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¿Qué municipio de Mallorca se esconde tras este atípico cartel promocional en Fitur?

La isla suele venderse siempre con los mismos tópicos, como playas o paisajes; sin embargo, un pueblo del este ha decidido apostar esta vez por algo completamente distinto

¿Qué municipio de Mallorca se esconde tras este atípico cartel promocional en Fitur?

¿Qué municipio de Mallorca se esconde tras este atípico cartel promocional en Fitur? / A.W.

Patrick Schirmer Sastre

Palma

La promoción turística de Mallorca suele despertar deseos de viajar, pero rara vez destaca por su originalidad. Las imágenes se repiten: largas playas de arena blanca, paisajes de montaña idílicos, aguas cristalinas y, con suerte, alguna imagen que sugiera una vida urbana vibrante en Palma. Quien puede, recurre además a tomas aéreas con dron de la costa. Y los más atrevidos desde el punto de vista cultural quizá incluyan a los dimonis{"anchor-link":true}, los tradicionales diablos mallorquines.

Sin embargo, otra forma de promocionar la isla es posible, y así lo demuestra este año el municipio de Manacor en la feria internacional de turismo Fitur, que se celebra en Madrid. La mayor ciudad del este de la isla se presenta con una imagen casi mística. En lugar de mostrar alguna de sus calas, ha optado por una fotografía del centro urbano que rompe por completo con la idea que muchos turistas tienen de Mallorca.

Manacor ha optado por una fotografía del centro urbano que rompe por completo con la idea que muchos turistas tienen de Mallorca.

Manacor ha optado por una fotografía del centro urbano que rompe por completo con la idea que muchos turistas tienen de Mallorca. / A.W.

Una imagen lejos del cliché mallorquín

La fotografía elegida por los responsables de turismo muestra la paseo peatonal del Passeig de na Camella (oficialmente Passeig d’Antoni Maura), que conecta a lo largo de unos 600 metros el centro de la ciudad con la Plaça Madrid. En primer plano aparece la fuente de la Plaça d’en Jordi Caldentey.

La fotografía elegida por los responsables de turismo muestra la paseo peatonal del Passeig de na Camella (oficialmente Passeig d’Antoni Maura), que conecta a lo largo de unos 600 metros el centro de la ciudad con la Plaça Madrid.

Pero lo más llamativo no es el lugar, sino la atmósfera: nada de sol radiante ni cielos despejados. La escena es nebulosa, otoñal, muy alejada de las imágenes de catálogo que suelen dominar la publicidad turística.

Un gesto valiente que no pasa desapercibido

Las voces más críticas podrían insinuar que una ciudad poco conocida por su belleza resulta más atractiva envuelta en la niebla. Pero esa lectura se queda corta. Más bien, todo indica que el municipio ha optado por mostrar la isla tal y como es, incluso cuando no luce su cara más luminosa. Porque Mallorca, a veces, también es niebla.

En cualquier caso, el cartel no deja indiferente a nadie. Especialmente si se compara con los de otros municipios presentes en Fitur: Santanyí apuesta por una imagen de una persona practicando snorkel; Alcúdia, por el turismo deportivo; y Ses Salines, por los tradicionales llaüts mallorquines. Frente a tanta postal previsible, un poco de niebla resulta casi refrescante.

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