Un guardia civil, en el juicio por el criadero ilegal de tortugas en Mallorca: “Encontramos un criadero de ratones, con cientos y cientos de ratones para alimentar a parte de las tortugas”
Los investigadores confirman en el juicio en la Audiencia de Palma que detectaron conexiones comerciales de los acusados con el mercado asiático: “Ellos recibieron visitas de Hong Kong”

Una de las tortugas halladas en la finca de Llucmajor a mediados de 2018. / Nele Bendgens

“En el registro de la finca de Llucmajor donde había una gran cantidad de tortugas encontramos también un criadero de ratones, con cientos y cientos de ratones para alimentar a parte de las tortugas. Se hallaba en una especie de garaje, que desprendía un olor muy fuerte. Una parte de las tortugas su dieta idónea son los pinkies, las crías de ratón”, detalló ayer un guardia civil en el juicio en la Audiencia de Palma por el supuesto criadero ilegal de tortugas. El investigador se refirió a la instalación donde se acumulaban los pequeños roedores, conocidos como pinkies por su piel rosada y falta de pelo, que se suelen utilizar como alimento para reptiles carnívoros como serpientes de menor tamaño y también para determinadas especies de quelonios.
El instructor de las diligencias, del Seprona de la Guardia Civil, también lo recordó. “Un garaje de la finca servía para criar ratones para alimentar a las tortugas”, señaló.
Contactos en Asia
Los investigadores confirmaron ayer ante la Sala que detectaron conexiones comerciales de los acusados con el mercado asiático. “En los chats de sus dispositivos constatamos que tenían muchos contactos comerciales en Asia. Hablan de dinero y de especies con Hong Kong”, explicó un oficial.
“Se ven trazas de Asia, vimos relación con personas del mundo de la herpetología. Tenían contacto con el mercado asiático, con Hong Kong. Ellos recibieron visitas de Hong Kong”, apuntó otro agente.
Tras analizar las conversaciones intervenidas a mediados de 2018, la Guardia Civil descubrió también un prefijo de Uganda y de Camerún, Egipto y el Congo. “Hablaban de pedidos”, añadió uno de los investigadores.
Otro de los sospechosos tenía vínculos con Nicaragua y con otros países de África. “Son conversaciones de índole comercial para conseguir los especímenes”, recordó un guardia civil.
La pareja de alemanes acusada presuntamente utilizaba una empresa de mensajería del polígono de Son Noguera, en Llucmajor, para enviar dinero. “También se usaba este medio para enviar animales”, concluyó un agente.
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