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Más de 470 migrantes han pasado por el módulo de acogida del puerto de Palma desde diciembre

El recurso, con capacidad para 154 plazas, ha registrado picos de hasta 102 personas y funciona como un dispositivo clave para una migración en tránsito que busca continuar hacia la Península o adentrarse en Europa

VÍDEO | Así son los módulos de acogida temporal para migrantes instalados en el puerto de Palma

Guillem Bosch

Jordi Sánchez

Jordi Sánchez

Palma

Un total de 472 personas migrantes han pasado desde principios de diciembre por el centro de primera asistencia y acogida temporal instalado en el puerto de Palma, en la estación marítima número 3. El recurso, concebido como un espacio de tránsito y no de acogida permanente, ha registrado picos de ocupación de hasta 102 personas, una cifra que, según ha dicho el delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez Badal, "revela la necesidad de este tipo de instalaciones" en un territorio que se ha convertido en punto clave dentro de las rutas migratorias del Mediterráneo occidental.

Se trata, en palabras del delegado, de "personas que salen de su tierra jugándose la vida" y que llegan a las costas baleares considerando el archipiélago "fundamentalmente como una zona de tránsito en su viaje migratorio". En muchos casos continúan su ruta por decisión propia, mientras que en otros, cuando Cruz Roja detecta situaciones de especial vulnerabilidad, las personas migrantes entran en el circuito humanitario y se les busca un emplazamiento de acogida más estable en la Península.

En este contexto, Rodríguez ha subrayado la importancia de contar con infraestructuras de tránsito en los puertos. "La realidad de la migración que llega a Baleares es seguir esa ruta cogiendo ferris que les conectan con la Península o con Europa, bien por motu propio o bien dentro del circuito humanitario", ha explicado este viernes durante su visita a las instalaciones, en la que ha estado acompañado por la directora general de Atención Humanitaria y del Sistema de Acogida de Protección Internacional del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Paloma Favieres, y el subdirector general de Centros y Emergencias del Sistema de Migraciones, Rafael Núñez Serrano.

Estancias de entre 24 y 48 horas

El centro de Palma tiene una capacidad máxima de 154 plazas y ofrece una estancia de entre 24 y 48 horas, el tiempo habitual hasta encontrar plaza en los ferris con destino a Barcelona, València o Dénia, que suelen salir a primera hora de la mañana.

Las instalaciones, que ocupan unos 600 metros cuadrados cedidos por la Autoridad Portuaria de Baleares, cuentan con una garita de seguridad en la entrada y señalización en árabe, francés, inglés y castellano. En el interior hay oficinas de atención, una sala de descanso con mesas y pizarra, baños y duchas portátiles y dos grandes carpas con capacidad para aproximadamente 56 y 80 personas, respectivamente. En ellas se disponen numerosas literas, bastante próximas entre sí, cubiertas con fundas quirúrgicas azules de colchón y almohada que se lavan y renuevan con cada nueva llegada. Las carpas están dotadas de ventilación.

Uno de los servicios más valorados por las personas acogidas es el acceso a wifi y conexión móvil. "Es una herramienta fundamental para poder ponerse en contacto con sus familias y decirles que han llegado, que no han perdido la vida, que es el primer objetivo", ha señalado el delegado. El segundo, ha añadido, es que Cruz Roja pueda ofrecer la atención necesaria y una zona de descanso mientras esperan su traslado.

Rodríguez ha enmarcado este dispositivo dentro de una respuesta más amplia del Estado al fenómeno migratorio. En agosto, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones declaró la emergencia y destinó 6,7 millones de euros para estas instalaciones y las de Ibiza y Formentera, con el fin de agilizar trámites administrativos y reforzar la capacidad de atención de Cruz Roja. A ello se suma la colaboración del Ministerio del Interior para mejorar las condiciones de trabajo de Guardia Civil y Policía Nacional, tanto en los traslados como en las reseñas y en los puntos de vigilancia.

"El objetivo fundamental es salvar vidas", ha remarcado el delegado del Gobierno, en referencia a la labor de Salvamento Marítimo y del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, que localizan e interceptan la mayoría de las pateras antes de que alcancen la costa. Más del 80% de las embarcaciones que se dirigen a Baleares son interceptadas en el mar. Muchas de ellas son pateras de apenas seis metros de eslora, con entre 20 y 25 personas a bordo, difíciles de detectar. Desde febrero de 2025, además, la agencia europea Frontex apoya estas tareas con recursos aéreos que se complementan con los de la Guardia Civil.

El delegado también ha respondido a las críticas sobre un supuesto abandono de Baleares ante el aumento de llegadas. "Lejos de eso, el Gobierno se vuelca para la acogida de estos migrantes", ha afirmado, recordando que 2025 se ha cerrado con un incremento del 25% de llegadas respecto al año anterior. Un flujo que, además, es cambiante: si en 2024 dos de cada tres personas migrantes eran de origen magrebí, en la primera mitad de 2025 predominaban los perfiles subsaharianos -procedentes de países como Malí, Somalia o Sudán-, mientras que a finales de año el reparto vuelve a situarse prácticamente al 50% entre ambos orígenes.

"La suma de todos los actores es importante", ha insistido Rodríguez Badal, agradeciendo la implicación de Cruz Roja, Tragsa, Policía Nacional, Guardia Civil, Salvamento Marítimo y la Autoridad Portuaria. Una colaboración que, a su juicio, permite que "Baleares y el Gobierno de España ganen en dignidad", al ser capaces de ofrecer una atención humanitaria adecuada, aunque sea en tránsito, a quienes llegan tras jugarse la vida en el mar.

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