitar» la compra de viviendas en su comunidad a extranjeros no residentes en las islas (Canarias). Al igual que el ministro Torres, basa su petición en que una de cada cuatro compraventas van a parar a ciudadanos de otros países. En Balears son casi dos de cada tres, un 62 por ciento frente al 25 por ciento de nuestros hermanos atlánticos.

La última vez que miramos un mapa, Balears también era un archipiélago español, por mucho que las islas adyacentes no podamos aspirar al trato preferente de las ultraperiféricas. Sin embargo, en Mallorca es tabú afrontar una prohibición de las ventas a extranjeros, tan urgente como la supresión del alquiler turístico. Tampoco nos consta que nuestros gobernantes autonómicos hayan hablado de frenar la agresión inmobiliaria extranjera a «jóvenes y otros colectivos con dificultades» en sus viajes de ocio a Bruselas, y mucho menos en Balears.

No estamos hablando de discursos vacuos. El ministro canario ha movilizado a sus homónimos de Agricultura y Hacienda, para incorporar su propuesta del cese de la venta de viviendas a extranjeros ante la Unión Europea en un POSEI o Programa de Opciones Específicas por la Lejanía y la Insularidad. Además de la imprescindible salvaguarda de las casas para los nativos, el plan incluye ventajas económicas, agrícolas y migratorias con las que Balears no puede ni soñar. Mientras no se demuestre lo contrario, Canarias defiende a sus residentes a diferencia de otros archipiélagos.

Solo faltaría que una persona pueda aspirar a independizarse de España rompiendo el Estado así denominado, y no pueda demandar la disolución de Israel o de cualquier otra entidad estatal extranjera. Además de que si el cortijo de Netanyahu quedara totalmente integrado en la Riviera Gaza diseñada por Trump, entonces Lucía Muñoz se mudaría a la Palestina expandida. Es un ‘win win’.

Recuerden dónde leyeron antes que era inaceptable la contratación de titulados sin especialidad para trabajar como psicólogos de Atención Primaria, sirva por todos nuestro venenoso «La consellera de Salud PIRata» (17 octubre 2025). Nos echamos encima a los prebostes colegiales de PP/Vox pero, mira por dónde, ahora aprendemos que «Setenta psicólogos clínicos reclaman al IB-Salut por la vía administrativa que solo fiche a especialistas», primer capítulo del contencioso ya ganado en otras comunidades. No van a defenderles ni sus gerifaltes, es la primera vez en mi vida que coincido con una propuesta noble del Sindicato Médico Simebal.

Recuerden dónde leyeron antes que el fichaje de la madrileña Cristina Granados como gerente de Son Espases, porque PP/Vox piensan que los médicos mallorquines no dan la talla, había sido recibido en la capital con «enfado del PP» y temores de que la digitada «utilizará la gerencia como plataforma». Tras la dimisión en cadena de una docena de cargos intermedios del hospital, toma cuerpo el titular que esta sección criminal adjuntaba en aquel lejano septiembre de 2023, «Satisfacción por la marcha de Granados del Hospital de Torrejón». El que avisa no es traidor.

Recuerden dónde leyeron antes, en fin, el titular sin duda penal según el cual «Juan Carlos I presionó a Cristina de Borbón para que se divorciara de Urdangarin». Lleva fecha de 7 de diciembre del año pasado, y hoy mismo lo confirma el principal afectado en el suplemento ‘El País Semanal’. En la entrevista del exduque con Natalia Junquera se recoge que Fernando Almansa, a la sazón jefe de la Casa del Rey, voló en avión privado a Estados Unidos para formularle al entonces esposo de la Infanta «una petición en nombre de la institución. ‘Mira, Iñaki, creemos que lo mejor es que te divorcies de Doña Cristina’». A lo que ella se negó entonces.

Qué no daría por hablar un solo día con la voz de mi amigo Miguel Soler, un sonido inextinguible en el recuerdo de un maestro que siempre me ayudó. En la imagen que hoy nos ilustra, y en la semana en la que estamos obsesionados por cualquier variación milimétrica en el firme de la vía pública, Palma ofrece escaleras alabeadas de diseño ergonómico, quizás con algún riesgo de descarrilamiento para los viandantes.

Reflexión dominical ártica: «Que Trump se anexionara Groenlandia es tan absurdo como que Marruecos ocupara el Sahara».

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