Otro gran año para ser turismófobo

Antoni Costa, ayer en Fitur. / CAIB
El Rey inauguró Fitur en pleno día de luto por la tragedia ferroviaria y con la asistencia de Cort en pleno, porque una cosa es privar a los palmesanos de las fiestas de su patrón y otra atentar contra el negocio. La feria turística encaja con su definición de «mercado», pero todavía más con la acepción de «conjunto de instalaciones recreativas, como carruseles, circos, casetas de tiro al blanco, etc., y de puestos de venta de dulces y de chucherías».
Cada uno habla de la feria como le va en ella, y Fitur ha determinado que comienza otro gran año para ser turista en Mallorca, salvo que se interponga una pandemia más grave que la turística. El Govern monta incluso una app a los hooligans para que puedan incordiar en las playas a los nativos, suerte que no funcionará. Los residentes lo tendrán un poco más difícil que en 2025, se inicia otro gran año para ser turismófobo.
Los hoteleros lamentan el absentismo laboral, pese a que Mallorca va a la cola de España en este dato, y que cualquier trabajador sensible haría lo posible por alejarse de la plaga turística. En fin, Antoni Costa presume de que los reyes magos alemanes traerán más dinero que nunca, pero omite que la mayor parte de los euros vuelan de regreso al extranjero.
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